El Inventario de Habilidades de Afrontamiento Deportivo-28 (ACSI-28) es un cuestionario de autoevaluación de 28 ítems diseñado para evaluar las habilidades psicológicas y las estrategias de afrontamiento que emplean los deportistas en entornos deportivos competitivos (Smith et al., 1995). El ACSI-28 puede utilizarse con adolescentes o adultos (a partir de los 14 años).
Desarrollado en el marco de la psicología deportiva, el ACSI-28 evalúa siete dimensiones distintas, aunque relacionadas entre sí, de las habilidades psicológicas de afrontamiento:
Para los psicólogos del deporte, el ACSI-28 ofrece varias ventajas claras, especialmente a la hora de comprender cómo los factores psicológicos pueden influir en el rendimiento deportivo. Las investigaciones demuestran que las habilidades psicológicas —y no solo el talento físico— desempeñan un papel crucial en el éxito deportivo (Christensen y Smith, 2018). Se ha demostrado que el ACSI-28 permite predecir el rendimiento en diversos deportes, entre ellos el béisbol (Kimbrough et al., 2007), el voleibol (Belem et al., 2014), los deportes extremos (Young y Knight, 2014) y los deportes de equipo (Belem et al., 2014; Özcan, 2021).
El ACSI-28 sirve de ayuda en la evaluación, la planificación del tratamiento y la valoración de las intervenciones. Como herramienta de evaluación, ayuda a identificar patrones de fortalezas y debilidades psicológicas que pueden afectar al rendimiento, lo que facilita un enfoque más matizado a la hora de conceptualizar los casos. Esto puede resultar especialmente valioso cuando se trabaja con deportistas que muestran discrepancias entre sus capacidades físicas y sus resultados de rendimiento reales (Christensen y Smith, 2018).
En la planificación del tratamiento, las puntuaciones dimensionales específicas del ACSI-28 pueden indicar la necesidad de intervenciones específicas dirigidas a aspectos concretos del rendimiento psicológico. Por ejemplo, unas puntuaciones bajas en «Concentración» podrían sugerir la necesidad de un entrenamiento de la atención, mientras que las deficiencias en «Afrontamiento de la adversidad» podrían apuntar a los beneficios de un entrenamiento en gestión del estrés. Investigaciones recientes han demostrado que las habilidades psicológicas, tal y como las mide el ACSI-28, pueden «igualar el terreno de juego» de manera efectiva al reducir la influencia de las disparidades en el talento físico (Christensen y Smith, 2018).
Durante las consultas, conocer el perfil ACSI-28 de un deportista puede ayudar a orientar las intervenciones. Las investigaciones han demostrado que existe una correlación positiva entre las habilidades de afrontamiento de los deportistas y su participación en actividades deportivas (Özcan, 2021), lo que sugiere que unas estrategias psicológicas de afrontamiento eficaces mejoran no solo el rendimiento, sino también el compromiso con el deporte.
El ACSI-28 ha demostrado su utilidad en diversos grupos de población, desde deportistas universitarios hasta competidores de élite. El ACSI-28 es uno de los instrumentos con mayor solidez psicométrica disponibles para evaluar las habilidades de afrontamiento en el deporte (Pereira et al., 2020), lo que lo convierte en una herramienta valiosa para los psicólogos del deporte que desean comprender y mejorar los aspectos psicológicos del rendimiento deportivo.
