La Escala de Detección de Ansiedad Infantil – Versión Niños (SCARED-C) es una escala de autoevaluación para niños que se utiliza para detectar trastornos de ansiedad en niños (de 8 a 18 años), entre los que se incluyen la ansiedad generalizada, el trastorno de ansiedad por separación, el trastorno de pánico y la fobia social (Birmaher et al., 1997). También existe una versión para padres (SCARED-P) en la que se formulan preguntas a los padres sobre su hijo.
El SCARED Child consta de 41 ítems y cuenta con cinco factores que se corresponden con los trastornos de ansiedad descritos en el DSM:
La escala está diseñada para que los profesionales sanitarios la utilicen como herramienta de cribado de los trastornos de ansiedad en niños, y puede servir para realizar un seguimiento de los síntomas a lo largo del tiempo. Si el niño tiene entre 8 y 11 años, se recomienda que el profesional sanitario le explique todas las preguntas o que el niño responda al cuestionario acompañado de un adulto, por si tiene alguna duda. Se recomienda aplicar tanto la versión para padres como la versión para niños del SCARED, dada la correlación moderada que existe entre ambas versiones.
Las puntuaciones de los ítems del SCARED-C se suman para obtener una puntuación bruta tanto para el total como para cada una de las cinco subescalas. También se presentan las puntuaciones medias para permitir la comparación entre subescalas. Las puntuaciones más altas indican niveles más elevados de ansiedad.
Una puntuación total de 25 o más puede indicar la presencia de un trastorno de ansiedad.
Se presentan las puntuaciones de los cinco factores junto con los valores de corte correspondientes:
Se presentan dos percentiles para indicar cómo se comparan las puntuaciones de la versión infantil del SCARED con las de un grupo de niños y adolescentes con un trastorno de ansiedad diagnosticado y con una muestra de la población general. Un percentil de 50 en comparación con la muestra de ansiedad es habitual en los niños que presentan un trastorno de ansiedad, lo que se correspondería con un percentil de aproximadamente 95 en comparación con la muestra de la población general.
En la primera administración del SCARED Child se presentan dos gráficos: (i) un gráfico que muestra los percentiles totales y de las subescalas en comparación con la muestra de ansiedad, de modo que se pueda comparar la gravedad de cada subescala, y (ii) un gráfico de puntuaciones medias que permite comparar las subescalas. Tras varias administraciones, se puede realizar un seguimiento del progreso de la terapia utilizando dos escalas: (i) un gráfico que muestra el cambio en los percentiles de las subescalas y en el total, y (ii) el cambio en las puntuaciones medias.
La versión de 41 ítems del SCARED fue desarrollada por Birmaher y sus colaboradores (1999). La escala se aplicó a 190 niños y adolescentes que acudían a una clínica ambulatoria de trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, así como a sus padres. Los 190 niños y adolescentes fueron diagnosticados con un trastorno de «ansiedad» (n = 45) o «no ansiedad» (n = 145) por un profesional clínico cualificado.
El análisis factorial dio como resultado cinco subescalas: (sintomas somáticos/pánico, ansiedad generalizada, ansiedad por separación, fobia social y fobia escolar). Se observaron correlaciones moderadas entre la versión para padres y la versión para niños (Birmaher et al., 1999). Los autores de la prueba propusieron una puntuación de corte para la puntuación total y para cada subescala, que se seleccionaron en función de las puntuaciones que ofrecían la mayor sensibilidad y especificidad.
La muestra, compuesta por 45 niños y adolescentes con trastornos de ansiedad (de entre 9 y 19 años), presentó una puntuación total media de 36,1 (17,3), una puntuación media en síntomas somáticos y de pánico de 9,4 (6,6), una puntuación media de ansiedad general de 9,4 (5,8), una puntuación media de ansiedad por separación de 5,4 (4,0), una puntuación media de fobia social de 8,0 (4,2) y una puntuación media de fobia escolar de 3,9 (2,7) (Birmaher et al., 1999).
Una muestra comunitaria no clínica de 521 niños y adolescentes, de entre 12 y 18 años, presentó una puntuación total media de 16,1 (12,6), una puntuación media en síntomas somáticos/de pánico de 2,8 (3,9), una puntuación media de ansiedad general de 4,9 (4,3), una puntuación media de ansiedad por separación de 2,4 (2,5), una puntuación media de fobia social de 4,8 (3,7) y una puntuación media de fobia escolar de 1,2 (1,6) (Muris et al., 200).
