La Taxonomía Jerárquica Breve de la Psicopatología (B-HiTOP), desarrollada por el Consorcio HiTOP, es una escala de autoevaluación de 45 ítems diseñada para ofrecer una evaluación de cribado general de las dimensiones que abarcan la estructura jerárquica de la psicopatología en adultos (Consorcio HiTOP, 2025).
Desarrollado dentro del marco empírico de la Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología, el B-HiTOP evalúa seis espectros principales y dos escalas secundarias:
El B-HiTOP ofrece a los profesionales clínicos una alternativa práctica y basada en la evidencia a las listas de verificación diagnósticas tradicionales, como el DSM-5. A diferencia de las categorías discretas, esta innovadora herramienta de cribado utiliza un enfoque dimensional que considera los síntomas como parte de un espectro, en lugar de un diagnóstico de «todo o nada». El B-HiTOP se basa en el modelo de la Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología (HiTOP).

El marco de la Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología (HiTOP) (véase la imagen anterior) es una jerarquía de constructos dimensionales derivada de décadas de investigación sobre los patrones de covariación entre síntomas, rasgos y trastornos mentales tradicionales (Kotov et al., 2017). Los enfoques dimensionales para cuantificar las enfermedades mentales operan fuera de los límites de los diagnósticos categóricos tradicionales y están ganando terreno como una forma de avanzar en la investigación sobre las causas y consecuencias de las enfermedades mentales (Conway et al., 2022). A diferencia de los sistemas de diagnóstico categóricos tradicionales, como el DSM-5-TR, que imponen umbrales diagnósticos arbitrarios y excluyen la sintomatología subclínica, HiTOP proporciona puntuaciones dimensionales continuas que captan todo el espectro de variación psicopatológica observada tanto en poblaciones clínicas como en la comunidad (Kotov et al., 2017). El marco aborda las limitaciones fundamentales de los sistemas categóricos, ya que a generaciones de psicólogos se les ha enseñado que los trastornos mentales pueden dividirse en categorías discretas, cada una cualitativamente diferente de las demás y de la normalidad, pero este modelo está ahora obsoleto (Conway et al., 2021). Las investigaciones demuestran que una taxonomía jerárquica de la psicopatología puede transformar la investigación en salud mental al proporcionar fenotipos que trascienden las fronteras diagnósticas tradicionales (Conway et al., 2019). Además, la reorganización empírica de los síntomas del DSM-5 en marcos jerárquicos basados en datos demuestra que la superposición de síntomas entre diagnósticos y la heterogeneidad dentro de los diagnósticos pueden abordarse mediante constructos homogéneos derivados empíricamente (Forbes et al., 2024). Las investigaciones demuestran que el HiTOP ofrece una utilidad clínica superior en comparación con los sistemas de diagnóstico tradicionales, y los clínicos lo califican como significativamente más útil para describir la psicopatología y evaluar el funcionamiento global (Hetfeld et al., 2025). En consecuencia, el B-HiTOP sirve como una herramienta de cribado eficaz que permite a los clínicos identificar áreas de preocupación clínica en las dimensiones del HiTOP que traspasan las fronteras diagnósticas tradicionales y utilizar los resultados para realizar evaluaciones más exhaustivas relevantes para las necesidades específicas del cliente.
El B-HiTOP utiliza un sistema de puntuación dimensional en el que las puntuaciones más altas indican una mayor gravedad de los síntomas dentro de cada espectro. Este marco dimensional permite a los profesionales clínicos captar una amplia gama de dificultades psicológicas, en lugar de basarse en umbrales diagnósticos arbitrarios que pueden pasar por alto síntomas subclínicos pero clínicamente relevantes. El enfoque transdiagnóstico de la herramienta permite a los profesionales clínicos identificar patrones de síntomas que trascienden los límites diagnósticos tradicionales, lo que proporciona una comprensión más completa de las manifestaciones de los pacientes y de los patrones de comorbilidad. A diferencia de los sistemas categóricos que obligan a los médicos a tomar decisiones diagnósticas de tipo «o esto o lo otro», la puntuación continua del B-HiTOP permite un juicio clínico más matizado y una planificación de la intervención más específica. En entornos clínicos con gran volumen de trabajo, el B-HiTOP sirve como una herramienta de cribado amplia y eficaz que puede identificar rápidamente áreas de preocupación en todo el espectro de la psicopatología, lo que permite a los médicos dedicar su limitado tiempo de evaluación a un análisis más detallado de los ámbitos específicos en los que los pacientes muestran síntomas elevados.
