Los hombres son menos propensos que las mujeres a buscar ayuda para tratar problemas de salud mental, pero tienen más probabilidades de morir por suicidio (OMS, 2020). Se cree que estas diferencias están relacionadas con una serie de factores biopsicosociales, a los que se suman las dificultades para detectar los trastornos de salud mental, ya que las evaluaciones psicológicas suelen basarse en la revelación abierta de los síntomas y la reflexión emocional, aspectos que a algunos hombres les resultan difíciles.
EnNovoPsych, queremos asegurarnos de que los profesionales clínicos puedan acceder a un conjunto de herramientas de evaluación especializadas que les ayuden a identificar la psicopatología en los hombres. A continuación, ofrecemos una introducción y un resumen de una serie de herramientas relacionadas, que esperamos le resulten útiles en su práctica profesional.

Para familiarizarse con estas evaluaciones, le recomendamos que las realice usted mismo antes de aplicárselas a un cliente real. Todas las suscripciones a NovoPsych incluyen acceso a estas herramientas. ¡Esperamos que le resulten útiles!
Atentamente,
Ben
La Escala de Riesgo de Depresión Masculina (MDRS-22)es un instrumento de autoevaluación que permite identificar el riesgo de depresión en hombres adultos, centrándose en los signos y síntomas externalizantes (es decir, la agresividad y el consumo de drogas; Rice et al., 2013).
El MDRS-22 consta de seis subescalas clasificadas en síntomas de internalización y de externalización.
La ventaja de elegir la MDRS-22 frente a una escala de evaluación de la depresión de género neutro es que mide específicamente los factores asociados a la depresión y la tendencia suicida en los hombres y hace hincapié en las estrategias de afrontamiento desadaptativas. Puede ser una opción útil para hombres que muestran signos de alexitimia, tienen una baja alfabetización psicológica o se muestran reacios a reconocer o expresar sus emociones.
El MDRS-22 puede resultar útil en su práctica clínica con pacientes varones como herramienta de cribado, para el seguimiento de los factores de riesgo y para supervisar la evolución del tratamiento.
La Escala de Alexitimia de Toronto (TAS) es un cuestionario de autoevaluación de 20 ítems que mide la dificultad para identificar y describir los sentimientos (Bagby et al., 1994). La TAS puede resultar una herramienta de cribado especialmente útil para los hombres, ya que se ha observado que obtienen puntuaciones significativamente más altas en alexitimia que las mujeres (Levant et al., 2006, 2009).
Las investigaciones han revelado que las puntuaciones en la escala TAS se asocian con síntomas de psicopatología y un bajo nivel de bienestar (Taylor et al., 1999). Mediante el uso de la escala TAS, se observó que la alexitimia era frecuente en los trastornos depresivos, de ansiedad, de adaptación, somatoformes y alimentarios (Leweke et al., 2012).
El TAS puede resultar útil en la práctica clínica como herramienta de cribado, para la formulación con los pacientes o como predictor de los resultados de la terapia (Bagby et al., 1994; Kauhanen et al., 1992). Como predictor, el TAS puede proporcionar una indicación temprana de posibles obstáculos futuros en la terapia. Por ejemplo, las personas con un alto nivel de alexitimia son más propensas a abandonar la terapia prematuramente (Sommerfeld, 2023). El TAS también puede ayudar a los clínicos a identificar qué clientes se beneficiarían de la comprensión emocional como objetivo específico del tratamiento.
ElCoeficiente de Empatía – versión de 40 ítems (EQ-40) es una herramienta de autoevaluación que mide la empatía en adultos a partir de los 18 años (Baron-Kohen y Wheelwright, 2004). Incluye tres subescalas:
Los percentiles se basan en datos normativos del EQ-40 específicos para el género del cliente, lo que proporciona a los profesionales una información comparativa útil y específica por género sobre el nivel de empatía del cliente. Por término medio, las mujeres presentan niveles de empatía significativamente más altos que los hombres.
En la práctica clínica, el EQ-40 es un recurso valioso para comprender la compleja interacción entre la empatía y el funcionamiento social. La empatía es un componente importante de la cognición social y desempeña un papel significativo en las relaciones interpersonales, la salud mental y el bienestar general (Decety e Ickes, 2009). Un bajo nivel de empatía es un indicador transdiagnóstico de posibles dificultades interpersonales y se ha asociado con diversas poblaciones, como el autismo, el TDAH y algunos trastornos de la personalidad (Dinsdale y Crepi, 2013; Groen et al., 2018; Michaels et al., 2014; Rum y Perry, 2020; Schwenk et al., 2011; Turner et al., 2019).
El Cuestionario de Agresividad de Buss y Perry (BPAQ)es un instrumento de autoevaluación compuesto por 29 ítems, diseñado como una medida exhaustiva de la agresividad en adultos (mayores de 18 años) (Buss y Perry, 1992). El BPAQ divide la agresividad en cuatro factores relacionados entre sí, pero diferenciados, que se reflejan en las siguientes subescalas:
Al interpretar el BPAQ, los profesionales clínicos deben tener en cuenta que se han observado diferencias de género significativas en las puntuaciones, con indicios de que los hombres obtienen puntuaciones más altas en general y las mujeres, en relación con los ciclos hormonales (Archer y Webb, 2006; Ritter, 2003).
El BPAQ puede utilizarse en la práctica clínica para identificar aspectos relacionados con la agresividad que son importantes para la formulación, así como método imparcial para abordar el tema de la agresividad. También resulta útil para supervisar el progreso del tratamiento y evaluar la eficacia de un enfoque terapéutico concreto.
Las investigaciones han demostrado de forma sistemática que existen diferencias de sexo y género en las tasas de prevalencia de los trastornos de salud mental. Por ejemplo, se ha observado que los trastornos de internalización son más frecuentes en las mujeres, mientras que los trastornos de externalización son más comunes en los hombres (Eaton et al., 2012).
Cada vez se documentan más variaciones de sexo y género en las manifestaciones clínicas y los perfiles de síntomas de los trastornos de salud mental. Se han demostrado diferencias de sexo y género en la expresión de la psicopatología en diversos trastornos de salud mental, incluyendo la depresión (Winkler et al., 2004), la psicopatología postraumática (Kofman et al., 2024) y la psicosis (Irving et al., 2021), por ejemplo. Ser capaz de evaluar estas diferencias en la expresión de los síntomas puede contribuir a la precisión del diagnóstico, a la formulación y al desarrollo de planes de tratamiento personalizados para abordar la psicopatología de manera eficaz en cada paciente.
Esperamos que las medidas anteriores le ayuden a evaluar las diferencias psicopatológicas de sexo y género en los síntomas que experimentan sus pacientes y que, además, le proporcionen información valiosa que vaya más allá del mero diagnóstico y la planificación del tratamiento en su práctica clínica.
Si conoces a algún profesional que pueda estar interesado en estas escalas, ¡reenvíale este correo electrónico! Estamos incorporando constantemente nuevas evaluaciones a la biblioteca de pruebas de NovoPsych. Para consultar las más de 150 herramientas psicométricas disponibles actualmente, puedes visitar nuestra página web: https://NovoPsych.
Un cordial saludo,
Dr. Ben Buchanan
Psicólogo
Cofundador de NovoPsych
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