El cuestionario «Ask Suicide-Screening Questions» (asQ; Horowitz et al., 2012) es una herramienta breve de detección del riesgo de suicidio, administrada por profesionales sanitarios, destinada a personas a partir de los 8 años. El asQ consta de cuatro preguntas básicas de detección, junto con una quinta pregunta de gravedad que evalúa la urgencia de un resultado positivo. Desarrollado en el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), forma parte como componente clave del kit de herramientas asQ del NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental, s. f.).
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El cuestionario «Ask Suicide-Screening Questions» (asQ) es una herramienta de detección del riesgo de suicidio ampliamente utilizada y validada que ofrece a los profesionales sanitarios una forma rápida y fiable de identificar a las personas que pueden estar en riesgo de suicidio y derivarlas a una evaluación adecuada. Está diseñado para que lo plantee directamente un profesional sanitario como parte de la atención habitual, y ofrece un resultado de detección claro, en lugar de una puntuación de síntomas o de gravedad.
Las cuatro preguntas fundamentales de la evaluación, que se responden con «Sí» o «No», se refieren a:
Si se responde «Sí» a cualquiera de estas cuatro preguntas, se aplica la prueba de agudeza visual:
Ejemplo de elemento asQ
El suicidio es una causa importante de muerte que, en gran medida, se puede prevenir. A nivel mundial, el suicidio es la tercera causa principal de muerte entre las personas de 15 a 29 años (Organización Mundial de la Salud, 2025). Uno de los principales retos es que el riesgo de suicidio suele pasar desapercibido en la atención sanitaria habitual. La mayoría de las personas que mueren por suicidio han acudido a un profesional sanitario en el año anterior a su muerte, la mayoría de ellas en los tres meses previos; sin embargo, suelen acudir por otros motivos y rara vez mencionan sus pensamientos suicidas a menos que se les pregunte directamente (Horowitz et al., 2012). Estas consultas son oportunidades para identificar riesgos que se pasan por alto fácilmente cuando no se pregunta directamente sobre el suicidio.
Preguntar directamente sobre el suicidio es seguro y necesario. Además, los pacientes y sus familias suelen indicar que someterse a estas pruebas de detección les parece aceptable (Ballard et al., 2012; Ross et al., 2016). Contrariamente a lo que se suele pensar, preguntar sobre los pensamientos suicidas no los provoca ni los aumenta (Horowitz et al., 2014). Las herramientas de cribado breves y validadas, como el asQ, están diseñadas para que el proceso de evaluación se convierta en algo rutinario, de modo que cualquier profesional sanitario formado pueda identificar de forma rápida y fiable el riesgo y derivar a quienes den positivo en el cribado a una evaluación adecuada.
Es una prueba de cribado, no una herramienta de diagnóstico. El asQ es una prueba de cribado, no una herramienta de diagnóstico ni una medida de la gravedad. No genera una puntuación de síntomas: un resultado positivo significa que esa persona necesita una evaluación más exhaustiva, no que tenga un diagnóstico.
En la práctica, el uso del asQ constituye el primer paso breve para identificar el riesgo de suicidio. El profesional sanitario formula las cuatro preguntas directamente y puntúa el resultado en el acto, normalmente en menos de dos minutos (Horowitz et al., 2012). Un principio clave es la recomendación de aplicar el asQ a todas las personas, de forma rutinaria y con la misma naturalidad con la que un profesional sanitario toma la tensión arterial, en lugar de reservarlo para aquellas personas que «parecen» estar en riesgo, ya que el riesgo de suicidio no suele detectarse solo mediante la observación. Su uso es viable incluso en todo un sistema sanitario, donde alrededor del 2,9 % de las consultas pediátricas dieron positivo en el cribado, porcentaje que se eleva al 8,5 % en el servicio de urgencias (Roaten et al., 2020).
