La escala de seguridad psicológica en equipos (TPS-7) es una herramienta de autoevaluación de siete ítems diseñada para evaluar la seguridad psicológica en equipos de alto rendimiento. La seguridad psicológica representa la convicción compartida por los miembros del equipo de que pueden adoptar comportamientos interpersonales que implican asumir riesgos —como hacer preguntas, admitir errores, proponer nuevas ideas o cuestionar los enfoques existentes— sin temor a que ello tenga consecuencias negativas para su autoimagen, su estatus o su carrera profesional (Edmondson, 1999).
La seguridad psicológica del equipo refleja un clima de equipo en gran medida implícito que a menudo se da por sentado y que rara vez recibe atención directa, ya sea por parte de los miembros individuales del equipo o del equipo en su conjunto. Los fundamentos teóricos se remontan a las primeras investigaciones sobre el cambio organizativo realizadas por Schein y Bennis (1965), quienes identificaron la seguridad psicológica como un elemento esencial para que las personas se sientan lo suficientemente seguras como para comprometerse con el aprendizaje, la adaptación y los cambios de comportamiento necesarios para alcanzar un alto rendimiento.
El TPS-7 recoge las percepciones de los miembros del equipo sobre si su entorno de trabajo favorece la comunicación abierta, el aprendizaje a partir de los errores, el desacuerdo constructivo y la innovación sin castigos ni situaciones embarazosas. Los equipos con un alto nivel de seguridad psicológica fomentan la expresión de opiniones, el cuestionamiento de las suposiciones y la resolución colaborativa de problemas. Por el contrario, los equipos con un bajo nivel de seguridad psicológica pueden caracterizarse por el silencio ante los problemas, la reticencia a compartir ideas, el miedo a parecer ignorantes o incompetentes y una menor innovación debido a la preocupación por posibles consecuencias negativas.
Los jefes de equipo, los psicólogos organizacionales y los consultores utilizan el TPS-7 para evaluar el clima del equipo e identificar los obstáculos que impiden un rendimiento óptimo, diagnosticar los retos de comunicación y colaboración dentro de los equipos, medir la eficacia de las intervenciones de desarrollo del equipo, realizar evaluaciones iniciales antes de implementar cambios en los procesos del equipo y fomentar las condiciones que permiten el aprendizaje, la innovación y el máximo rendimiento mediante la comprensión de los niveles actuales de seguridad psicológica.
Las puntuaciones del Índice de Seguridad Psicológica del Equipo (TPS-7) consisten en una puntuación total (entre 7 y 49), en la que las puntuaciones más altas indican mayores niveles de seguridad psicológica.

Además, las puntuaciones se presentan como un rango percentil en comparación con los deportistas de élite, donde un percentil de aproximadamente 50 indica un nivel típico (y saludable) de seguridad psicológica. Los niveles elevados de seguridad psicológica indican una cultura de inclusión, en la que las personas se sienten seguras para expresar su opinión, aportar ideas y formular preguntas. Por el contrario, los equipos con bajos niveles de seguridad psicológica no se sienten cómodos a la hora de expresar su opinión y pueden pensar que habrá consecuencias si cuestionan el statu quo. Tenga en cuenta que las preguntas 1, 3 y 5 se puntúan a la inversa.

La primera vez que se administra el TPS-7, se muestra un gráfico en el que se presenta la puntuación de seguridad psicológica del equipo del cliente como percentil en comparación con la muestra de deportistas de élite. Se incluye un sombreado de fondo para facilitar la interpretación y la puntuación media se representa mediante una línea punteada. Cuando se administra el TPS-7 en varias ocasiones, la puntuación total se representa gráficamente a lo largo del tiempo para indicar los cambios.

