El Cociente del Espectro Autista (AQ) es una medida de autoinforme de 50 ítems que evalúa rasgos autistas en adultos y personas a partir de los 16 años (Baron-Cohen et al., 2001). El AQ consta de cinco subescalas, cada una de las cuales representa un rasgo específico relevante para la identificación de individuos autistas:

El AQ es una de las medidas de autoinforme de rasgos autistas más utilizadas. La investigación indica que capta eficazmente los niveles de rasgos similares al autismo y puede ayudar a diferenciar entre individuos autistas y no autistas, aunque no existe consenso sobre la puntuación de corte óptima (Baron-Cohen et al., 2001; Broadbent et al., 2013; Woodbury-Smith et al., 2005).
Si bien el AQ proporciona información valiosa sobre los rasgos autistas y puede utilizarse como parte de una evaluación integral, las puntuaciones también pueden reflejar fenómenos distintos o coexistentes con el autismo. Es importante interpretar los resultados en el contexto de la historia del desarrollo del individuo y otras características personales.
Las puntuaciones del Cociente del Espectro Autista (AQ) se presentan como una puntuación total de la escala, así como puntuaciones en cinco subescalas. Puntuaciones totales de la escala más altas indican niveles generales superiores de rasgos autistas. Una puntuación más alta en una subescala es indicativa de un nivel superior del rasgo específico asociado con el Autismo.

Las puntuaciones totales y de subescala del cliente se expresan como percentiles (específicos por género) basados en datos normativos para adultos de la población general (Baron-Cohen et al., 2001; Ruzich et al., 2015). Los percentiles contextualizan las puntuaciones del cliente en relación con las puntuaciones típicas de los adultos en la población general. Por ejemplo, el percentil 50 representa los niveles típicos de rasgos autistas entre adultos en la población general, mientras que las puntuaciones en el percentil 90 se sitúan en el 10% superior en comparación con los adultos de la población general. Las puntuaciones en este rango superior son más consistentes con las de adultos autistas que con las de adultos de la población general. Para la puntuación total del AQ, el 13% de los hombres y el 4% de las mujeres obtienen puntuaciones en el rango que se alinea con las puntuaciones típicas de hombres y mujeres autistas, respectivamente.

Una puntuación se clasifica como “Consistente con el Autismo” si se asemeja más a las puntuaciones de adultos autistas que a las de adultos de la población general. Para ello, los umbrales de “Consistente con el Autismo” se calculan como el punto medio ponderado entre la distribución de puntuaciones de las muestras autistas y no clínicas/comunitarias (Jacobson & Truax, 1991).
Una puntuación se considera “Pronunciada” si se encuentra en la mitad superior de la distribución autista, reflejando niveles más altos de rasgos autistas. Por lo tanto, los umbrales “Pronunciados” representan puntuaciones iguales o superiores al percentil 50 en comparación con adultos autistas.
Para la subescala de Atención al Detalle, se seleccionó un umbral superior de “Pronunciado”, que refleja puntuaciones iguales o superiores al percentil 90 dentro de la muestra autista, debido a la significativa superposición entre las distribuciones de puntuaciones de las muestras autista y comunitaria.
Las puntuaciones clasificadas como “Consistentes con el Autismo” o “Pronunciadas” sugieren que el cliente exhibe rasgos autistas a un nivel consistente con el de adultos autistas. Las distribuciones de puntuaciones específicas por género, y sus clasificaciones, entre adultos autistas y adultos de la población general se presentan en la revisión del AQ de NovoPsych (Baker et al., 2024).
Los umbrales para la puntuación total del AQ son los siguientes.
Es importante señalar que muchas medidas del Autismo, incluido el AQ, se desarrollaron principalmente teniendo en cuenta las características masculinas del Autismo y, por lo tanto, pueden tener menos sensibilidad para medir el Autismo en mujeres. Por consiguiente, cuando la puntuación total del AQ de una encuestada se sitúa justo por debajo del umbral de “Consistente con el Autismo” (p. ej., 23-26), debe interpretarse con cautela y considerarse junto con otras fuentes de información como parte de una evaluación integral.
Se presentan gráficos que comparan las puntuaciones totales y de subescala con la distribución normativa de puntuaciones entre adultos autistas y adultos de la población general, con áreas sombreadas que corresponden a puntuaciones entre el percentil 25 y el 75. Estos gráficos contextualizan las puntuaciones del cliente en relación con los niveles típicos de rasgos autistas entre adultos autistas y adultos de la población general.

