El MENO-D es una escala de valoración de 12 ítems diseñada para evaluar la depresión en mujeres en la perimenopausia. La transición a la menopausia es un periodo en el que las mujeres experimentan un mayor riesgo de padecer una depresión de nueva aparición o de sufrir una recaída, y las investigaciones indican que la depresión perimenopáusica podría ser un subtipo diferenciado de depresión con síntomas característicos.
El MENO-D está diseñado para medir y evaluar la gravedad de los síntomas de la depresión perimenopáusica durante un intervalo de dos semanas, comparándolos con su nivel premenstrual (Kulkarni et al., 2018). La escala puede administrarse como una medida de autoinforme o ser evaluada por el médico. El MENO-D se desarrolló para abordar una importante laguna en las herramientas de evaluación clínica, ya que las medidas de depresión existentes se diseñaron principalmente para captar los síntomas cognitivos y afectivos típicos del trastorno depresivo mayor. Este enfoque no evaluaba adecuadamente los síntomas somáticos y físicos característicos que son prominentes en la presentación clínica de la depresión perimenopáusica. Las mujeres que experimentan depresión durante la transición a la menopausia suelen referir molestias físicas pronunciadas, como falta de energía, trastornos del sueño, dolor somático, cambios de peso y disfunción sexual, junto con síntomas del estado de ánimo. Estas manifestaciones físicas son con frecuencia las preocupaciones que se plantean en el ámbito clínico; sin embargo, su prominencia puede contribuir paradójicamente a que la depresión perimenopáusica se pase por alto o se diagnostique erróneamente cuando se evalúa con escalas tradicionales de depresión.
La transición a la menopausia representa un periodo de mayor vulnerabilidad a la depresión en las mujeres; las investigaciones indican que el riesgo de desarrollar una depresión de nueva aparición o de sufrir una recaída durante la perimenopausia es aproximadamente el doble (Kulkarni, 2017; Bromberger y Kravitz, 2011). Si bien la depresión que se produce durante la transición a la menopausia comparte características con el trastorno depresivo mayor, las pruebas emergentes sugieren que la depresión perimenopáusica puede constituir un subtipo distinto de depresión caracterizado por una constelación única de síntomas, etiología y evolución clínica (Gibbs et al., 2015).
La escala se compone de cinco subescalas:
Los estudios sobre los síntomas de la perimenopausia han identificado como las molestias más comunes la irritabilidad, el dolor de cabeza, el dolor corporal, los trastornos del sueño y el dolor articular (Jagtap et al., 2016). El MENO-D se diseñó específicamente para evaluar estos aspectos físicos de la depresión perimenopáusica, junto con los síntomas tradicionales del estado de ánimo, abordando así la naturaleza multidimensional del malestar durante esta transición.
Los profesionales clínicos pueden utilizar la escala MENO-D para el cribado, la evaluación y el seguimiento de la depresión perimenopáusica. La amplia cobertura de la escala, que abarca tanto los síntomas físicos como los psicológicos, la hace especialmente valiosa para identificar la depresión en mujeres que pueden presentar principalmente molestias somáticas. La estructura de subescalas permite a los profesionales clínicos identificar ámbitos sintomáticos específicos que requieren una intervención específica, mientras que la puntuación total proporciona un índice general de la gravedad de la depresión. La escala puede utilizarse para establecer perfiles de síntomas de referencia, supervisar la respuesta al tratamiento y realizar un seguimiento de los cambios en los síntomas a lo largo de la transición a la menopausia. Por ejemplo, una mujer que presente fatiga y trastornos del sueño puede completar el MENO-D, revelando puntuaciones elevadas en múltiples ámbitos, incluyendo el aislamiento y las dificultades de autoestima, lo que pone de relieve el alcance total de los síntomas depresivos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.
Se obtiene una puntuación total que oscila entre 0 y 48, donde las puntuaciones más altas indican una mayor gravedad de los síntomas de la depresión perimenopáusica. También se obtienen cinco puntuaciones de subescalas con rangos diferentes:
Las puntuaciones de las subescalas se expresan como puntuaciones medias (dividiendo la puntuación bruta de la subescala entre el número de ítems de dicha subescala), con un rango de 0 a 4, para permitir la comparación directa entre subescalas con diferentes números de ítems.
