La Escala de Evaluación de la Fatiga (FAS) es una medida de autoinforme de 10 ítems sobre fatiga general, que evalúa síntomas físicos y mentales en adultos.
La fatiga es una experiencia común e incapacitante que afecta el funcionamiento diario y la calidad de vida. Puede definirse como una experiencia subjetiva de cansancio, falta de energía y motivación reducida que se percibe como interferencia con el funcionamiento habitual. La fatiga se manifiesta en los dominios físico, cognitivo y emocional, y a menudo persiste a pesar de un descanso adecuado.
La FAS es una medida de autoinforme de 10 ítems sobre fatiga general (Michielsen et al., 2003). Evalúa la fatiga como un único constructo global, asegurando la cobertura de síntomas tanto físicos (p. ej., agotamiento físico, falta de energía, cansancio rápido) como mentales (p. ej., falta de motivación, problemas para pensar con claridad, dificultad para iniciar tareas). La FAS fue desarrollada originalmente en neerlandés mediante la selección y el refinamiento de ítems de cuatro cuestionarios de fatiga establecidos (Michielsen et al., 2004). Desde entonces, ha sido traducida a numerosos otros idiomas y utilizada en una variedad de poblaciones y condiciones (Hendriks et al., 2018).
La FAS ha sido ampliamente utilizada en la práctica clínica y la investigación. Puede emplearse para cuantificar la presencia y severidad de la fatiga, monitorear los cambios en la fatiga a lo largo del tiempo y evaluar la efectividad del tratamiento. Es apropiada para su uso en una variedad de contextos clínicos, incluyendo la atención de la salud mental y física.
La FAS produce una puntuación total entre 10 y 50, donde puntuaciones más altas indican una fatiga más severa. Cada ítem se califica en una escala tipo Likert de 5 puntos, del 1 al 5, que refleja la frecuencia con la que el encuestado experimenta habitualmente un síntoma físico o mental específico de fatiga. Los ítems 4 y 10 se puntúan de forma inversa.

También se proporcionan puntuaciones para las dos subescalas de la escala (Drent et al., 2012):
La puntuación total de la FAS del encuestado se expresa como un percentil basado en datos normativos para adultos trabajadores en la población general neerlandesa (De Vries et al., 2003; Michielsen et al., 2003), contextualizando su puntuación en relación con las puntuaciones típicas de los adultos trabajadores. Por ejemplo, el percentil 50 representa el nivel típico de fatiga general entre los adultos trabajadores en la población general, mientras que las puntuaciones en el percentil 90 se encuentran dentro del 10% superior y se consideran “Moderadas”, y las puntuaciones en el percentil 99 se encuentran dentro del 1% superior y se consideran “Severas”.
Las puntuaciones totales de la FAS de 22 o superiores se citan comúnmente como indicativas de la presencia de fatiga significativa. Este umbral corresponde aproximadamente al percentil 65 de la muestra normativa de adultos trabajadores y se basó originalmente en la observación de que las puntuaciones a este nivel diferenciaban a la mayoría de los pacientes con sarcoidosis de la población general (De Vries et al., 2004). Es importante señalar que esta puntuación de corte no es un umbral formalmente validado para identificar a personas con fatiga clínicamente significativa.
Hendriks y colaboradores (2018) informaron que puntuaciones totales de la FAS inferiores a 22 indican ausencia de fatiga sustancial, puntuaciones entre 22 y 34 indican fatiga leve a moderada, y puntuaciones de 35 o superiores indican fatiga grave. Para facilitar aún más la interpretación clínica, NovoPsych distingue entre fatiga leve (puntuaciones entre 22 y 27) y fatiga moderada (puntuaciones entre 28 y 34).
Aunque estas clasificaciones de gravedad no han sido validadas, los límites de las categorías corresponden aproximadamente a los percentiles 65, 90 y 99 de la muestra normativa de adultos trabajadores, representando niveles de fatiga progresivamente más altos en relación con la población trabajadora general. Estas clasificaciones proporcionan directrices útiles para la interpretación clínica al contextualizar la puntuación de un encuestado.
En la primera administración, se presenta un gráfico que muestra la puntuación total de la FAS del encuestado, que consta de las puntuaciones de las subescalas de Fatiga Física y Fatiga Mental. Si se administra más de una vez, se presentan gráficos longitudinales para la puntuación total y las puntuaciones de las subescalas, indicando si ha habido cambios en estas puntuaciones a lo largo del tiempo.



Un cambio clínicamente significativo en la fatiga general se define como una variación de 4 o más puntos en la puntuación total de la FAS, basándose en la Diferencia Mínima Clínicamente Importante (DMCI) establecida por de Kleijn y colaboradores (2011) en pacientes con sarcoidosis. Específicamente, un aumento de 4 o más puntos indica un empeoramiento clínicamente significativo de la fatiga, una disminución de 4 o más puntos indica una mejora clínicamente significativa de la fatiga, y un cambio inferior a 4 puntos indica que no hay un cambio clínicamente significativo.
