La Escala de Calificación Diagnóstica para Maestros de Vanderbilt para TDAH (VADTRS) es una medida de 43 ítems informada por el maestro, diseñada para evaluar síntomas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y condiciones comórbidas comunes en niños de 5 a 12 años (Wolraich et al., 1998). Es la versión calificada por el maestro que puede usarse en paralelo con la versión para padres: Escala de Calificación Diagnóstica para Padres de Vanderbilt para TDAH (VADPRS).
El VADTRS evalúa cinco dimensiones clínicas distintas, además del deterioro funcional:
Además, la escala evalúa el deterioro funcional en dos dominios de rendimiento: rendimiento académico (lectura, matemáticas y expresión escrita) y rendimiento del comportamiento en el aula (relaciones con compañeros, seguimiento de instrucciones, interrupción de la clase, finalización de tareas y habilidades organizativas). Esta evaluación del deterioro funcional se utiliza para determinar si un niño cumple con los criterios de corte clínico para cada una de las dimensiones conductuales evaluadas.
Para los clínicos, el VADTRS ofrece varias ventajas distintivas, particularmente en la evaluación integral del TDAH. La escala proporciona información crítica del entorno educativo, donde muchos síntomas del TDAH son más fácilmente observables y funcionalmente incapacitantes. Esta perspectiva del maestro es esencial, dado que los criterios diagnósticos del DSM para el TDAH requieren que los síntomas estén presentes en múltiples entornos. El VADTRS ayuda en la evaluación, la planificación del tratamiento y la evaluación de intervenciones dentro del entorno escolar, donde los niños pasan una parte significativa de su día y donde el funcionamiento académico y social puede observarse directamente.
También existe una versión complementaria calificada por los padres, la Escala de Calificación para Padres del Diagnóstico de TDAH de Vanderbilt (VADPRS). El uso combinado del VADTRS y el VADPRS ayuda a los clínicos a asegurar que los síntomas se observen en múltiples entornos, lo cual es un requisito diagnóstico clave para el TDAH según los criterios del DSM. Este enfoque multi-informante ayuda a los clínicos a identificar si el deterioro funcional está presente en todos los entornos, a distinguir entre dificultades situacionales y generalizadas, y a desarrollar estrategias de intervención más específicas que aborden las necesidades propias de cada entorno, al tiempo que se garantiza la coherencia en el enfoque entre el hogar y la escuela.
El VADTRS ha demostrado su valor tanto en muestras clínicas remitidas como en poblaciones comunitarias, con el estudio de validación original realizado en una gran población de más de 8.000 niños de escuela primaria en 16 escuelas (Wolraich et al., 1998). En la planificación del tratamiento, las puntuaciones del VADTRS pueden indicar la necesidad de intervenciones en el aula dirigidas a aspectos particulares del funcionamiento. Por ejemplo, puntuaciones altas en la subescala de Problemas de Conducta/Desafiante Oposicionista podrían sugerir la necesidad de estrategias de manejo del comportamiento en el aula, mientras que puntuaciones elevadas en Ansiedad/Depresión podrían indicar la necesidad de apoyo emocional adicional dentro del entorno educativo.
Las puntuaciones de la Escala de Calificación para Maestros del Diagnóstico de TDAH de Vanderbilt (VADTRS) consisten en puntuaciones de subescalas en múltiples dominios clínicos. Puntuaciones más altas representan niveles más altos de síntomas dentro de cada uno de los dominios medidos. Se proporcionan puntuaciones brutas (suma de las opciones de respuesta Likert), puntuaciones de síntomas, descriptores de puntos de corte clínicos (si cumplen o no los criterios diagnósticos) y percentiles (basados en el recuento de síntomas) para las siguientes subescalas del VADTRS:
Los ítems 36-43 evalúan el deterioro funcional en los dominios académico (lectura, matemáticas y expresión escrita) y del aula (relaciones con compañeros, seguimiento de instrucciones, interrupción de la clase, finalización de tareas y habilidades organizativas). Estas preguntas de deterioro funcional se utilizan para determinar si un niño cumple con los criterios de corte clínico para cada una de las dimensiones conductuales evaluadas.
El VADTRS emplea enfoques de puntuación dimensional (puntuación bruta) y de recuento de síntomas. La puntuación bruta utiliza la técnica de puntuación dimensional donde las puntuaciones sumadas para cada subescala proporcionan medidas continuas de la gravedad de los síntomas, donde puntuaciones más altas equivalen a una mayor gravedad de los síntomas. Sin embargo, los percentiles se basan en el recuento de síntomas (el número de ítems calificados como "a menudo" o "muy a menudo" para cada subescala) y se derivan de la muestra normativa original de más de 8.000 niños de escuela primaria del estudio de validación de Wolraich et al. (1998). Los percentiles se calculan por separado para estudiantes masculinos y femeninos, utilizándose normas combinadas cuando la información de género no está disponible. Los percentiles indican la posición del niño en relación con sus compañeros del mismo género en la muestra normativa, basándose en su recuento de síntomas. Un percentil de 50 indica que el recuento de síntomas del niño se encuentra en niveles promedio y esperados para un niño de ese género, y un percentil de 90 indica que el niño tiene recuentos de síntomas relativamente altos en comparación con sus compañeros (es decir, más altos que el 90 por ciento de sus compañeros).