El SCARED ha demostrado una buena validez discriminante. Los resultados indicaron que la puntuación total y la puntuación de cada uno de los cinco factores del SCARED infantil diferenciaban de manera significativa a los niños con trastornos de ansiedad de los niños con otros trastornos. Se obtuvieron resultados similares para la puntuación total y las puntuaciones de los factores «pánico/somatización» y «ansiedad de separación» del SCARED para padres. En su mayor parte, las escalas tanto de la versión para padres como de la versión infantil del SCARED también fueron capaces de diferenciar significativamente entre los trastornos de ansiedad (Birmaher et al., 1999).
Numerosos estudios han confirmado la validez y la fiabilidad del SCARED tanto en muestras clínicas como en muestras de la población general (Hale et al., 2011).
El uso conjunto de las versiones «SCARED-P» y «SCARED-C» ofrece una visión más completa de los síntomas de ansiedad del niño. Los niños y los padres suelen describir síntomas diferentes: los niños pueden ser más conscientes de sus experiencias internas, como los pensamientos de preocupación y las sensaciones físicas, mientras que los padres suelen observar mejor los signos conductuales, como la evitación o la negativa a ir al colegio. Las investigaciones muestran que la coincidencia entre padres e hijos respecto a los síntomas de ansiedad suele ser, en el mejor de los casos, moderada, ya que los padres a veces subestiman los síntomas internalizantes que sus hijos experimentan en privado. Además, algunos niños pueden minimizar los síntomas debido a la vergüenza o al miedo a las consecuencias, mientras que otros pueden tener dificultades para expresar sus experiencias. Al comparar ambas perspectivas, los profesionales clínicos pueden identificar discrepancias que merecen un análisis más profundo y asegurarse de que no se pasen por alto síntomas importantes. Este enfoque de doble fuente de información resulta especialmente valioso para los niños más pequeños, que pueden tener una percepción limitada o un vocabulario reducido para describir los síntomas de ansiedad.
Las cinco subescalas del SCARED ayudan a diferenciar entre los distintos trastornos de ansiedad, lo cual es fundamental para planificar el tratamiento. La subescala «Somatización/Pánico» identifica a los niños que experimentan síntomas físicos de ansiedad, como dificultades respiratorias o sensación de desmayo, lo que sugiere un posible trastorno de pánico. La subescala «Ansiedad general» capta la preocupación excesiva en múltiples ámbitos, lo que indica un posible trastorno de ansiedad generalizada. La subescala «Ansiedad por separación» mide la angustia que provoca el alejamiento de las figuras de apego, mientras que la subescala «Fobia social» identifica los miedos en situaciones sociales o de rendimiento. La subescala de Evitación Escolar señala específicamente el rechazo escolar relacionado con la ansiedad, que a menudo requiere una intervención inmediata. Comprender qué subescalas están elevadas ayuda a los profesionales clínicos a adaptar las intervenciones; por ejemplo, unas puntuaciones altas en ansiedad por separación podrían indicar intervenciones centradas en la familia, mientras que unas puntuaciones elevadas en fobia social sugieren un entrenamiento en habilidades sociales o una exposición gradual a situaciones sociales.
Cuando la puntuación total del SCARED de un niño se sitúa justo por debajo del umbral clínico general de 25, o cuando las puntuaciones de las subescalas individuales son ligeramente elevadas pero no alcanzan los umbrales, el criterio clínico resulta esencial. Estas puntuaciones no deben descartarse, ya que pueden indicar una ansiedad subclínica que podría agravarse sin intervención, especialmente durante períodos estresantes como las transiciones escolares o los cambios familiares. Tenga en cuenta la edad del niño: es posible que los niños más pequeños aún no expresen plenamente los síntomas de ansiedad, que se harán más evidentes a medida que se desarrollen. Examine también el patrón en todas las subescalas; varias subescalas ligeramente elevadas pueden ser más preocupantes que una elevación aislada. El deterioro funcional del niño es clave: si la ansiedad está interfiriendo en la asistencia al colegio, las relaciones de amistad o la vida familiar, la intervención puede estar justificada independientemente de las puntuaciones. El seguimiento periódico con el SCARED permite determinar si los síntomas subclínicos se mantienen estables, mejoran o se agravan hasta alcanzar niveles clínicos.