Dónde se ha validado el asQ. El asQ se ha validado en servicios de urgencias (Horowitz et al., 2012), en unidades de hospitalización médica y quirúrgica (Horowitz et al., 2020a, 2020b) y en consultas externas de especialidades y de atención primaria (Aguinaldo et al., 2020). Actualmente está traducido a más de 20 idiomas (Instituto Nacional de Salud Mental, s. f.), incluida una versión validada en amárico (Denberu et al., 2026).
Uno de los principales valores del asQ es su capacidad para detectar riesgos que otros métodos de evaluación del riesgo de suicidio pasan por alto. En un estudio realizado en un servicio de urgencias, más de la mitad de los pacientes que dieron positivo en la evaluación con el asQ no habían presentado ningún motivo de preocupación relacionado con el suicidio (Ballard et al., 2017). Su riesgo nunca habría salido a la luz por el motivo por el que acudieron al servicio. El asQ también detecta a personas que las pruebas de detección de la depresión pasan por alto. Aproximadamente un tercio de las personas que dan positivo en la evaluación del riesgo de suicidio no dan positivo en la evaluación de la depresión (Horowitz et al., 2021; Mournet et al., 2021).
Consideraciones para los entornos de salud mental ambulatorios. El asQ se desarrolló como un cuestionario universal de detección del riesgo de suicidio destinado a su uso en todos los entornos sanitarios y está incluido en el kit de herramientas asQ del NIMH para la atención de urgencias, hospitalaria y ambulatoria (Instituto Nacional de Salud Mental, s. f.). La evidencia más sólida sobre el asQ procede de entornos médicos, incluidos los servicios de urgencias, las unidades médicas y quirúrgicas de hospitalización y las clínicas ambulatorias de especialidades y de atención primaria, donde ha demostrado una gran precisión en la clasificación y viabilidad para el cribado rutinario (Horowitz et al., 2012; Aguinaldo et al., 2020; Horowitz et al., 2020a, 2020b).
La validación directa en los servicios ambulatorios de salud mental sigue siendo limitada. En la práctica ambulatoria de salud mental, donde los pacientes acuden específicamente con problemas psicológicos y el riesgo de suicidio inicial suele ser mayor que en los entornos médicos generales, el asQ debe considerarse como una herramienta de cribado breve y estandarizada que complementa, pero no sustituye, a la evaluación clínica exhaustiva del riesgo. Dado que los servicios ambulatorios suelen carecer de la infraestructura de escalamiento inmediato de que disponen los entornos hospitalarios, se recomienda que los centros establezcan procedimientos claros antes de su implementación, incluyendo quién realiza la evaluación de seguimiento, cómo se gestionan los resultados positivos agudos y qué recursos de crisis se proporcionan. Los resultados siempre deben ser interpretados por un profesional clínico en el contexto de una evaluación más amplia del riesgo de suicidio y de los protocolos de seguridad existentes del servicio.
Las siguientes consideraciones respaldan la aplicación precisa, coherente y segura del asQ, y reflejan los procedimientos estandarizados establecidos en el NIMH asQ Toolkit y sus materiales complementarios (IHSgov, 2025; Horowitz et al., 2012; Instituto Nacional de Salud Mental, s. f.).
Los puntos anteriores pretenden ofrecer una breve visión general, más que una guía completa para la administración del asQ. El kit de herramientas completo del asQ del NIMH (www.nimh.nih.gov/asQ), de libre acceso, recoge los procedimientos completos de administración, los guiones recomendados y las vías clínicas. En la práctica, el asQ está diseñado, por lo general, para utilizarse junto con los protocolos y procedimientos clínicos propios de cada servicio.