El Cociente del Espectro Autista (AQ) comprende 50 ítems, con 10 ítems para cada una de las cinco subescalas derivadas teóricamente que representan dimensiones de rasgos específicos asociados con el autismo (Baron-Cohen et al., 2001). Específicamente, los ítems fueron seleccionados para reflejar la “tríada” de “síntomas” autistas (es decir, dificultades sociales, problemas de comunicación y comportamientos repetitivos), así como “áreas de anormalidad cognitiva” asociadas con el autismo (Baron-Cohen et al., 2001, p. 6).
El AQ fue validado originalmente en adultos autistas (es decir, “adultos con síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento”) y adultos de la población general (Baron-Cohen et al., 2001). Este estudio inicial encontró que la puntuación total de la escala del AQ se distribuye normalmente y posee una buena fiabilidad test-retest, y que las puntuaciones de las cinco subescalas del AQ tienen una consistencia interna aceptable, con valores alfa de Cronbach entre 0.63 y 0.77.
Baron-Cohen y colaboradores (2001) sugirieron que una puntuación de corte de la escala total de 32 o superior podría utilizarse para distinguir entre individuos autistas y no autistas. Sin embargo, esto ha sido cuestionado por otros, como Woodbury-Smith y colaboradores (2005) y Broadbent y colaboradores (2013), quienes reportaron puntuaciones de corte óptimas de 26 y 29, respectivamente.
En la población general, los hombres suelen obtener puntuaciones más altas que las mujeres, mientras que las mujeres autistas suelen obtener puntuaciones más altas que los hombres autistas (Baron-Cohen et al., 2001; Broadbent et al., 2013; Ruzich et al., 2015). Las diferencias consistentes en las puntuaciones del AQ entre hombres y mujeres resaltan la importancia de las normas y puntuaciones de corte específicas por género. Por lo tanto, NovoPsych ha establecido normas y umbrales específicos por género, basados en datos de la literatura existente, para mejorar la interpretabilidad y la precisión de la clasificación de las puntuaciones del AQ, tal como se describe en la revisión del AQ de NovoPsych (Baker et al., 2024).
Las puntuaciones del AQ del encuestado se convierten a percentiles específicos por género, proporcionando información útil sobre el grado en que exhiben rasgos autistas en relación con los niveles típicos entre adultos autistas y adultos de la población general del mismo género.
Baron-Cohen, S., Wheelwright, S., Skinner, R., Martin, J., & Clubley, E. (2001). The Autism-Spectrum Quotient (AQ): Evidence from Asperger syndrome/high-functioning Autism, males and females, scientists and mathematicians. Journal of Autism and Developmental Disorders, 31(1), 5-17. https://doi.org/10.1023/a:1005653411471
Baker, S., Smyth, C., Bartholomew, E., Buchanan, B., & Hegarty, D. (2024). A Review of the Clinical Utility and Psychometric Properties of the Autism Spectrum Quotient (AQ): Gender-Specific Norms, Percentile Rankings, and Qualitative Descriptors.
Baron-Cohen, S., Wheelwright, S., Skinner, R., Martin, J., & Clubley, E. (2001). The Autism-Spectrum Quotient (AQ): Evidence from Asperger syndrome/high-functioning Autism, males and females, scientists and mathematicians. Journal of Autism and Developmental Disorders, 31(1), 5-17. https://doi.org/10.1023/a:1005653411471
Broadbent, J., Galic, I., & Stokes, M. A. (2013). Validation of autism spectrum quotient adult version in an Australian sample. Autism Research and Treatment, 2013, 984205. https://doi.org/10.1155/2013/984205
Jacobson, N. S., & Truax, P. (1991). Clinical significance: A statistical approach to defining meaningful change in psychotherapy research. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 59(1), 12-19. https://doi.org/10.1037//0022-006x.59.1.12
Ruzich, E., Allison, C., Smith, P., Watson, P., Auyeung, B., Ring, H., & Baron-Cohen, S. (2015). Measuring autistic traits in the general population: A systematic review of the Autism-Spectrum Quotient (AQ) in a nonclinical population sample of 6,900 typical adult males and females. Molecular Autism, 6, 2. https://doi.org/10.1186/2040-2392-6-2
Woodbury-Smith, M. R., Robinson, J., Wheelwright, S., & Baron-Cohen, S. (2005). Screening adults for Asperger Syndrome using the AQ: A preliminary study of its diagnostic validity in clinical practice. Journal of Autism and Developmental Disorders, 35(3), 331-335. https://doi.org/10.1007/s10803-005-3300-7
Related article introducing Autism Spectrum Quotient to NovoPsych, Nov 2020: https://novopsych.com/news/autism-spectrum-quotient-aq/
También conocido como: EQ-40, EQ, Cociente de empatía, Escala de evaluación de la empatía, Medida de empatía social