Las puntuaciones de la Breve Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología (B-HiTOP) consisten en puntuaciones dimensionales repartidas en seis espectros principales y dos escalas secundarias. Las puntuaciones medias más altas indican niveles más elevados de síntomas dentro de cada espectro evaluado.

Se proporcionan puntuaciones para los siguientes espectros y escalas del B-HiTOP:

El B-HiTOP utiliza métodos de puntuación dimensional en los que las puntuaciones medias de cada espectro proporcionan medidas continuas de la gravedad de los síntomas. Las puntuaciones medias se calculan dividiendo la puntuación bruta total entre el número de ítems de cada espectro. Los percentiles se basan en estas puntuaciones medias dimensionales y se derivan de muestras normativas de la población general. Las puntuaciones se presentan como rangos percentiles que indican la posición del individuo en relación con sus pares en la muestra normativa. Un percentil de 50 indica que el nivel de los síntomas se encuentra en los niveles medios y esperados, mientras que un percentil de 85 indica niveles de síntomas relativamente altos en comparación con los pares (es decir, superiores al 85 % de los pares).

El B-HiTOP utiliza rangos de interpretación basados en percentiles. Las puntuaciones dimensionales se clasifican en tres rangos de interpretación según los percentiles normativos:
Estos intervalos basados en percentiles permiten a los profesionales clínicos interpretar las puntuaciones del B-HiTOP dentro de un marco dimensional que reconoce la naturaleza continua de las experiencias psicopatológicas. A diferencia de los umbrales diagnósticos categóricos tradicionales, estos intervalos ofrecen niveles graduales de gravedad clínica que pueden orientar las decisiones relativas a la evaluación y la intervención.

En la primera administración del B-HiTOP, suelen mostrarse dos tipos de gráficos. El primero es un gráfico de barras apiladas que muestra las puntuaciones percentiles para todos los espectros y escalas secundarias, con un sombreado de fondo que indica los rangos elevados y clínicamente significativos. El segundo es una serie de gráficos de barras horizontales que muestran las puntuaciones medias de cada espectro en comparación con las distribuciones percentiles de la población, con líneas de referencia que marcan los percentiles 25, 50 y 75, y regiones coloreadas que indican el rango normal, los rangos elevados y los rangos clínicamente significativos.

When B-HiTOP scores are available from multiple timepoints, changes in scores can provide valuable information about the effectiveness of interventions or changes in symptoms. Although B-HiTOP does not have an established framework for interpreting change over time, we can use the established recommendation of changes of at least 0.5 standard deviations in average scores being considered clinically meaningful (the minimally important difference) (Norman et al., 2003; Turner et al., 2010). These changes are categorised as ‘significant improvement’ (≥0.5 SD reduction in average score), ‘significant deterioration’ (≥0.5 SD increase in average score), ‘slight improvement or deterioration’ (<0.5 SD change in average score), or ‘none’ (no change in average score). If applicable, this interpretive text outlining change in scores is displayed first within the interpretive text section.
Los datos normativos del B-HiTOP se han obtenido mediante un estudio de validación cruzada demográficamente representativo llevado a cabo a través de la plataforma de investigación Prolific (Consorcio HiTOP, 2025). La muestra normativa estuvo compuesta por 780 adultos de EE. UU. con edades comprendidas entre los 18 y los 80 años (M = 44,42, DE = 14,90), con una distribución equilibrada por sexos: un 48,6 % de hombres y un 50,5 % de mujeres. La muestra mostró una buena diversidad demográfica, con un 70,5 % que se identificaba como blanco, un 10,7 % como negro, un 5,8 % como asiático, un 4,4 % como hispano y un 7,7 % como de razas múltiples. El nivel educativo variaba considerablemente: el 33,3 % poseía una licenciatura, el 13,7 % había completado estudios de posgrado y el 22,4 % declaraba haber cursado estudios universitarios.
El uso de los servicios de salud mental fue considerable en la muestra: el 20,3 % recibía servicios en ese momento, el 15,9 % había recibido servicios en los dos últimos años, el 26,9 % había recibido servicios hacía más de dos años y el 36,5 % no tenía antecedentes de haber utilizado servicios de salud mental.