Las puntuaciones del Inventario de Habilidades de Afrontamiento para Deportistas (ACSI-28) consisten en una puntuación total (entre 0 y 84) y puntuaciones para cada una de las siete subescalas (puntuación bruta entre 0 y 12). Las puntuaciones más altas indican mayores niveles de habilidades psicológicas y estrategias de afrontamiento. Se proporcionan puntuaciones para las siguientes subescalas del ACSI-28:
Además, las puntuaciones se presentan como rangos percentiles, donde un percentil de 50 indica la puntuación típica en comparación con 1.027 deportistas de ambos sexos (Smith et al., 1995). Estos rangos percentiles se utilizan para establecer categorías descriptivas que facilitan la interpretación clínica. Las categorías descriptivas para cada subescala y la puntuación total son:
En la primera administración, se muestra un gráfico en el que se presentan el total del ACSI-28 y los percentiles de las subescalas. Los percentiles se muestran con los descriptores cualitativos en el fondo para facilitar su interpretación. Cuando se administra en múltiples ocasiones, se muestra un gráfico longitudinal que presenta los percentiles de las subescalas a lo largo del tiempo. Cuando se dispone de puntuaciones del ACSI-28 en múltiples momentos, los cambios en las puntuaciones pueden proporcionar información valiosa sobre la eficacia de las intervenciones o los cambios evolutivos en las habilidades psicológicas y las estrategias de afrontamiento. Para la interpretación comparativa, se consideran clínicamente significativos los cambios de al menos 0,5 desviaciones estándar en las puntuaciones brutas (la diferencia mínima importante) (Norman et al., 2003; Turner et al., 2010). Al interpretar los cambios, se debe prestar atención tanto a la puntuación total como a los patrones de cambio en las subescalas.
El ACSI-28 se desarrolló mediante un proceso de cuatro fases que incluyó análisis factoriales exploratorios y confirmatorios con múltiples muestras de deportistas. A partir del ACSI de 42 ítems (Smith y Smoll, 1991), se estableció la versión final de 28 ítems mediante un análisis factorial confirmatorio que respaldó firmemente la estructura de siete dimensiones del ACSI-28 (CFI = 0,91; RMSEA = 0,044) (Smith et al., 1995). Estos siete factores explicaban el 53 % de la varianza en los hombres y el 58 % en las mujeres. Los análisis de componentes principales de seguimiento confirmaron la validez dimensional tanto para los deportistas masculinos como para los femeninos (Smith et al., 1995).
Se ha demostrado la consistencia interna del ACSI-28, y los coeficientes alfa de Cronbach para la escala total (α = 0,86) y las subescalas individuales muestran una buena fiabilidad: Afrontamiento de la adversidad (α = 0,66), Rendimiento óptimo bajo presión (α = 0,78), Establecimiento de objetivos/Preparación mental (α = 0,71), Concentración (α = 0,62), Ausencia de preocupaciones (α = 0,76), Confianza y motivación para el logro (α = 0,66) y Capacidad de entrenamiento (α = 0,72) (Smith et al., 1995). Estudios posteriores han arrojado coeficientes de fiabilidad similares, lo que respalda la consistencia de la medida en diversas poblaciones de deportistas (Bourgeois et al., 2003; Young y Knight, 2014).
Los coeficientes de fiabilidad test-retest, calculados a partir de una muestra de 94 deportistas universitarios de ambos sexos tras una semana, oscilaron entre 0,47 (Capacidad de entrenamiento) y 0,87 (Rendimiento máximo bajo presión) para las siete subescalas, mientras que la puntuación total de Recursos personales de afrontamiento mostró una gran estabilidad (r = 0,87) (Smith et al., 1995). La mayoría de las subescalas (cinco de siete) mostraron coeficientes de test-retest superiores a 0,70, lo que indica una buena estabilidad temporal.
La validez de constructo del ACSI-28 se ve respaldada por sus relaciones teóricamente coherentes con medidas de malestar psicológico y bienestar. El ACSI-28 muestra correlaciones significativas con la Escala de Autocontrol de Rosenbaum (1980) (r = 0,44), que mide las habilidades de afrontamiento cognitivo-conductuales, y con la (1980) (r = 0,58), que mide la autoeficacia conductual generalizada (Smith et al., 1995). La validez discriminante se demuestra a través de las correlaciones con la Escala de Ansiedad Deportiva (SAS). Como era de esperar, la subescala «Libertad de la preocupación» muestra una relación negativa sustancial (r = -0,59) con el factor de preocupación de la SAS, pero correlaciones más bajas con los factores de ansiedad somática o de alteración de la concentración (Smith et al., 1995). La puntuación total del ACSI-28 se correlaciona con un -0,43 con la puntuación total de la SAS, lo que respalda la relación teórica entre las habilidades de afrontamiento y la ansiedad competitiva.