Los puntos de corte clínicos utilizan el enfoque de recuento de síntomas, donde los comportamientos calificados como "a menudo" o "muy a menudo" se marcan como síntomas significativos, con puntos de corte clínicos basados en el cumplimiento tanto de los números umbral COMO del deterioro funcional (Ítems 36-43). Las presentaciones de TDAH requieren seis o más síntomas calificativos más deterioro funcional en al menos un dominio. Los problemas de conducta/desafiante oposicionista requieren tres o más síntomas más deterioro, y la ansiedad/depresión requiere tres o más síntomas más deterioro funcional. Las preguntas de deterioro funcional (Ítems 36-43) evalúan ocho dominios: tres áreas de rendimiento académico (lectura, matemáticas, expresión escrita) y cinco áreas de rendimiento conductual en el aula (relaciones con compañeros, seguimiento de instrucciones, interrupción de la clase, finalización de tareas y habilidades organizativas), donde las puntuaciones de 1 o 2 (problemático o algo problemático) indican un deterioro significativo.
Cabe señalar que la investigación ha demostrado consistentemente diferencias de género en la presentación y el reconocimiento del TDAH, con mujeres a menudo subdiagnosticadas debido a presentaciones de síntomas menos disruptivas y diferentes expresiones conductuales (Hinshaw et al., 2022; Martin, 2024). Para abordar este posible sesgo, el sistema interpretativo del VADTRS incluye una señalización de equivalencia de género que identifica casos en los que las estudiantes pueden requerir una evaluación clínica adicional a pesar de no cumplir los umbrales diagnósticos tradicionales. Específicamente, cuando el recuento de síntomas de una estudiante cae por debajo del umbral diagnóstico, pero su rango percentil iguala o excede el de los hombres que sí cumplen los criterios diagnósticos (percentil 90 para síntomas de falta de atención, percentil 95 para síntomas hiperactivos/impulsivos), el texto interpretativo incluirá una nota clínica destacando esta discrepancia. Este sistema de señalización reconoce que los rangos percentiles pueden representar una significación clínica entre géneros y asegura que los clínicos estén alertados sobre síntomas potencialmente significativos que de otro modo podrían pasarse por alto en estudiantes femeninas, apoyando así prácticas diagnósticas más equitativas.
En la primera administración del VADTRS, un gráfico muestra los percentiles normativos para todas las subescalas con un fondo de color en el percentil 90 y superior, indicando puntuaciones potencialmente elevadas. En este gráfico se presenta una línea en el percentil 50 que indica un nivel promedio de síntomas para cada una de las subescalas. Las administraciones posteriores del VADTRS muestran gráficos longitudinales que presentan las puntuaciones brutas del subtipo de TDAH y los percentiles de comorbilidad a lo largo del tiempo. Tenga en cuenta que el sombreado de color en el fondo de ambos gráficos representa la gravedad de los síntomas, no necesariamente si un cliente cumple o no los criterios diagnósticos (dado que esto también depende del deterioro funcional).
Cuando se dispone de puntuaciones VADTRS de múltiples momentos temporales, los cambios en las puntuaciones pueden proporcionar información valiosa sobre la eficacia de las intervenciones o los cambios evolutivos en los síntomas. Para una interpretación comparativa, se señalan los cambios en el recuento de síntomas. Si procede, este texto interpretativo que describe los cambios en las puntuaciones se muestra en primer lugar dentro de la sección de texto interpretativo.
El VADTRS fue validado inicialmente en una gran población compuesta por niños de escuela primaria durante dos años académicos consecutivos (Wolraich et al., 1998). La muestra completa incluyó 16 escuelas, 398 maestros y 8.257 niños en el año 1993-1994, y 10 escuelas, 214 maestros y 4.323 estudiantes durante el año 1994-1995. La muestra era predominantemente blanca, siendo los afroamericanos la única minoría significativa, representando el 6,9% de la población. Aproximadamente el 17,2% de la muestra se encontraba por debajo del umbral de pobreza, y la muestra abarcaba una variedad de entornos, incluyendo una ciudad de tamaño mediano con población étnica y socioeconómica diversa, una sección suburbana de clase media-alta y una sección rural.
La consistencia interna del VADTRS ha sido demostrada consistentemente en todas las muestras de validación. En el estudio original, los valores del coeficiente alfa fueron buenos para la dimensión de inatención (0,92), la dimensión de hiperactividad/impulsividad (0,90), la dimensión de oposicionista-desafiante/conducta (0,87) y la dimensión de ansiedad/depresión (0,80) (Wolraich et al., 1998). Las dimensiones de rendimiento también demostraron una excelente consistencia interna, con la dimensión de rendimiento del comportamiento en el aula alcanzando 0,94 y la dimensión de rendimiento académico alcanzando 0,95.