Las siguientes medias y desviaciones estándar sirven de referencia para la interpretación clínica de los espectros B-HiTOP y las escalas secundarias:
Todas las escalas mostraron propiedades de distribución adecuadas para su uso clínico, con valores de asimetría que oscilaron entre 0,55 y 2,51 y valores de curtosis entre -0,72 y 7,24. El espectro de «Trastorno del pensamiento» presentó la mayor asimetría positiva (2,51) y la mayor curtosis (7,24), lo que refleja la baja prevalencia esperada de síntomas del espectro psicótico en la población general. Por el contrario, el espectro de Desapego presentó las características de distribución más normales (asimetría = 0,55, curtosis = -0,72), en consonancia con su conceptualización como una dimensión fundamental de la personalidad.
El B-HiTOP demostró una buena consistencia interna tanto en la muestra de derivación como en la de validación cruzada (Consorcio HiTOP, 2025). Los coeficientes alfa de Cronbach para los seis espectros principales oscilaron entre 0,82 y 0,90 en la muestra de validación cruzada. Concretamente, los valores alfa fueron: Internalización (0,90), Somatoforma (0,88), Desapego (0,86), Trastorno del pensamiento (0,85), Desinhibición (0,86) y Antagonismo (0,82). Las escalas secundarias también demostraron una buena fiabilidad, con la escala de Externalización alcanzando alfas de 0,83 y la escala p-Factor de 0,86.
La validez discriminante quedó respaldada por las intercorrelaciones adecuadas entre los espectros. En la muestra de validación cruzada, las correlaciones oscilaron entre 0,13 (Desapego-Antagonismo) y 0,73 (Internalización-Somatoforma), situándose la mayoría de ellas en el rango moderado (0,30-0,60). La asociación más fuerte se observó entre los espectros de internalización y somatoforma (0,73), en consonancia con las expectativas teóricas respecto a los componentes comunes de angustia. La correlación más débil se dio entre el distanciamiento y el antagonismo (0,13), lo que respalda su carácter distintivo como espectros separados. Estos patrones de correlación se replicaron bien en todas las muestras, lo que proporciona evidencia de una estructura factorial estable y de validez discriminante.
Due to the over-representation of individuals with current mental health difficulties within the normative sample (20.3% currently accessing mental health services), traditional statistical cutoffs based on 1 standard deviation (approximately 85th percentile) and 1.5 standard deviations (approximately 93rd percentile) above the mean were adjusted downwards to provide more clinically meaningful interpretive thresholds. The adjusted percentile cutoffs were:
– Normal Range: Less than 75th percentile – Symptom levels within expected limits for the general population
– Elevated: ≥75th percentile but <85th percentile – Symptom levels somewhat above average but not yet in the clinically significant range
– Clinically Significant: ≥85th percentile – Symptom levels substantially above average, suggesting potential clinical concern
HiTOP hace referencia a la Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología, un marco dimensional basado en datos para comprender las enfermedades mentales que organiza los síntomas y los rasgos en una estructura jerárquica, en lugar de en categorías diagnósticas discretas como el DSM o la CIE. Al conceptualizar la psicopatología como un continuo y agrupar los síntomas en dimensiones, HiTOP ofrece una posible vía para mejorar la fiabilidad, reducir los problemas de coocurrencia y potenciar la utilidad clínica de los sistemas de diagnóstico tradicionales en la atención de la salud mental.
La Breve Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología (B-HiTOP) es una escala de autoevaluación de 45 ítems que supone un cambio fundamental, pasando de los enfoques diagnósticos categóricos tradicionales a la evaluación dimensional. En lugar de determinar si una persona «tiene» o «no tiene» un trastorno específico, la B-HiTOP mide seis espectros principales de psicopatología (internalización, somatoformidad, distanciamiento, trastorno del pensamiento, desinhibición y antagonismo) como dimensiones continuas. Este enfoque reconoce que los síntomas psicológicos existen en un espectro y no como categorías discretas, captando así toda la gama de variaciones psicopatológicas observadas en la investigación cuantitativa.
El B-HiTOP aborda varias limitaciones de los sistemas de diagnóstico tradicionales, como el DSM-5. Elimina el problema de los umbrales de diagnóstico arbitrarios que pueden pasar por alto síntomas subclínicos pero clínicamente relevantes, recoge los patrones de alta comorbilidad observados en la práctica clínica y ofrece una comprensión más matizada de la gravedad de los síntomas. En entornos clínicos con gran volumen de trabajo, sirve como una herramienta de cribado amplia y eficaz que permite identificar rápidamente áreas de preocupación en todo el espectro de la psicopatología, lo que permite a los profesionales clínicos dedicar su limitado tiempo de evaluación a un análisis más detallado de los ámbitos específicos en los que los pacientes muestran síntomas elevados. Las puntuaciones dimensionales permiten una planificación del tratamiento y un seguimiento del progreso más precisos que las simples categorías diagnósticas de «presente» o «ausente».