El asQ no se puntúa en una escala numérica. No hay una puntuación total, ni se aplican percentiles ni comparaciones normativas. Cada una de las cuatro preguntas principales se responde con «Sí» o «No», y dos de ellas incluyen preguntas de seguimiento condicionales:
El asQ arroja uno de estos tres resultados:
Los profesionales clínicos que deseen obtener orientación más detallada sobre cómo actuar ante cada resultado de la evaluación pueden consultar el conjunto de herramientas «asQ» del NIMH (www.nimh.nih.gov/asQ). Se trata de un recurso de libre acceso que describe los pasos a seguir recomendados, junto con guiones para la administración, protocolos de evaluación para diversos entornos, una Evaluación Breve de Seguridad Suicida (BSSA) y otras orientaciones. Estos materiales pueden utilizarse tal cual, junto con los procesos existentes, o como punto de partida para elaborar protocolos.
Los autores señalan que el resultado positivo más frecuente es responder «Sí» únicamente a la pregunta sobre intentos a lo largo de la vida, lo que representa entre un tercio y la mitad de los resultados positivos en los cribados (IHSgov, 2025). Por lo tanto, es importante tener en cuenta la recencia, ya que un intento ocurrido en un pasado lejano sin ideas suicidas actuales puede tener un significado clínico diferente al de uno reciente.
La mayoría de los estudios sobre el asQ muestran que sus resultados coinciden con los de evaluaciones estructuradas más exhaustivas del riesgo de suicidio realizadas en el momento de la detección. Un conjunto más reducido de datos va más allá y demuestra que un resultado positivo en el cribado con el asQ (es decir, una respuesta «Sí» a cualquiera de las cuatro preguntas principales, independientemente de la pregunta sobre la gravedad) también predice resultados relacionados con el suicidio en el futuro. En un estudio realizado en un servicio de urgencias pediátricas, el asQ identificó al 93 % de los jóvenes que volvieron al servicio de urgencias con un problema relacionado con el suicidio en los seis meses siguientes, incluidos muchos que inicialmente habían acudido por un motivo no relacionado (Ballard et al., 2017). En un estudio más amplio con 15 003 jóvenes de entre 8 y 18 años, aquellos que obtuvieron un resultado positivo en la evaluación tenían entre cinco y siete veces más probabilidades de presentar posteriormente una visita hospitalaria relacionada con el suicidio que aquellos con resultado negativo (razones de riesgo de 4,8 a 6,8, dependiendo de si se evaluó a todos los pacientes o solo a pacientes seleccionados; DeVylder et al., 2019). En otras palabras, un resultado positivo en el asQ no es solo una imagen precisa del riesgo actual. También señala a los jóvenes con mayor riesgo de sufrir dificultades relacionadas con el suicidio en los meses siguientes. Esta evidencia predictiva procede actualmente de entornos pediátricos y de urgencias, por lo que es más sólida para los jóvenes en entornos médicos.
Administración única. El informe presenta el resultado de la evaluación en una de las tres categorías definidas (negativo, positivo no agudo o positivo agudo). Si la respuesta a la pregunta 4 fue «Sí», los resultados indicarán si el intento de suicidio más reciente tuvo lugar en los últimos 12 meses o hace más de un año.
Administración repetida. El informe presenta el resultado actual de la misma manera. Además, se muestran los resultados en pantalla a lo largo del tiempo, representando cada administración como un marcador independiente, de modo que los cambios entre el estado negativo, el positivo no agudo y el positivo agudo sean visibles de un solo vistazo. Este gráfico sirve como registro del estado de riesgo a lo largo de las pruebas de detección, ordenadas por gravedad, y no como medida de la evolución de los síntomas; no se calcula ninguna puntuación de cambio.
Más allá del resultado global del cuestionario de detección, es importante revisar las respuestas a cada pregunta por separado, en particular las respuestas de texto libre a las preguntas 4 y 5. Las preguntas de seguimiento de la pregunta 4 (sobre cuándo tuvo lugar el intento más reciente) y la descripción de los pensamientos suicidas actuales de la pregunta 5 aportan un contexto que la categoría del cuestionario por sí sola no puede transmitir, lo que ayuda a evaluar la gravedad y a determinar los pasos adecuados a seguir.
