La Escala Breve de Resiliencia (BRS) es una escala de autoevaluación de seis ítems destinada a adultos mayores de 18 años, diseñada para evaluar la capacidad de una persona para recuperarse del estrés, la adversidad y las circunstancias difíciles de la vida (Smith et al., 2008). A diferencia de las medidas de resiliencia más amplias que evalúan múltiples factores protectores o recursos, la BRS se centra exclusivamente en el aspecto definitorio fundamental de la resiliencia: la capacidad de recuperación adaptativa y de retorno al funcionamiento basal tras experimentar dificultades.
Desarrollada dentro del marco teórico que distingue la resiliencia como la capacidad de recuperarse del estrés, frente a la resistencia a la enfermedad o el prosperar a pesar de la adversidad, la escala aborda una laguna fundamental en la medición de la resiliencia. Las medidas de resiliencia anteriores solían confundir este concepto con los factores protectores que la facilitan (como el optimismo, el apoyo social o las estrategias de afrontamiento), en lugar de medir la capacidad específica de recuperarse. La escala se desarrolló para proporcionar una evaluación pura de esta capacidad fundamental de resiliencia, reconociendo que la capacidad de recuperarse puede ser especialmente importante para las personas que ya están enfermas o que se enfrentan a factores estresantes relacionados con la salud de forma continuada.
Las investigaciones han demostrado sistemáticamente que la BRS se correlaciona positivamente con las dimensiones del bienestar psicológico, el afecto positivo, la salud física, el optimismo, la satisfacción con la vida y la atención plena (Kyriazos et al., 2018; Smith et al., 2025). Por el contrario, muestra fuertes correlaciones negativas con la depresión, el afecto negativo, el estrés percibido y la ansiedad (Kyriazos et al., 2018; Smith et al., 2008).
Los profesionales clínicos utilizan la BRS para identificar los puntos fuertes naturales de recuperación de los pacientes que pueden aprovecharse en la planificación del tratamiento, evaluar la resiliencia como factor protector a la hora de valorar el riesgo y el pronóstico, y supervisar los cambios en la capacidad de recuperación a medida que avanza la terapia. La escala resulta especialmente valiosa para distinguir entre las personas que pueden beneficiarse de intervenciones destinadas a fomentar la resiliencia y aquellas que ya poseen una gran capacidad de recuperación y pueden necesitar enfoques terapéuticos diferentes. Por ejemplo, al trabajar con un paciente que padece dolor crónico, la BRS puede revelar si su principal desafío es el dolor en sí mismo o su capacidad para recuperarse de los contratiempos relacionados con el dolor, lo que permite determinar si se debe dar prioridad a las estrategias de manejo del dolor o a las intervenciones de desarrollo de la resiliencia. La BRS ha demostrado ser especialmente útil en intervenciones basadas en la atención plena, donde se ha documentado que el aumento de las puntuaciones de la BRS constituye tanto una medida de resultado como un posible mediador de los beneficios terapéuticos (Smith et al., 2025).
Se presenta una puntuación bruta total que oscila entre 6 y 30, donde una puntuación más alta indica una mayor resiliencia y una mayor capacidad para recuperarse del estrés y la adversidad. Las puntuaciones más bajas sugieren dificultades para recuperarse de los reveses y pueden indicar la necesidad de intervenciones para fomentar la resiliencia o de apoyo adicional durante los periodos difíciles.
Además, se calcula un percentil a partir de una muestra australiana de 2.710 estudiantes (Whatnall et al., 2019), en la que una puntuación percentil de 50 representa un nivel típico y razonablemente saludable de resiliencia.
En la primera administración, se muestra un gráfico de barras con el percentil total, que indica cómo se sitúa la puntuación del cliente en comparación con una muestra normativa. En administraciones posteriores, se muestra un gráfico de líneas con el percentil total para realizar un seguimiento de los cambios a lo largo del tiempo.
La BRS demuestra una sólida validez de constructo a través de relaciones consistentes con constructos relacionados teóricamente. La validez convergente queda demostrada por correlaciones positivas de moderadas a fuertes con medidas del bienestar psicológico, incluidas las dimensiones emocional, social y psicológica. La escala muestra relaciones especialmente fuertes con indicadores de salud mental positiva, al tiempo que mantiene una validez discriminante adecuada con respecto a medidas que evalúan diferentes aspectos de la resiliencia, como los recursos protectores o las estrategias de afrontamiento. McKay y sus colegas (2021) demostraron que la BRS mantiene su estructura unidimensional incluso cuando se tienen en cuenta los efectos del método, lo que respalda su claridad conceptual como medida pura de la capacidad de recuperación, en lugar de un constructo de resiliencia multifacético.
La fiabilidad de consistencia interna del BRS es sistemáticamente excelente en muestras diversas. Smith et al. (2008) comunicaron coeficientes alfa que oscilaban entre 0,80 y 0,91 en cuatro muestras de validación iniciales. Las validaciones internacionales posteriores han replicado estos sólidos resultados de fiabilidad: Kyriazos et al. (2018) comunicaron valores alfa entre 0,80 y 0,91, y McKay et al. documentaron una consistencia interna igualmente sólida. La fiabilidad test-retest, aunque menos estudiada, ha mostrado una estabilidad aceptable a lo largo de periodos de tiempo adecuados para medir un constructo potencialmente maleable como la resiliencia.