El factor p, o factor de psicopatología general, es una de las escalas secundarias del B-HiTOP que mide las dificultades psicológicas que abarcan múltiples ámbitos de la salud mental. Piénsese en él como análogo al factor «g» de los tests de inteligencia: al igual que «g» representa la capacidad cognitiva general subyacente a habilidades cognitivas específicas, el factor p representa una vulnerabilidad general a la psicopatología que trasciende los límites diagnósticos tradicionales. Cuando se encuentra elevado, indica que, en lugar de tener dificultades en un área específica, el cliente está experimentando problemas generalizados que afectan al funcionamiento emocional, cognitivo, conductual e interpersonal.
Uno de los principales puntos fuertes del B-HiTOP es su capacidad para captar los complejos patrones de comorbilidad que se observan habitualmente en la práctica clínica, sin la confusión conceptual que generan los múltiples diagnósticos superpuestos. Los seis espectros principales abarcan de forma natural patrones de síntomas que traspasan los límites diagnósticos tradicionales; por ejemplo, un paciente que presente tanto ansiedad como depresión mostraría elevaciones en el espectro de internalización, en lugar de requerir etiquetas diagnósticas separadas. La estructura de la medida refleja décadas de investigación que demuestran que los síntomas de salud mental tienden a agruparse en estas dimensiones más amplias, en lugar de en categorías discretas.
El enfoque del B-HiTOP resulta especialmente valioso para comprender a los pacientes cuyos cuadros clínicos no encajan claramente en las categorías diagnósticas existentes. Por ejemplo, una persona con dificultades interpersonales crónicas podría presentar puntuaciones elevadas en los espectros de «Desapego» (aislamiento social), «Antagonismo» (hostilidad interpersonal) e «Internalización» (malestar emocional), lo que ofrece una visión más completa que intentar determinar si cumple los criterios de un trastorno de la personalidad. La escala secundaria de externalización capta la coocurrencia habitual de comportamientos desinhibidos y antagónicos, mientras que las puntuaciones del espectro ayudan a identificar qué procesos transdiagnósticos podrían estar manteniendo los síntomas. Esta evaluación integral permite a los clínicos seleccionar intervenciones dirigidas a las vulnerabilidades dimensionales subyacentes, en lugar de tratar múltiples afecciones «comórbidas» como entidades separadas.
El B-HiTOP constituye una herramienta de cribado inicial ideal cuando los profesionales clínicos necesitan obtener una visión general del funcionamiento psicológico de un paciente en múltiples ámbitos. Resulta especialmente valioso durante las evaluaciones iniciales, cuando el diagnóstico no está claro o cuando los pacientes presentan síntomas complejos y multifacéticos que no encajan en las categorías diagnósticas tradicionales. La eficiencia de la medida —que capta seis dimensiones principales de la psicopatología en solo 45 ítems— la hace práctica para el uso clínico rutinario y la administración repetida con el fin de supervisar el progreso del tratamiento. Su enfoque dimensional resulta especialmente útil para identificar síntomas subclínicos que pueden ser clínicamente relevantes, pero que no cumplirían los criterios diagnósticos categóricos.
Sin embargo, el B-HiTOP está concebido como un instrumento de cribado general, más que como una herramienta de diagnóstico exhaustiva. Cuando se detecten puntuaciones elevadas en determinados espectros, los profesionales clínicos deberán realizar un seguimiento mediante medidas más detalladas y específicas para cada trastorno. La documentación técnica proporciona evaluaciones recomendadas para cada espectro; por ejemplo, unas puntuaciones elevadas en internalización podrían motivar la administración de medidas como el DASS-21 o el GAD-7, mientras que unas puntuaciones elevadas en trastornos del pensamiento podrían indicar la necesidad de evaluaciones como el MID-60 o el MDQ. Piense en el B-HiTOP como una medida de los «signos vitales» psicológicos que identifica de manera eficiente las áreas que requieren un examen más detallado, lo que permite a los profesionales clínicos destinar estratégicamente sus recursos de evaluación donde más se necesitan, en lugar de aplicar extensas baterías de pruebas a todos los pacientes.
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