El asQ fue desarrollado por Horowitz y sus colaboradores (2012) mediante un estudio prospectivo llevado a cabo en tres servicios de urgencias pediátricas urbanos. El estudio se basó en una muestra de 524 pacientes de entre 10 y 21 años que acudieron con problemas médicos o psiquiátricos. De un conjunto inicial de 17 preguntas candidatas, evaluadas en comparación con el Cuestionario de Ideas Suicidas (SIQ; una medida de referencia más extensa basada en el autoinforme para evaluar las ideas suicidas), se seleccionaron los cuatro ítems finales como los que mejor identificaban un riesgo elevado de suicidio, al tiempo que se mantenía el cuestionario lo suficientemente breve como para su uso rutinario.
Validación en distintos grupos de edad. El asQ se desarrolló y validó por primera vez en jóvenes de entre 10 y 21 años, en entornos de urgencias, hospitalización y atención ambulatoria (Horowitz et al., 2012; Horowitz et al., 2020a; Aguinaldo et al., 2020). La mayoría de los participantes en estos estudios eran adolescentes, por lo que cabe destacar un estudio independiente centrado en preadolescentes de entre 10 y 12 años, ya que reveló que los niños más pequeños también dan positivo en la evaluación en proporciones significativas, lo que pone de relieve el valor potencial de la detección del riesgo de suicidio en este grupo de edad (Lanzillo et al., 2019). Posteriormente, los autores describieron el asQ como «una herramienta breve para todas las edades», lo que refleja la evidencia que respalda su uso tanto en la población juvenil como en la adulta (Horowitz et al., 2020b; Instituto Nacional de Salud Mental, s. f.).
Conviene distinguir entre lo que ha demostrado la investigación y lo que recomiendan los autores en la práctica. Los datos de validación publicados abarcan a niños a partir de los 10 años, mientras que los autores recomiendan realizar la evaluación a todos los niños a partir de los 8 años. En una clínica ambulatoria de crisis psiquiátricas, los profesionales clínicos consideraron que el asQ no era adecuado desde el punto de vista del desarrollo para una parte considerable de los niños más pequeños —alrededor del 30 % de los niños de 8 años y más de la mitad de los de 6 y 7 años—, pero rara vez para los de entre 10 y 12 años, y concluyeron que se necesita un cuestionario de cribado adaptado al desarrollo para los preadolescentes, en particular para los de 10 años o menos (Sarkisian et al., 2026).
Se ha descrito que la consistencia interna del asQ presenta un alfa de Cronbach de aproximadamente 0,93 (Horowitz et al., 2020a). Aunque esto respalda la cohesión de los cuatro ítems del asQ, la consistencia interna es menos relevante para evaluar el asQ que la precisión de la clasificación, ya que la herramienta está diseñada como un cuestionario de cribado categórico del riesgo de suicidio, en lugar de como una escala dimensional de gravedad. No se ha establecido la fiabilidad test-retest, ya que el asQ capta el estado de riesgo actual, que se espera que cambie con el tiempo. Por lo tanto, su base empírica se sustenta principalmente en la precisión de la clasificación, que se presenta en las secciones siguientes.
El asQ cuenta con una base empírica sólida y variada que avala su validez como herramienta de cribado. A continuación se resumen las principales líneas de evidencia.
Validez de criterio concurrente. En comparación con medidas más extensas y validadas del riesgo actual de suicidio que se aplican al mismo tiempo, el asQ obtiene unos resultados muy positivos. En el estudio original realizado en un servicio de urgencias pediátricas, mostró una sensibilidad del 96,9 % y una especificidad del 87,6 % frente al SIQ, con un valor predictivo negativo del 99,7 % (Horowitz et al., 2012). En pacientes pediátricos hospitalizados por motivos médicos y quirúrgicos (N = 600), mostró una sensibilidad del 96,7 %, una especificidad del 91,1 %, un valor predictivo negativo del 99,8 % y un área bajo la curva de 0,94 (Horowitz et al., 2020a). En jóvenes que acudían a consultas externas de especialidades y de atención primaria, la sensibilidad fue del 100 % en ambos entornos, lo que respalda la capacidad del asQ para identificar a jóvenes con un riesgo elevado de suicidio en entornos de atención ambulatoria (Aguinaldo et al., 2020).