Los estudios de análisis factorial respaldan de manera sistemática una estructura unidimensional para la BRS, aunque las consideraciones metodológicas relativas a los ítems redactados en negativo han suscitado debate. La validación original, realizada mediante análisis de componentes principales, reveló un único factor que explicaba entre el 55 % y el 67 % de la varianza en todas las muestras. Kyriazos et al. (2018) llevaron a cabo exhaustivos análisis factoriales confirmatorios, en los que se evaluaron tanto modelos de un solo factor como de dos factores. Aunque algunos investigadores propusieron inicialmente una estructura de dos factores que distinguía entre ítems redactados en términos positivos y negativos, McKay et al. demostraron de manera concluyente, mediante un riguroso análisis factorial confirmatorio, que esta aparente estructura bifactorial representa un artefacto metodológico más que constructos sustantivos. Sus análisis mostraron que un modelo de un solo factor que tiene en cuenta los efectos del método en los ítems redactados en términos negativos ofrece el mejor ajuste a los datos, sin que haya evidencia que respalde factores conceptualmente distintos de «resiliencia» y «sucumbencia».
Se dispone de datos normativos procedentes de una muestra de estudiantes universitarios australianos (n = 2.710, edad media de 26,9 años), con una puntuación media observada de 19,8 (DE = 4,8) (Whatnall et al., 2019).
Las investigaciones muestran que la resiliencia para recuperarse, tal y como la mide el BRS, guarda una estrecha relación con diversos indicadores de salud mental. Las puntuaciones más altas en el BRS se correlacionan positivamente con el bienestar psicológico, la satisfacción con la vida, el afecto positivo y la atención plena, mientras que muestran correlaciones negativas con la depresión, la ansiedad, el estrés percibido y el afecto negativo. Esto sugiere que la capacidad de recuperarse de los reveses actúa como un factor protector frente a los problemas de salud mental. Es importante destacar que la resiliencia no consiste solo en evitar los problemas, sino más bien en la rapidez y eficacia con la que una persona vuelve a su estado inicial tras enfrentarse a dificultades.
El hecho de que la BRS se centre exclusivamente en la capacidad de recuperación la convierte en una herramienta única entre los indicadores de resiliencia. Por el contrario, las escalas de resiliencia integrales pueden evaluar múltiples ámbitos, como la competencia personal, los recursos sociales, la cohesión familiar o las influencias espirituales. Esto hace que la BRS sea ideal cuando se desea evaluar rápidamente o realizar un seguimiento de los cambios en la capacidad fundamental de recuperación de un cliente, especialmente en contextos con plazos limitados o cuando es necesario realizar mediciones repetidas.
La BRS mide específicamente la resiliencia como la capacidad de «recuperarse» o reponerse del estrés y la adversidad, lo que la distingue de otras conceptualizaciones de la resiliencia. Mientras que muchas medidas de resiliencia evalúan factores protectores como el optimismo, el apoyo social o las estrategias de afrontamiento, el BRS se centra exclusivamente en la capacidad fundamental de volver al funcionamiento normal tras experimentar dificultades. Esta distinción es importante porque una persona puede tener muchos recursos protectores y, aun así, tener dificultades para recuperarse de los reveses; o, por el contrario, otra persona puede recuperarse rápidamente a pesar de contar con menos apoyos externos.
Aunque están relacionados, el BRS mide específicamente la capacidad de recuperación, en lugar de la perseverancia (determinación) o la resistencia al estrés (fortaleza). Una persona puede ser muy perseverante, pero tener dificultades para recuperarse de los reveses, por lo que conviene evaluar por separado estos conceptos psicológicos distintos.
Sí, las investigaciones demuestran que las puntuaciones del BRS pueden mejorar gracias a diversas intervenciones, especialmente a los enfoques basados en la atención plena. Las actividades de fomento de la resiliencia que se centran en las habilidades de recuperación, la gestión del estrés y las estrategias de afrontamiento adaptativas pueden ayudar a mejorar la capacidad de recuperación con el tiempo.
Smith, B. W., Dalen, J., Wiggins, K., Tooley, E., Christopher, P., & Bernard, J. (2008). The brief resilience scale: assessing the ability to bounce back. International Journal of Behavioral Medicine, 15(3), 194–200. https://doi.org/10.1080/10705500802222972
Chmitorz, A., Wenzel, M., Stieglitz, R.-D., Kunzler, A., Bagusat, C., Helmreich, I., Gerlicher, A., Kampa, M., Kubiak, T., Kalisch, R., Lieb, K., & Tüscher, O. (2018). Population-based validation of a German version of the Brief Resilience Scale. PloS One, 13(2), e0192761. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0192761
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Smith, B. W., Dalen, J., Wiggins, K., Tooley, E., Christopher, P., & Bernard, J. (2008). The brief resilience scale: assessing the ability to bounce back. International Journal of Behavioral Medicine, 15(3), 194–200. https://doi.org/10.1080/10705500802222972
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