Escala de Evitación Social y Malestar (SADS)

La Escala de Evitación Social y Malestar (SADS) es un cuestionario de autoevaluación de 28 ítems de tipo «verdadero/falso» que evalúa dos aspectos relacionados de la ansiedad social: el malestar subjetivo, la incomodidad o las emociones negativas en situaciones sociales, y la tendencia a evitar las interacciones sociales o el deseo de escapar de ellas.

Preguntas Frecuentes

El SADS mide en qué medida una persona evita las situaciones sociales y experimenta angustia en ellas, lo que lo hace especialmente útil para cuantificar la gravedad de la evitación social y el malestar, con características como el deseo de alejarse de la gente, evitar a personas desconocidas y sentirse tenso o nervioso en situaciones sociales. Las puntuaciones más altas en el SADS se asocian con una menor confianza en uno mismo, un menor deseo de conexión social y una mayor deferencia hacia los demás, mientras que las puntuaciones muy bajas son, en general, positivas, pero pueden indicar pueden estar asociadas con una confianza social o una asertividad particularmente elevadas; este contexto puede ayudar a los clínicos a comprender cómo encaja la evitación social dentro del estilo interpersonal más amplio de una persona. Dado que el SADS mide la evitación y la angustia independientemente de la causa, tiene utilidad transdiagnóstica y puede resultar informativo para los pacientes cuyas dificultades sociales se derivan de la depresión, el autismo, el trauma o la ansiedad generalizada, y no solo para aquellos con una presentación de ansiedad social primaria, especialmente cuando el aislamiento social refleja angustia o evitación más que una preferencia o diferencias en la motivación social.

Es importante señalar que las personas varían de forma natural en cuanto a su deseo de interacción social y su comodidad ante diferentes situaciones sociales. El SADS mide la angustia y la evitación, pero el origen cultural, los rasgos de personalidad (por ejemplo, introversión/extroversión), las sensibilidades sensoriales, las diferencias en el estilo de comunicación y las preferencias personales influyen en el comportamiento social. Las puntuaciones más altas indican que alguien está experimentando angustia o evitación, pero la relevancia clínica depende de si este patrón está causando problemas en la vida de la persona o entra en conflicto con sus valores y objetivos.

No. El SADS se desarrolló mucho antes de que surgieran las conceptualizaciones modernas del trastorno de ansiedad social recogidas en el DSM. Se diseñó como una única escala global que reflejara dos componentes estrechamente relacionados: la evitación social (evitar estar con otras personas, hablar con ellas o huir de ellas) y la angustia social (emociones negativas como sentirse molesto, tenso o ansioso en las interacciones sociales), más que como una herramienta de diagnóstico o cribado. El SADS capta las características fundamentales que se solapan con el trastorno de ansiedad social, pero no evalúa otros miedos situacionales típicos del diagnóstico, como comer delante de otras personas o el miedo al escrutinio. Su valor clínico reside en cuantificar en qué medida una persona evita las situaciones sociales y cuánta angustia experimenta en ellas.

Aunque, en general, unas puntuaciones más bajas en la escala SADS se asocian con un funcionamiento social más adaptativo, las investigaciones sugieren que las puntuaciones muy bajas (0-1) pueden tener una interpretación matizada. Watson y Friend (1969) observaron que las personas con puntuaciones bajas en el «miedo a la evaluación negativa» (FNE), un constructo relacionado pero distinto, mostraban un mayor dominio (r = -.50), lo que sugiere que una baja ansiedad de evaluación social podría estar asociada con un impulso más fuerte hacia la influencia interpersonal. En cuanto a la escala SAD específicamente, Geist y Hamrick (1983) observaron que las personas con puntuaciones bajas en el SAD mostraban una necesidad significativamente mayor de Dominancia en comparación con aquellas con puntuaciones altas en el SAD, así como una menor necesidad de Deferencia. Esto sugiere que las puntuaciones muy bajas pueden no reflejar simplemente un funcionamiento social cómodo, sino que podrían indicar una orientación más marcada hacia la influencia interpersonal y una menor tendencia a someterse a los juicios de los demás. La relevancia clínica de cualquier puntuación —ya sea muy baja, moderada o alta— depende de si los patrones sociales de la persona le resultan beneficiosos, le causan angustia o entran en conflicto con sus valores y objetivos vitales.

Las investigaciones indican que las puntuaciones elevadas en la escala SADS se asocian con una serie de dificultades psicológicas que van más allá de la propia ansiedad social. Geist y Borecki (1982) descubrieron que las personas con puntuaciones altas en la escala SADS tienden a tener una autoestima más baja y a percibir que tienen menos control sobre sus vidas (un locus de control externo). Las personas con puntuaciones altas también muestran un menor deseo de establecer vínculos sociales y una mayor tendencia a plegarse a los deseos de los demás.   

Estos hallazgos sugieren que la evitación social y la angustia pueden ir acompañadas de dificultades más generales en el autoconcepto y el funcionamiento interpersonal. Los profesionales clínicos que trabajen con personas que obtengan puntuaciones elevadas en la SADS podrían considerar la posibilidad de evaluar estas áreas relacionadas como parte de una planificación terapéutica integral. Por ejemplo, la Escala de Esquemas Maladaptativos (MSS) puede resultar útil para explorar más a fondo estas dificultades asociadas, en particular el esquema de Defectuosidad/Vergüenza (que refleja una baja autoestima), el esquema de Locus de control fatalista/externo (que refleja la percepción de falta de control sobre los resultados de la vida) y el esquema de Subyugación (que refleja la tendencia a ceder ante los demás).

Developer

Watson, D., & Friend, R. (1969). Measurement of social-evaluative anxiety. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 33(4), 448-457. https://doi.org/10.1037/h0027806

Reference

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