En adultos, un estudio realizado con 727 pacientes hospitalizados por motivos médicos reveló una sensibilidad del 100 %, una especificidad del 89 % y un valor predictivo negativo del 100 % en comparación con el Cuestionario de Ideas Suicidas en Adultos (ASIQ; Horowitz et al., 2020b). En el conjunto de estos estudios, el asQ demostró que rara vez pasa por alto a las personas en situación de riesgo, como lo demuestran su alta sensibilidad y su valor predictivo negativo muy alto, a costa de una tasa moderada de falsos positivos. Esto se considera ampliamente como el equilibrio adecuado para una prueba de cribado cuyos resultados positivos dan lugar a una evaluación más exhaustiva.
Validez predictiva. Un resultado positivo en el asQ también permite anticipar futuros episodios relacionados con el suicidio, no solo el riesgo actual. En un estudio realizado en un servicio de urgencias pediátricas, un resultado positivo en la prueba de cribado predijo visitas de reingreso relacionadas con el suicidio en un plazo de seis meses e identificó a jóvenes en situación de riesgo que no habían presentado ninguna preocupación relacionada con el suicidio (Ballard et al., 2017). En una cohorte de más de 15 000 jóvenes, aquellos que obtuvieron un resultado positivo en la prueba de cribado tenían varias veces más probabilidades de sufrir un resultado posterior relacionado con el suicidio, con razones de riesgo de hasta 6,8 (DeVylder et al., 2019).
Valor añadido respecto a la detección de la depresión. El asQ aporta información adicional a las medidas de depresión que un servicio pueda estar utilizando ya. Entre los pacientes pediátricos hospitalizados que dieron positivo en la detección del riesgo de suicidio, alrededor del 40 % no dio positivo en la detección de la depresión en el Cuestionario de Salud del Paciente – Versión para Adolescentes (PHQ-A; Horowitz et al., 2021), y en adultos, alrededor del 31 % de las personas en riesgo no dio positivo en la detección de la depresión en el PHQ-9 (Mournet et al., 2021). Basarse únicamente en el único ítem relacionado con el suicidio del PHQ-9 (ítem 9) ofrece resultados aún peores, ya que pasa por alto a la mayoría de las personas en riesgo. Por lo tanto, la detección directa con el asQ permite identificar riesgos que las medidas de depresión por sí solas no detectarían.
Rendimiento en distintas poblaciones. Se ha evaluado la precisión del asQ en varios grupos. Mostró una buena concordancia con la Entrevista sobre Pensamientos y Comportamientos Autolesivos (SITBI) en adultos con autismo, sin diferencias significativas respecto a los adultos sin autismo, lo que respalda su uso en poblaciones neurodiversas (Mournet et al., 2024). Una advertencia importante es que, en la muestra original utilizada para el desarrollo del asQ, la sensibilidad fue significativamente menor entre los participantes afroamericanos que entre los participantes blancos y los de otros orígenes (Horowitz et al., 2012). Este hallazgo pone de relieve la importancia de seguir evaluando el rendimiento del asQ en los distintos grupos demográficos.
Preguntar directamente sobre los pensamientos suicidas es la forma más fiable de identificar el riesgo, y las investigaciones demuestran de forma sistemática que hacerlo no aumenta los pensamientos suicidas. El asQ se diseñó para que cualquier profesional sanitario, y no solo los especialistas en salud mental, pueda formular estas preguntas de forma breve y con seguridad como parte de la atención habitual. La mayoría de las personas que posteriormente fallecen por suicidio han tenido contacto con un servicio sanitario en los meses previos, por lo que una breve evaluación directa brinda la oportunidad de detectar un riesgo que, de otro modo, podría pasar desapercibido.