La escala fue desarrollada por Edmondson (1999) en un entorno de equipos corporativos y, desde entonces, ha sido validada con deportistas de élite (jugadores de balonmano: Fransen et al., 2020). En el caso de los deportistas, la puntuación media fue de 5,37, con una desviación estándar de 0,85 (puntuación bruta = 37,59, desviación estándar = 5,95). Estos datos se utilizan con fines de normalización, en los que las puntuaciones brutas se convierten en percentiles para proporcionar un contexto de las puntuaciones típicas. Ambos estudios concluyeron que la seguridad psicológica era uno de los factores más importantes que sustentaban la eficacia del equipo.
La seguridad psicológica del equipo se refiere a la creencia compartida de que un equipo es un entorno seguro para asumir riesgos interpersonales, en el que los deportistas se sienten cómodos expresando su opinión, haciendo preguntas, admitiendo errores y aportando ideas sin temor a sufrir consecuencias negativas. El TPS-7 mide este constructo a través de siete dimensiones clave, entre las que se incluyen si se culpa a los miembros del equipo por los errores, si los problemas se pueden discutir abiertamente y si se valoran las habilidades únicas. En el contexto deportivo, la seguridad psicológica es crucial porque influye directamente en la cohesión del equipo, el aprendizaje a partir de los errores y la mejora del rendimiento. Los equipos con mayor seguridad psicológica muestran una mejor comunicación en momentos críticos, una resolución de problemas más eficaz y una mayor disposición a probar nuevas estrategias o técnicas sin temor al ridículo.
El TPS-7 tiene múltiples aplicaciones clínicas en la práctica de la psicología deportiva. En la evaluación inicial, ofrece una visión general de la cultura del equipo e identifica áreas específicas que requieren atención; por ejemplo, si los deportistas obtienen puntuaciones elevadas en la pregunta «se les echan en cara los errores» (pregunta 1), las intervenciones podrían centrarse en fomentar una cultura de mentalidad de crecimiento. La prueba puede administrarse periódicamente a lo largo de la temporada para hacer un seguimiento de los cambios en la dinámica del equipo, especialmente tras acontecimientos significativos como derrotas, cambios en la plantilla o actividades de cohesión del equipo. Las puntuaciones percentiles permiten la comparación con las normas de los deportistas de élite, lo que ayuda a los profesionales a comprender si los niveles de seguridad psicológica de un equipo son normales o preocupantes. Las respuestas individuales de los deportistas también pueden poner de relieve a aquellos que pueden sentirse especialmente inseguros o excluidos, lo que permite ofrecerles un apoyo específico.
Las preguntas 1, 3 y 5 del TPS-7 se puntúan a la inversa, lo que significa que miden aspectos negativos de la cultura del equipo que socavan la seguridad psicológica. Estos ítems evalúan específicamente si los errores tienen consecuencias negativas duraderas, si se rechaza la diversidad y si resulta difícil pedir ayuda. Las puntuaciones altas en estos ítems (que indican que estos problemas son «inverdaderos» para el equipo) contribuyen positivamente a la seguridad psicológica general. Sin embargo, cuando los deportistas indican que estas afirmaciones son ciertas, se revelan dinámicas tóxicas específicas que deben abordarse. Por ejemplo, si varios miembros del equipo coinciden en que «los errores se te echan en cara», esto sugiere una cultura punitiva que inhibe el aprendizaje y la asunción de riesgos, esenciales para el desarrollo deportivo.
Las investigaciones demuestran que la seguridad psicológica es fundamental tanto para el rendimiento del equipo como para el bienestar individual de los deportistas. Los equipos con un alto nivel de seguridad psicológica muestran una mejor adaptación táctica durante la competición, ya que los deportistas se comunican abiertamente sobre lo que funciona y lo que no. Se recuperan con mayor eficacia de las derrotas, ya que los errores se tratan como oportunidades de aprendizaje en lugar de como motivos de vergüenza. Desde el punto de vista del bienestar, los deportistas que forman parte de equipos con seguridad psicológica refieren menos ansiedad, una mejor gestión del estrés y una mayor satisfacción con su participación deportiva. El TPS-7 ayuda a identificar si el entorno de un equipo favorece o perjudica estos resultados. Cuando los deportistas sienten que se valoran sus habilidades únicas (Pregunta 7) y pueden plantear cuestiones difíciles (Pregunta 2), es más probable que se mantengan comprometidos, motivados y mentalmente sanos a lo largo de su carrera deportiva.
Aunque el TPS-7 mide la percepción que tiene cada deportista de la seguridad psicológica del equipo, es importante comprender que la seguridad psicológica es, fundamentalmente, un concepto que se aplica a nivel de equipo. Las puntuaciones individuales reflejan experiencias personales dentro del entorno del equipo, y las diferencias entre las puntuaciones de los miembros del equipo pueden ser muy reveladoras. Las grandes discrepancias podrían indicar que ciertos deportistas se sienten excluidos o que existen subgrupos dentro del equipo. Por ejemplo, los miembros más nuevos del equipo podrían indicar una menor seguridad psicológica que los jugadores consolidados, o los jugadores suplentes podrían sentirse menos seguros a la hora de expresarse que los titulares. Las clasificaciones percentiles individuales del TPS-7 ayudan a identificar a los deportistas que pueden necesitar apoyo adicional, mientras que las puntuaciones agregadas del equipo proporcionan información sobre la cultura general del equipo. La mejor práctica consiste en examinar tanto las respuestas individuales como los patrones del equipo para desarrollar intervenciones específicas que aborden tanto las necesidades personales como las colectivas.
La seguridad psicológica de un equipo puede cambiar más rápidamente de lo que muchos podrían esperar, sobre todo en respuesta a incidentes críticos. Una crítica pública severa por parte de un entrenador, la sustitución de un compañero por cometer un error o, por el contrario, el elogio de un entrenador a alguien por admitir un error pueden afectar significativamente a la seguridad psicológica en cuestión de días. El formato breve del TPS-7 lo hace práctico para un seguimiento regular: es habitual realizarlo mensualmente durante una temporada, con evaluaciones adicionales tras acontecimientos significativos como conflictos en el equipo, cambios de entrenador o competiciones importantes. Sin embargo, es importante señalar que, aunque las percepciones pueden cambiar rápidamente, crear una seguridad psicológica genuina suele requerir experiencias positivas constantes a lo largo de semanas o meses. El TPS-7 ayuda a determinar si las intervenciones están generando un cambio duradero o solo mejoras temporales.
Edmondson, A. (1999). Psychological Safety and Learning Behavior in Work Teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350-383. https://doi.org/10.2307/2666999
Fransen, K., McEwan, D., & Sarkar, M. (2020). The impact of identity leadership on team functioning and well-being in team sport: Is psychological safety the missing link?. Psychology of Sport and Exercise, 51, 101763. https://doi.org/10.1016/j.psychsport.2020.101763
Schein, E. H. & Bennis, W. (1965). Personal and Organizational Change via Group Methods. New York: Wiley.