El análisis factorial identificó una sólida estructura de cuatro factores para los ítems conductuales, que comprenden las dimensiones de inatención, hiperactividad/impulsividad, problemas de conducta oposicionista-desafiante y ansiedad/depresión. La extracción de componentes principales, seguida de rotaciones tanto ortogonales como oblicuas, apoyó esta estructura dimensional. La proporción acumulada de covarianza explicada por las dimensiones latentes fue del 52,8%, distribuida como 33,5%, 8,2%, 7,2% y 3,8% entre las cuatro dimensiones prerrotadas respectivas. La sección de rendimiento arrojó dos dimensiones distintas (comportamiento en el aula y rendimiento académico), que representaron el 87,5% de la proporción acumulada de covarianza (72,5% y 15,0% respectivamente). El análisis factorial confirmatorio proporcionó un fuerte apoyo a la estructura teórica subyacente al VADTRS. La estructura de variables latentes identificada en el conjunto de datos del Año 1 se confirmó en el conjunto de datos del Año 2, sin que ningún ítem migrara de su dimensión hipotetizada. Los coeficientes de similitud de la estructura factorial entre los dos conjuntos de datos promediaron 0,99 y oscilaron entre 0,99 y 1,0 para las cuatro dimensiones conductuales individuales, lo que demuestra una excelente estabilidad de la estructura factorial a lo largo del tiempo.
La validez de constructo del VADTRS se apoya en relaciones teóricamente consistentes entre las dimensiones y las condiciones clínicas conocidas. Las correlaciones entre las dimensiones conductuales oscilaron entre 0,24 y 0,61, evidenciándose las asociaciones más fuertes entre las dos dimensiones del TDAH (0,61). La escala demostró relaciones significativas con los informes de los maestros sobre el TDAH diagnosticado (r = 0,32 para las dimensiones de inatención e hiperactividad/impulsividad), problemas académicos y problemas de comportamiento. Cabe destacar que la dimensión de inatención mostró una asociación más fuerte con los problemas académicos (r² = 25%) en comparación con la dimensión de hiperactividad/impulsividad (r² = 7%), lo que concuerda con las expectativas teóricas y los hallazgos de la investigación clínica. Las dimensiones de rendimiento académico y conductual se asociaron apropiadamente entre sí y con los informes de los maestros sobre problemas académicos y conductuales, lo que respalda su validez como medidas de deterioro funcional.
Percentile rankings for the VADTRS are derived from symptom counts (the number of items rated as “often” or “very often” for each subscale) based on the original normative sample of over 8,000 elementary school children from the Wolraich et al. (1998) validation study. Gender-specific norms are essential because multivariate analysis revealed statistically significant gender differences (p < .001) across all behavioural dimensions, with males consistently demonstrating higher average symptom scores than females on inattentive, hyperactive/impulsive, and oppositional-defiant/conduct subscales, while females showed superior performance on academic and classroom behavioural measures. Percentiles are calculated separately for male and female students using standard normal distribution methods, where each possible symptom count is converted to a z-score using gender-specific means and standard deviations, then transformed to percentile ranks. When gender is not specified or is identified as non-binary, combined male and female percentiles are calculated using pooled statistics; however, these should be interpreted with caution as they may not fully represent the individual’s normative reference group. The normative statistics from the Wolraich et al. (1998) 1994-1995 sample are:
Hombres (n = 2.014):
Mujeres (n = 1.972):
Combinado (n = 3.986) (todos los valores calculados a partir de la M y DE de hombres/mujeres):
Este enfoque de recuento de síntomas difiere de los percentiles de puntuación bruta dimensional (como se utiliza en el VADPRS), proporcionando una correspondencia directa con los criterios diagnósticos del DSM y permitiendo una comparación significativa con las distribuciones de frecuencia de síntomas de la población de referencia.
Wolraich, M. L., Feurer, I. D., Hannah, J. N., Baumgaertel, A., & Pinnock, T. Y. (1998). Obtaining systematic teacher reports of disruptive behaviour disorders utilizing DSM-IV. Journal of Abnormal Child Psychology, 26(2), 141–152. https://doi.org/10.1023/a:1022673906401
Hinshaw, S. P., Nguyen, P. T., O’Grady, S. M., & Rosenthal, E. A. (2022). Annual research review: Attention-deficit/hyperactivity disorder in girls and women: Underrepresentation, longitudinal processes, and key directions. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 63(4), 484-496. https://doi.org/10.1111/jcpp.13480
Martin, J. (2024). Why are females less likely to be diagnosed with ADHD in childhood than males? The Lancet. Psychiatry, 11(4), 303–310. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(24)00010-5