El Inventario de Flexibilidad Cognitiva (CFI) es una escala de autoevaluación de 20 ítems diseñada para evaluar la frecuencia con la que las personas realizan intervenciones cognitivo-conductuales de cuestionamiento de pensamientos (Dennis y Vander Wal, 2010). La flexibilidad cognitiva permite a las personas pensar de forma adaptativa ante situaciones estresantes de la vida y constituye una habilidad fundamental que les ayuda a evitar quedarse estancadas en patrones de pensamiento desadaptativos.
El CFI mide dos aspectos de la flexibilidad cognitiva:
Las personas con una alta flexibilidad cognitiva tienden a reaccionar de forma adaptativa ante las experiencias vitales difíciles, mientras que las personas con poca flexibilidad cognitiva son más propensas a experimentar reacciones patológicas. Se ha demostrado que el CFI permite diferenciar entre un grupo clínico (ansiedad y depresión) y una muestra no clínica (Johnco, Wuthrich y Rapee, 2014), y el grupo clínico presenta puntuaciones totales y en las subescalas del CFI significativamente más bajas que el grupo no clínico.
Cuando se administra en varias ocasiones a lo largo de un tratamiento de terapia cognitivo-conductual, la escala puede resultar útil para evaluar la respuesta al tratamiento.
Las puntuaciones se componen de una puntuación total del CFI y dos puntuaciones de subescalas. La puntuación total oscila entre 20 y 140, y las puntuaciones más altas indican una mayor flexibilidad cognitiva.
Se calcula un percentil normativo para la puntuación total y las subescalas, comparando las puntuaciones de los encuestados con las de una muestra de estudiantes universitarios (Dennis y Vander Wal, 2010). Los percentiles ayudan a contextualizar la puntuación obtenida por el encuestado en relación con un patrón típico de respuesta. Por ejemplo, un percentil de 50 indica que la persona tiene más flexibilidad cognitiva que el 50 % de la población general, es decir, que se encuentra en la media.
Los percentiles inferiores a aproximadamente el 25 indican una inflexibilidad clínicamente significativa, que sería importante abordar en el marco de la terapia cognitivo-conductual (TCC). Según el marco de la TCC, la inflexibilidad cognitiva es la base del desarrollo y el mantenimiento de la depresión y la ansiedad.
Se presenta un gráfico con las puntuaciones medias (entre 1 y 7), que muestra la respuesta típica en la escala de Likert y normaliza las puntuaciones entre las subescalas.
Las dos subescalas que miden aspectos importantes de la flexibilidad cognitiva son:
Ten en cuenta que las preguntas 2, 4, 7, 9, 11 y 17 se puntúan a la inversa.
El CFI de 20 ítems mostró una alta fiabilidad test-retest para la puntuación total (r = 0,81), la subescala de Alternativas (r = 0,75) y la subescala de Control (r = 0,77; Dennis y Vander Wal, 2010). El alfa de Cronbach osciló entre bueno y excelente para la subescala de Alternativas (alfa = 0,91), la subescala de Control (alfa = 0,86) y la puntuación total (alfa = 0,90; Dennis y Vander Wal, 2010). Además, se obtuvieron pruebas de la validez de constructo convergente del CFI y sus dos subescalas a través de sus asociaciones con otras medidas de flexibilidad cognitiva, sintomatología depresiva y afrontamiento (Dennis y Vander Wal, 2010).
En una muestra de 196 estudiantes universitarios (Dennis y Vander Wal, 2010), las puntuaciones medias fueron las siguientes:
Dennis, J. P., & Vander Wal, J. S. (2010). The cognitive flexibility inventory: Instrument development and estimates of reliability and validity. Cognitive Therapy and Research, 34(3), 241–253. https://doi.org/10.1007/s10608-009-9276-4
Johnco, C., Wuthrich, V. M., & Rapee, R. M. (2014). Reliability and validity of two self-report measures of cognitive flexibility. Psychological Assessment, 26(4), 1381–1387. https://doi.org/10.1037/a0038009