El Índice de Gravedad del Juego Problemático (PGSI) es una medida breve de autoinforme de 9 ítems que evalúa las conductas de juego problemático en la población general (Ferris & Wynne, 2001). El PGSI permite identificar diferentes subgrupos de jugadores problemáticos con distintos niveles de riesgo (ninguno, bajo, moderado y problemático).
El PGSI es una herramienta útil para muchos clínicos que abordan problemas de juego, ya que es un instrumento eficiente, fiable y eficaz para evaluar la gravedad de las dificultades relacionadas con el juego y orientar el proceso terapéutico.
Ejemplos de ítems del PGSI:

El PGSI puede emplearse para el cribado de problemas de juego, para adaptar estrategias de intervención o para monitorizar los resultados del tratamiento. Este índice está diseñado específicamente para identificar la gravedad de las conductas de juego problemático. Ayuda a los clínicos a distinguir entre jugadores recreativos no problemáticos y aquellos que pueden estar en riesgo de desarrollar, o que ya padecen, un trastorno del juego.
Al determinar la gravedad de los problemas de juego de un cliente, el PGSI proporciona información esencial que puede guiar el desarrollo de estrategias de intervención personalizadas. Los clínicos pueden utilizar los resultados para priorizar los objetivos del tratamiento, seleccionar enfoques terapéuticos adecuados y asignar recursos de manera efectiva.
El PGSI puede utilizarse no solo en la evaluación inicial, sino también a lo largo de todo el proceso de tratamiento para monitorizar los cambios en las conductas de juego del cliente. Este seguimiento ayuda a los clínicos a evaluar la eficacia de las intervenciones y a realizar los ajustes necesarios en el plan de tratamiento.
Se presenta una puntuación total (0 – 27), donde una puntuación más alta indica conductas de juego problemático más graves.

Para facilitar la referencia, se proporciona un índice de gravedad para la puntuación total basado en investigaciones previas. Las puntuaciones de 0 se consideran de gravedad "nula", las puntuaciones de 1-4 se consideran "bajas", las puntuaciones de 5-7 se consideran "moderadas" y las puntuaciones de 8 o superiores se consideran de gravedad "problemática" (Currie et al., 2010; Currie et al., 2013).

Se muestra un gráfico si el PGSI se administra más de una vez. El gráfico representa la puntuación total a lo largo del tiempo, con líneas discontinuas que indican los puntos de corte para los índices de gravedad. Aunque la puntuación total es de 27, las puntuaciones superiores a 10 son muy poco frecuentes (Currie et al., 2013), por lo que el eje Y puede truncarse si las puntuaciones son iguales o superiores a 10 para facilitar la lectura del gráfico.
El PGSI demuestra una estructura factorial unidimensional, buena consistencia interna (α = .84 – .86; Currie et al., 2013; Ferris & Wynne, 2001; Holtgraves, 2009), fiabilidad test-retest adecuada (r = .78) y validez de constructo, evidenciada por correlaciones con la frecuencia de juego (Ferris & Wynne, 2001; Miller et al., 2013). Esta estructura unidimensional ha sido posteriormente confirmada mediante AFC (Miller et al., 2013) y la TRI ha determinado que todos los ítems son útiles para identificar conductas de juego problemático (Miller et al., 2013; Sharp et al., 2012).
Las categorías del índice de gravedad han sido bien validadas (Currie et al., 2013), con una diferencia muy marcada entre los jugadores moderados y los problemáticos en muchas dimensiones del juego problemático. Sin embargo, se encontró que la diferencia entre las categorías de riesgo bajo y moderado era algo problemática debido a la ausencia de diferencias estadísticamente significativas en muchas dimensiones del comportamiento de juego problemático (Currie et al., 2010; Currie et al., 2013). Como resultado, Currie et al. (2013) sugirieron modificar ligeramente los puntos de corte originales de Ferris y Wynne (2001) para las categorías del índice de gravedad:
Estos cambios mejoraron la distinción de estas categorías en muchas dimensiones (Currie et al., 2013). En particular, la preferencia por juegos de alto riesgo no era significativamente diferente entre estos grupos con la puntuación original, pero sí lo fue con la puntuación revisada.
Ferris, J., & Wynne, H. (2001). The Canadian Problem Gambling Index (Final report). Ottawa, Ontario, Canada: Canadian Centre on Substance Abuse. https://www.greo.ca/Modules/EvidenceCentre/files/Ferris%20et%20al(2001)The_Canadian_Problem_Gambling_Index.pdf
Currie, S. R., Casey, D. M., & Hodgins, D. C. (2010). Improving the psychometric properties of the Problem Gambling Severity Index. Ottawa: Canadian Consortium for Gambling Research.
Currie, S. R., Hodgins, D. C., & Casey, D. M. (2013). Validity of the problem gambling severity index interpretive categories. Journal of gambling studies, 29, 311-327. https://doi.org/10.1007/s10899-012-9300-6
Holtgraves, T. (2009). Evaluating the problem gambling severity index. Journal of gambling studies, 25, 105-120. https://doi.org/10.1007/s10899-008-9107-7
Miller, N. V., Currie, S. R., Hodgins, D. C., & Casey, D. (2013). Validation of the problem gambling severity index using confirmatory factor analysis and rasch modelling. International journal of methods in psychiatric research, 22(3), 245–255. https://doi.org/10.1002/mpr.1392
Sharp, C., Steinberg, L., Yaroslavsky, I., Hofmeyr, A., Dellis, A., Ross, D., & Kincaid, H. (2012). An Item Response Theory Analysis of the Problem Gambling Severity Index. Assessment, 19(2), 167-175. https://doi.org/10.1177/1073191111418296