El SCARED ofrece dos comparaciones porcentiles que sirven para distintos fines clínicos. El percentil comparado con otros niños con ansiedad muestra la gravedad dentro de una población clínica: un niño en el percentil 50, en comparación con la muestra de ansiedad, presenta niveles de ansiedad típicos de alguien que busca tratamiento, mientras que las puntuaciones en el percentil 80 o superiores indican una ansiedad más grave, incluso entre los jóvenes con ansiedad. El percentil comunitario muestra lo inusual que es la ansiedad del niño en comparación con la población general: las puntuaciones por encima del percentil 95 (que afectan solo al 5 % de los niños) indican claramente un problema clínico. Esta doble comparación ayuda a planificar el tratamiento: un niño que se encuentra en el percentil 30 de ansiedad pero en el 90 de la comunidad podría beneficiarse de una intervención breve o de terapia de grupo, mientras que alguien en el percentil 85 de ansiedad probablemente necesite un tratamiento individual intensivo. Las puntuaciones percentiles también ayudan a comunicarse con las familias: explicar que la ansiedad de su hijo es «superior a la del 99 % de los niños de su edad» puede validar las preocupaciones de los padres y motivar su implicación en el tratamiento.
El enfoque específico del SCARED en los síntomas de ansiedad ayuda a distinguir la ansiedad de otros trastornos que pueden presentarse de forma similar en los niños. A diferencia de las listas de verificación conductuales generales, el SCARED capta la preocupación, el miedo y los síntomas físicos de ansiedad que podrían pasarse por alto al centrarse en los comportamientos externalizantes. Por ejemplo, un niño con TDAH puede parecer inquieto y tener dificultades escolares, pero el SCARED puede revelar si la ansiedad subyacente sobre el rendimiento académico contribuye a estos comportamientos. Los ítems de síntomas físicos (dolores de cabeza, dolores de estómago en la escuela) ayudan a identificar a los niños cuyas quejas somáticas están motivadas por la ansiedad y no son de naturaleza médica. La depresión y la ansiedad suelen coexistir en los niños, pero los ítems específicos del SCARED sobre la preocupación, el miedo a situaciones concretas y los síntomas de pánico ayudan a diferenciar la ansiedad de la tristeza y la anhedonia de la depresión. Esta diferenciación es crucial porque los trastornos de ansiedad en los niños responden bien a intervenciones específicas como la terapia cognitivo-conductual, y la ansiedad infantil no tratada es un factor de riesgo importante para la depresión posterior.
Birmaher, B., Khetarpal, S., Brent, D., Cully, M., Balach, L., Kaufman, J., & Neer, S. M. (1997). The Screen for Child Anxiety Related Emotional Disorders (SCARED): scale construction and psychometric characteristics. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 36(4), 545–553. https://doi.org/10.1097/00004583-199704000-00018
Birmaher, B., Khetarpal, S., Brent, D., Cully, M., Balach, L., Kaufman, J., & Neer, S. M. (1997). The Screen for Child Anxiety Related Emotional Disorders (SCARED): scale construction and psychometric characteristics. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 36(4), 545–553. https://doi.org/10.1097/00004583-199704000-00018
Birmaher, B., Brent, D. A., Chiappetta, L., Bridge, J., Monga, S., & Baugher, M. (1999). Psychometric properties of the Screen for Child Anxiety Related Emotional Disorders (SCARED): a replication study. Journal of the American academy of child & adolescent psychiatry, 38(10), 1230-1236. https://doi.org/10.1097/00004583-199910000-00011
Hale, W. W., 3rd, Crocetti, E., Raaijmakers, Q. A., & Meeus, W. H. (2011). A meta-analysis of the cross-cultural psychometric properties of the Screen for Child Anxiety Related Emotional Disorders (SCARED). Journal of child psychology and psychiatry, and allied disciplines, 52(1), 80–90. https://doi.org/10.1111/j.1469-7610.2010.02285.x
Muris, P., Merckelbach, H., Ollendick, T., King, N., & Bogie, N. (2002). Three traditional and three new childhood anxiety questionnaires: their reliability and validity in a normal adolescent sample. Behaviour research and therapy, 40(7), 753–772. https://doi.org/10.1016/s0005-7967(01)00056-0