Los autores de la escala han establecido unos rangos de puntuación para las categorías de gravedad en el total, basándose en la experiencia clínica y en las necesidades terapéuticas observadas, con el fin de facilitar la interpretación (Kulkarni et al., 2018):
En la primera administración, se muestran un gráfico de barras con la puntuación bruta total y otro gráfico de barras con las puntuaciones medias de las subescalas.
Cuando la evaluación se realiza varias veces, se generan gráficos lineales longitudinales para hacer un seguimiento de los cambios tanto en la puntuación bruta total como en las puntuaciones medias de las subescalas a lo largo del tiempo.
La interpretación a nivel de subescala también puede resultar clínicamente útil. Por ejemplo, unas puntuaciones elevadas tanto en la subescala cognitiva como en la del sueño pueden indicar que las dificultades de memoria y concentración descritas son consecuencia de la alteración del sueño, en lugar de reflejar un deterioro cognitivo independiente. En tales casos, las intervenciones dirigidas a mejorar la calidad del sueño —como tratar los sudores nocturnos o establecer hábitos de higiene del sueño— pueden dar lugar a mejoras en múltiples ámbitos sintomáticos, incluido el funcionamiento cognitivo.
La escala MENO-D demuestra una sólida validez de constructo como medida de la depresión perimenopáusica. La base teórica de la escala concuerda con las conceptualizaciones emergentes de la depresión perimenopáusica como un subtipo diferenciado, caracterizado por rasgos somáticos destacados junto con los síntomas tradicionales del estado de ánimo. La validez convergente se ve respaldada por la capacidad de la escala para captar síntomas que se ajustan a las manifestaciones clínicas establecidas de la depresión perimenopáusica, incluidas las molestias físicas que las mujeres suelen referir durante la transición a la menopausia. La validez discriminante se estableció mediante un análisis de la relación entre correlaciones heterotrait y monotrait, con todos los valores por debajo del umbral conservador de 0,85. Este hallazgo confirma que las cinco subescalas miden aspectos distintos de la depresión perimenopáusica, en lugar de constructos redundantes. La validez convergente se vio respaldada por valores de varianza media extraída superiores a 0,50 para todas las subescalas: Auto (0,72), Sexual (0,71), Somática (0,76), Cognitiva (0,79) y del Sueño (0,69). Estos valores indican que los ítems de cada subescala comparten una varianza común sustancial, lo que proporciona evidencia de una construcción cohesionada de las subescalas.
La escala muestra una excelente consistencia interna en sus cinco subescalas, con valores de fiabilidad compuesta que superan el umbral de 0,70 en todos los dominios. La subescala «Yo» presentó una fiabilidad compuesta de 0,91, la subescala «Sexual» de 0,83, la subescala «Somática» de 0,86, la subescala «Cognitiva» de 0,88 y la subescala «Sueño» de 0,82. Estos valores indican una fuerte coherencia interna dentro de cada subescala, lo que sugiere que los ítems que componen cada dominio miden un constructo unificado.
Las investigaciones sobre el MENO-D han revelado correlaciones positivas con constructos relacionados, como la gravedad de los síntomas de la menopausia y la ansiedad ante el envejecimiento (Aslan y Önal, 2025). Los autores también observaron que las puntuaciones de la escala mostraban correlaciones negativas con los indicadores de calidad de vida relacionados con la salud, incluidos los componentes de salud física y mental, lo que confirma que la depresión perimenopáusica se asocia con una disminución del bienestar general.
En cuanto a la dimensionalidad, se llevó a cabo un análisis factorial confirmatorio comparando un modelo de cinco factores con una solución de un solo factor. El modelo de cinco factores demostró un mejor ajuste a los datos en múltiples índices. El modelo alcanzó un índice de ajuste comparativo de 0,98, un índice de Tucker-Lewis de 0,96 y un error cuadrático medio de aproximación de 0,04, lo que indica un ajuste excelente del modelo. Estos índices de ajuste superaron a los del modelo de un solo factor, que arrojó estadísticas de ajuste inadecuadas. Todas las cargas factoriales de los ítems en el modelo de cinco factores fueron estadísticamente significativas, y la mayoría de los ítems mostraron cargas factoriales superiores a 0,70. Es importante destacar que no se observaron cargas cruzadas, lo que confirma una clara asignación de los ítems a las subescalas.
«El análisis factorial confirmatorio respaldó la estructura de cinco factores compuesta por las subescalas «Yo» (pensamiento paranoico, autoestima, aislamiento, ansiedad), «Sexual» (interés sexual, bajo nivel de energía), «Somática» (síntomas somáticos, cambios de peso), «Cognitiva» (memoria, concentración) y «Sueño» (trastornos del sueño, irritabilidad).» Esta estructura, derivada teórica y empíricamente, organiza de manera significativa los síntomas de la depresión perimenopáusica en dominios clínicamente interpretables, cada uno de los cuales refleja un aspecto distinto de la afección.