Es especialmente relevante para los psicólogos que las investigaciones indiquen que las distintas dimensiones de las habilidades de afrontamiento deportivo muestran diferentes patrones de relación con los resultados de rendimiento. Por ejemplo, en un estudio realizado con jugadores de béisbol profesionales, las subescalas del ACSI-28 predijeron el rendimiento y la permanencia en la carrera, siendo la subescala de Confianza y Motivación para el Logro el predictor más fuerte del rendimiento en el bateo (0,34) y el lanzamiento (0,33) (Smith et al., 1995). Estos hallazgos sugieren que las subescalas del ACSI-28 pueden utilizarse de forma independiente para proporcionar una visión específica de determinadas habilidades psicológicas.
A efectos de interpretación clínica, las puntuaciones del ACSI-28 suelen evaluarse de forma dimensional, de modo que unas puntuaciones medias más altas indican una mayor capacidad de afrontamiento psicológico en ámbitos específicos. Según la muestra combinada (N = 1024; 594 hombres y 433 mujeres deportistas universitarios) de Smith et al. (1995), las siguientes medias y desviaciones estándar proporcionan puntos de referencia para la interpretación:
Estas medias y desviaciones estándar se utilizan para calcular los percentiles, que NovoPsych ha empleado a su vez para crear categorías descriptivas para cada subescala y la puntuación total:
En varios estudios se ha analizado la relación entre las puntuaciones del ACSI-28 y la deseabilidad social. Las correlaciones con la Escala de Deseabilidad Social de Marlowe-Crowne oscilan entre 0,19 y 0,33 para las subescalas (Smith et al., 1995), mientras que la puntuación total presenta una correlación de 0,43 con la deseabilidad social (Smith et al., 1995). Aunque estas correlaciones no son especialmente altas en comparación con otras escalas no patológicas, sí sugieren que la gestión de la imagen puede influir en cierta medida en las respuestas del ACSI-28. Sin embargo, una investigación posterior de Bourgeois et al. (2003) encontró que las correlaciones con el Inventario Equilibrado de Respuestas Deseadas (BIDR; Paulhaus, 1988) eran mucho más bajas que las encontradas por Smith et al. (1995). Aunque la mayoría de las subescalas del ACSI-28 se correlacionaban significativamente con la gestión de la impresión, la correlación máxima observada (con la capacidad de ser entrenado r = 0,18) solo representaba el 3 % de la varianza entre las dos variables. Todas las subescalas del ACSI-28 estaban significativamente relacionadas con el autoengaño (Bourgeois et al., 2003), pero dado que las personas con puntuaciones más altas en autoengaño están mejor adaptadas que aquellas con puntuaciones más bajas (Verkasalo y Lindeman, 1994) y las medidas de autoengaño parecen «reflejar una autopresentación con sesgo positivo y psicológicamente bien adaptada» (Barrick y Mount, 1996, p. 262), esto podría constituir una relación normativa entre las puntuaciones del ACSI-28 y el autoengaño.
A partir de 14 años. El ACSI-28 se desarrolló originalmente para deportistas universitarios, pero se ha validado para deportistas de secundaria (a partir de 14 años), así como para deportistas profesionales y de máster. Es posible que los deportistas más jóvenes necesiten ayuda para interpretar algunas preguntas.
Las habilidades de afrontamiento son estrategias específicas que utilizan los deportistas para gestionar el estrés, los contratiempos y la presión (medidas mediante el ACSI-28). La fortaleza mental es un rasgo de personalidad más amplio que abarca la resiliencia, la confianza y el control. Los deportistas pueden desarrollar habilidades de afrontamiento mediante la práctica, mientras que la fortaleza mental se considera más estable.
En general, sí, ya que unas puntuaciones más altas indican una mayor capacidad de afrontamiento psicológico. Sin embargo, unas puntuaciones extremadamente altas podrían indicar un exceso de confianza o una falta de conciencia de las áreas que necesitan mejorar. El equilibrio entre las subescalas suele ser más importante que la puntuación total.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la ansiedad ante el rendimiento, rendirse tras cometer errores, la dificultad para concentrarse bajo presión, evitar situaciones difíciles, culpar a los demás por un mal rendimiento y la falta de consistencia entre los entrenamientos y las competiciones.