Las propiedades psicométricas que se detallan a continuación se basan en los estudios de validación originales en neerlandés, realizados con muestras de la población general y clínicas neerlandesas.
La FAS demuestra una fuerte consistencia interna, con coeficientes alfa de Cronbach de .87 a .90 en múltiples muestras (Michielsen et al., 2003; Michielsen et al., 2004; De Vries et al., 2003; De Vries et al., 2004). La fiabilidad test-retest en un intervalo de una semana es excelente (r = .89; De Vries et al., 2004).
Los estudios de análisis factorial apoyan consistentemente que la FAS es una medida unidimensional de la fatiga general (Michielsen et al., 2003; Michielsen et al., 2004; De Vries et al., 2003; De Vries et al., 2004). Aunque las puntuaciones de las subescalas de fatiga física y mental pueden calcularse basándose en el contenido de los ítems, estas reflejan diferentes manifestaciones de un único constructo subyacente en lugar de dimensiones distintas.
Las puntuaciones de la FAS se correlacionan fuertemente con otras medidas de fatiga establecidas, incluyendo la subescala de fatiga de la Checklist Individual Strength (CIS) y la subescala de Energía y Fatiga del WHOQOL-100 (De Vries et al., 2003; De Vries et al., 2004). En un análisis comparativo de seis cuestionarios de fatiga en una muestra de adultos trabajadores de la población general, la FAS obtuvo la carga factorial más alta en una solución de un solo factor, lo que respalda su validez de constructo como medida de la fatiga general (De Vries et al., 2003).
La FAS demuestra una validez discriminante adecuada respecto a la depresión. Si bien la fatiga y la depresión son constructos correlacionados, los análisis factoriales confirman que representan dimensiones distintas, lo que indica que la FAS mide específicamente la fatiga en lugar del malestar psicológico general (Michielsen et al., 2003).
The FAS differentiates between groups expected to differ in fatigue levels. In a Dutch sample, patients with sarcoidosis (an inflammatory disease often associated with fatigue) scored significantly higher than the general working adult population, with the majority of sarcoidosis patients scoring ≥22 compared to the majority of general working adults scoring <22 (De Vries et al., 2004).
Los datos normativos para la FAS se basan en una muestra de población general de 351 adultos neerlandeses de 21 a 65 años que trabajaban 20 o más horas a la semana. En esta muestra, la puntuación total media de la FAS fue de 19.26 (DE = 6.52), con puntuaciones distribuidas aproximadamente de forma normal (De Vries et al., 2003; Michielsen et al., 2003). Estos datos se utilizan para convertir la puntuación total de la FAS del encuestado a un percentil, proporcionando información útil sobre la gravedad de su fatiga general en relación con los adultos trabajadores de la población general.
La fatiga, tal como la mide la FAS, se distingue del cansancio cotidiano que la mayoría de las personas experimentan después de un esfuerzo o un sueño insuficiente. Mientras que el cansancio normal suele resolverse con el descanso y es proporcional a los niveles de actividad, la fatiga clínicamente significativa es persistente, a menudo desproporcionada con respecto a la actividad reciente, y puede no mejorar sustancialmente con el descanso o el sueño. Puede afectar la capacidad de una persona para participar en el trabajo, actividades sociales y el autocuidado, e influye frecuentemente en la calidad de vida general.
La fatiga se convierte en una preocupación clínica cuando es persistente, causa malestar e interfiere con el funcionamiento diario. Dado que no siempre es evidente para los demás ni detectable con marcadores clínicos objetivos, es importante indagar sobre la experiencia subjetiva de la fatiga en la persona.
La FAS capta esta experiencia subjetiva al indagar sobre el agotamiento físico, el agotamiento mental, los niveles de energía, la motivación y la concentración. Puntuaciones más altas indican que la persona experimenta una fatiga más frecuente e intensa que probablemente afecta su funcionamiento diario, en lugar de un cansancio transitorio que la mayoría de las personas considerarían insignificante.
La fatiga acompaña con frecuencia una amplia gama de condiciones de salud física y mental. Se reporta comúnmente en enfermedades crónicas como la sarcoidosis, el cáncer, la insuficiencia cardíaca, la diabetes, la artritis reumatoide y el accidente cerebrovascular, así como en condiciones de salud mental que incluyen depresión, ansiedad, estrés crónico y el síndrome de burnout. Sin embargo, la investigación ha demostrado consistentemente que la fatiga es un constructo distinto que puede existir independientemente o junto a estas condiciones.
Estudios que comparan la FAS con medidas de depresión han encontrado que la fatiga y la depresión son experiencias distinguibles, incluso cuando coexisten. Esto tiene importantes implicaciones clínicas: una persona puede presentar fatiga significativa sin cumplir los criterios para un trastorno depresivo u otro, o su fatiga puede persistir incluso después de que otros síntomas hayan respondido al tratamiento. Dado que la fatiga contribuye independientemente a una reducción de la calidad de vida, puede requerir atención específica en lugar de ser tratada como secundaria a otras condiciones.