Un resultado positivo no agudo significa que la persona ha respondido afirmativamente a una o más de las cuatro primeras preguntas, pero no afirma tener pensamientos suicidas en este momento. Un resultado positivo agudo significa que la persona también afirma estar teniendo pensamientos de quitarse la vida «en este mismo momento», lo que indica un posible riesgo inminente. Esta distinción es la que convierte un resultado de cribado en una respuesta clara y matizada. La gran mayoría de los resultados positivos son no agudos.
Un resultado negativo en la prueba asQ es realmente informativo, ya que esta herramienta tiene un valor predictivo negativo muy elevado, lo que significa que un resultado negativo identifica de forma fiable a las personas que no presentan un riesgo elevado en ese momento. Aun así, el cribado es una instantánea, y el criterio clínico siempre puede prevalecer sobre un resultado negativo si existen otros motivos de preocupación. Un resultado negativo en el cribado reduce la probabilidad de pasar por alto un riesgo, pero no sustituye a la evaluación clínica.
Sí. El asQ se desarrolló y validó inicialmente con jóvenes de entre 10 y 21 años, y posteriormente se validó con adultos de hasta 93 años, razón por la cual sus creadores lo describen como una herramienta breve para todas las edades. También hay pruebas cada vez más sólidas que respaldan su uso con preadolescentes de tan solo 10 años. En la práctica, los creadores recomiendan realizar pruebas de detección a partir de los 8 años, mientras que los niños menores de 8 años que susciten preocupación deberían ser evaluados en lugar de someterse a pruebas de detección. Se utilizan las mismas cuatro preguntas en todos los grupos de edad, aunque la respuesta sobre seguridad que las acompaña debe adaptarse al contexto y a la persona.
La depresión y el riesgo de suicidio se solapan, pero no son lo mismo, y las pruebas de detección de la depresión pueden pasar por alto a personas que se encuentran en situación de riesgo. Los estudios realizados con el asQ revelaron que una proporción considerable de personas que dieron positivo en la prueba de detección del riesgo de suicidio no dieron positivo en la de detección de la depresión, tanto entre los jóvenes como entre los adultos. Por lo tanto, la detección directa del riesgo de suicidio aporta información que una medida de la depresión por sí sola no captaría.
No. El asQ es un cribado dicotómico, no un recuento ni una suma. Un «Sí» en cualquiera de los cuatro ítems principales da lugar a un resultado positivo en el cribado, y responder afirmativamente a ítems adicionales no cambia la categoría del resultado ni genera una puntuación más alta. Los cuatro ítems principales se seleccionaron de un conjunto más amplio de candidatos y se mantuvieron porque, en conjunto, forman un conjunto breve y muy sensible, y no porque se haya ponderado individualmente ninguno de ellos, por lo que ningún ítem básico se considera «mejor» o «peor» que otro.
El único ítem con una función específica es el quinto, relativo a la gravedad («¿Tienes pensamientos suicidas en este momento?»). Tampoco se suma al recuento; más bien, distingue entre un resultado positivo agudo (un «Sí», que indica un posible riesgo inminente) y un resultado positivo no agudo (un «No»). Esta es la única distinción a nivel de ítem de la que depende el resultado del cribado.
En consonancia con este diseño, la validez predictiva del asQ se ha establecido en función del resultado global de la prueba de cribado —positivo frente a negativo— y no del número de ítems marcados. Un resultado positivo en la prueba de cribado, ya sea basado en un ítem o en varios, indica que se justifica una evaluación clínica más exhaustiva. El contenido de las respuestas individuales (por ejemplo, la reciente fecha de un intento anterior en el ítem 4, o la descripción en texto libre del ítem 5) constituye un contexto valioso para dicha evaluación, pero se interpreta de forma cualitativa en lugar de puntuarse.
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