Las habilidades de afrontamiento pueden desarrollarse mediante el entrenamiento de habilidades mentales, lo que incluye ejercicios de establecimiento de objetivos, prácticas de visualización, entrenamiento de la concentración y actividades para reforzar la confianza.
La falta de capacidad para afrontar situaciones difíciles suele deberse a experiencias deportivas tempranas caracterizadas por una presión excesiva, el miedo al fracaso, un énfasis excesivo en ganar, la falta de formación en habilidades mentales o la actuación de entrenadores que se centran exclusivamente en el entrenamiento físico sin tener en cuenta los aspectos psicológicos.
Smith, R. E., Schutz, R. W., Smoll, F. L., & Ptacek, J. T. (1995). Development and validation of a multidimensional measure of sport-specific psychological skills: The Athletic Coping Skills Inventory-28. Journal of Sport and Exercise Psychology, 17, 379-398. https://doi.org/10.1123/jsep.17.4.379
Barrick, M. R., & Mount, M. K. (1996). Effects of impression management and self-deception on the predictive validity of personality constructs. Journal of Applied Psychology, 81, 261–272. https://psycnet.apa.org/doi/10.1037/0021-9010.81.3.261
Belem, I. C., Caruzzo, N. M., do Nascimento Junior, J. R. A., Vieira, J. L. L., & Vieira, L. F. (2014). Impact of coping strategies on resilience of elite beach volleyball athletes. Revista Brasileira de Cineantropometria e Desempenho Humano, 16(4), 447-455. https://doi.org/10.5007/1980-0037.2014v16n4p447
Bourgeois, A. E., Loss, R., Meyers, M. C., & LeUnes, A. D. (2003). The athletic coping skills inventory: Relationship with impression management and self-deception aspects of socially desirable responding. Psychology of Sport and Exercise, 4, 71-79. https://doi.org/10.1016/S1469-0292(01)00024-3
Christensen, D. S., & Smith, R. E. (2018). Leveling the playing field: Can psychological coping resources reduce the influence of physical and technical skills on athletic performance? Anxiety, Stress, & Coping, 31(6), 626-638. https://doi.org/10.1080/10615806.2018.1506646
Kimbrough, S., DeBolt, L., & Balkin, R. S. (2007). Use of the athletic coping skills inventory for prediction of performance in collegiate baseball. The Sport Journal, 10(1).
Norman, G. R., Sloan, J. A., & Wyrwich, K. W. (2003). Interpretation of changes in health-related quality of life: The remarkable universality of half a standard deviation. Medical Care, 41(5), 582–592. https://doi.org/10.1097/01.MLR.0000062554.74615.4C
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Pereira, F. S. A., Passos, M. A., Pesca, A. D., & Cruz, R. M. (2020). Coping measurement in the sports context: A systematic review. Revista de Psicología del Deporte, 29(2), 35-46.
Smith, R. E., & Smoll, F. L. (1991). Behavioral research and intervention in youth sports. Behavior Therapy, 22(3), 329–344. https://doi.org/10.1016/s0005-7894(05)80370-3
Turner, D., Schünemann, H. J., Griffith, L. E., Beaton, D. E., Griffiths, A. M., Critch, J. N., & Guyatt, G. H. (2010). The minimal detectable change cannot reliably replace the minimal important difference. Journal of Clinical Epidemiology, 63(1), 28–36. https://doi.org/10.1016/j.jclinepi.2009.01.024
Verkasalo, M., & Lindeman, M. (1994). Personal ideals and socially desirable responding. European Journal of Personality, 8, 385–393. https://doi.org/10.1002/per.2410080504
Young, P. R., & Knight, E. L. (2014). Use of psychological skills by risk sport athletes. Journal of Human Performance in Extreme Environments, 11(2), Article 2. https://doi.org/10.7771/2327-2937.1061