Se han establecido puntuaciones de corte para las categorías de gravedad con el fin de facilitar la interpretación de las puntuaciones totales del MENO-D:
El MENO-D está diseñado específicamente para mujeres en la perimenopausia. Las escalas de depresión tradicionales, como el PHQ-9 o el BDI-II, se centran principalmente en los síntomas cognitivos y afectivos, lo que puede pasar por alto las molestias físicas destacadas que caracterizan a la depresión perimenopáusica, entre las que se incluyen la fatiga, los trastornos del sueño, el dolor somático y los cambios sexuales. El MENO-D se desarrolló para captar este perfil de síntomas específico.
La estructura de subescalas del MENO-D proporciona información valiosa para orientar las intervenciones. Las puntuaciones elevadas en la subescala de «Sueño» podrían indicar la necesidad de intervenciones relacionadas con la higiene del sueño o de una evaluación médica de los sudores nocturnos, mientras que las puntuaciones elevadas en la subescala de «Sexualidad» podrían sugerir que la terapia hormonal o el asesoramiento de pareja podrían resultar beneficiosos.
Incluso cuando la puntuación total indica un nivel mínimo de depresión, los ítems individuales con una puntuación de 3 o 4 merecen atención. El informe interpretativo destaca estos ítems con puntuaciones elevadas para garantizar que no se pasen por alto. Por ejemplo, una mujer podría obtener una puntuación baja en general, pero manifestar graves dificultades relacionadas con la autoestima o el interés sexual, síntomas que afectan significativamente a la calidad de vida y merecen atención terapéutica. Es especialmente importante examinar detenidamente el ítem D (autoestima), ya que el texto interpretativo señala específicamente que las respuestas preocupantes en este ítem pueden indicar un riesgo de autolesión, lo que requiere una evaluación inmediata del riesgo independientemente de la puntuación total.
El MENO-D pide a las encuestadas que valoren los síntomas en comparación con su nivel premenopáusico. Este enfoque comparativo ayuda a diferenciar los síntomas nuevos o que se agravan de las afecciones preexistentes. Por ejemplo, una mujer que siempre ha padecido ansiedad leve puede describirla de forma diferente a alguien que experimenta ansiedad por primera vez durante la perimenopausia. Esta comparación con el estado basal permite un diagnóstico más preciso de la depresión perimenopáusica y ayuda a los médicos a comprender si los síntomas representan un cambio asociado a la transición a la menopausia o si reflejan problemas de salud mental continuados que requieren consideraciones terapéuticas diferentes.
Kulkarni, J., Gavrilidis, E., Hudaib, A., Bleeker, C., Worsley, R., & Gurvich, C. (2018). Development and validation of a new rating scale for perimenopausal depression—the MENO-D. Translational Psychiatry, 8(1), 123. https://doi.org/10.1038/s41398-018-0172-0
Aslan, B., & Önal, Ö. (2025). Prevalence of depressive symptoms during the menopausal transition in Türkiye: impact of symptom severity, aging anxiety and health-related quality of life. Climacteric, 28(5), 607–615. https://doi.org/10.1080/13697137.2025.2507909
Bromberger, J. T., & Kravitz, H. M. (2011). Mood and menopause: findings from the Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN) over 10 years. Obstetrics and Gynecology Clinics of North America, 38(3), 609–625. https://doi.org/10.1016/j.ogc.2011.05.011
Gibbs, Z., Lee, S., & Kulkarni, J. (2015). The unique symptom profile of perimenopausal depression. Clinical Psychologist, 19(2), 76-84. https://doi.org/10.1111/cp.12035
Jagtap, B., Prasad, S., & Srivastava, D. (2016). Study of prevalence, pattern and predictors of psychiatric morbidity in menopausal women. Journal of Mid-life Health, 7(4), 178-182. https://doi.org/10.4103/0976-7800.195695
Kulkarni, J., Gavrilidis, E., Hudaib, A., Bleeker, C., Worsley, R., & Gurvich, C. (2018). Development and validation of a new rating scale for perimenopausal depression—the MENO-D. Translational Psychiatry, 8(1), 123. https://doi.org/10.1038/s41398-018-0172-0