La FAS puede ser una herramienta útil para evaluar la fatiga que puede acompañar trastornos del estado de ánimo, ansiedad, estrés crónico, síndrome de burnout o condiciones de salud física. También puede ayudar a identificar la fatiga relacionada con medicamentos o factores de estilo de vida. Dado que la FAS mide la fatiga como distinta de otros síntomas, proporciona información que complementa otras evaluaciones y puede informar la planificación del tratamiento al destacar si la fatiga merece atención específica junto con otras preocupaciones presentes.
La fatiga es una queja común y es reportada con frecuencia por individuos con condiciones crónicas de salud física y mental. A pesar de su prevalencia, la fatiga a menudo es subestimada. Puede ser pasada por alto cuando el enfoque clínico se centra en otras preocupaciones presentes, o asumida como un síntoma secundario que se resolverá una vez que otras condiciones mejoren, lo que podría dejarla sin tratar y socavar la efectividad de otras intervenciones terapéuticas.
Para los profesionales de la salud mental, evaluar la fatiga puede ayudar a identificar objetivos de tratamiento y monitorear el progreso terapéutico. Dado que la fatiga puede acompañar la depresión, la ansiedad y otras presentaciones, su evaluación asegura que reciba la atención clínica apropiada.
Las puntuaciones de corte y las clasificaciones de severidad de la FAS comúnmente citadas se derivaron principalmente de investigaciones con poblaciones de pacientes con sarcoidosis. Las puntuaciones inferiores a 22 se interpretan típicamente como indicativas de fatiga no sustancial, las puntuaciones entre 22 y 34 como fatiga leve a moderada, y las puntuaciones de 35 o superiores como fatiga severa. Aunque estos umbrales han sido ampliamente citados, su validez no ha sido establecida sistemáticamente en la diversa gama de condiciones en las que la FAS se utiliza actualmente.
Por ejemplo, un estudio que examinó la fatiga post-ictus sugirió que un punto de corte de 24, en lugar de 22, podría ser más apropiado para definir la fatiga clínicamente significativa en esa población. Esto destaca que los umbrales óptimos pueden variar dependiendo del contexto clínico y las características de la población evaluada.
Para proporcionar una granularidad adicional en la interpretación clínica, NovoPsych separa el rango leve a moderado (puntuaciones entre 22 y 34) en fatiga leve (puntuaciones entre 22 y 27) y fatiga moderada (puntuaciones entre 28 y 34). Estas categorías corresponden a rangos percentiles lógicos y progresivamente más altos en una muestra normativa de adultos trabajadores, aunque, al igual que las clasificaciones originales, deben utilizarse como guías de interpretación clínica y no como umbrales de clasificación de severidad formalmente validados.
En lugar de aplicar rígidamente las puntuaciones de corte y las clasificaciones de severidad, los clínicos pueden encontrar más informativo utilizar la FAS como una medida dimensional, interpretando las puntuaciones a lo largo de un continuo. La FAS es particularmente valiosa para rastrear los cambios en la fatiga a lo largo del tiempo y para facilitar la discusión sobre cómo la fatiga está afectando la vida diaria de una persona, independientemente de si su puntuación cae por encima o por debajo de un umbral particular. Cuando se utilizan puntuaciones de corte, los clínicos deben ser conscientes de las limitaciones de estos umbrales y evitar la sobreinterpretación de las clasificaciones categóricas.
La FAS es adecuada para el monitoreo rutinario de resultados y puede administrarse al inicio y a intervalos regulares durante el tratamiento para rastrear los cambios en la severidad de la fatiga. La Diferencia Mínima Clínicamente Importante (DMCI) para la FAS se ha establecido en cuatro puntos, lo que significa que una reducción de cuatro o más puntos en la puntuación total indica una mejora clínicamente significativa en la fatiga.
La FAS pide a los encuestados que califiquen cómo se sienten 'habitualmente', lo que proporciona flexibilidad en cuanto al período de recuerdo, pero puede hacer que las comparaciones entre puntos temporales sean menos precisas. Algunos clínicos especifican un período de recuerdo definido (por ejemplo, la última semana o quincena) para mejorar la comparabilidad.
Dado que la fatiga a menudo tiene múltiples causas, incluyendo factores psicológicos como la depresión y la ansiedad, síntomas físicos y factores de estilo de vida, la FAS puede ayudar a los clínicos a identificar si las intervenciones están abordando eficazmente el componente de fatiga específicamente, incluso cuando otros síntomas pueden o no estar respondiendo al tratamiento. Esto la convierte en una adición valiosa a protocolos de monitoreo de resultados más amplios que incluyen medidas de estado de ánimo, funcionamiento y calidad de vida.
Michielsen, H. J., De Vries, J., & Van Heck, G. L. (2003). Psychometric qualities of a brief self-rated fatigue measure: The Fatigue Assessment Scale. Journal of Psychosomatic Research, 54(4), 345–352. https://doi.org/10.1016/s0022-3999(02)00392-6
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