La Escala Breve de Apoyo Social Bidireccional es un cuestionario de autoevaluación de 12 ítems destinado a adultos mayores de 18 años que evalúa de forma exhaustiva la naturaleza bidireccional del apoyo social a través de la prestación y la recepción de apoyo tanto emocional como instrumental.
El apoyo social constituye un factor protector fundamental para el bienestar psicológico; numerosas investigaciones han demostrado sus efectos amortiguadores frente al estrés, la depresión y diversos problemas de salud mental. El marco teórico en el que se basa el Brief 2-Way SSS reconoce que el apoyo social funciona como un proceso recíproco, en el que tanto ofrecer como recibir apoyo contribuyen de manera significativa a los resultados en materia de bienestar. Esta conceptualización bidireccional va más allá de los modelos unidireccionales tradicionales que se centran principalmente en la recepción de apoyo, reconociendo los beneficios psicológicos que las personas obtienen al ser ellas mismas proveedoras de apoyo. Si bien la medida evalúa los intercambios de apoyo percibidos en lugar de medidos objetivamente, las investigaciones indican que las percepciones subjetivas del apoyo pueden ser más cruciales para el bienestar psicológico que el apoyo real recibido (Haber et al., 2007).
La escala mide tanto el apoyo instrumental (apoyo práctico tangible) como el apoyo emocional (la presencia de empatía, preocupación, afecto y ánimo) tanto en el acto de dar como en el de recibir, y abarca cuatro dimensiones distintas:
Las investigaciones demuestran que la escala guarda relación con indicadores de bienestar: las puntuaciones más altas se asocian con una mayor satisfacción con la vida y un mejor estado de salud general, y se asocian negativamente con el estrés percibido y la depresión. Cabe destacar que las dimensiones relacionadas con el apoyo prestado muestran un valor predictivo único que va más allá del mero hecho de recibir apoyo, lo que pone de relieve los beneficios psicológicos de ser quien brinda apoyo, y no solo quien lo recibe.
Desde el punto de vista clínico, la Escala Breve Bidireccional de Apoyo Social (SSS) cumple múltiples funciones de evaluación. Durante la evaluación inicial, ofrece información sobre los recursos sociales de los pacientes y las posibles áreas de déficit social que pueden contribuir al malestar psicológico. El carácter bidireccional de la escala permite a los profesionales clínicos identificar no solo si los pacientes se sienten adecuadamente apoyados, sino también si tienen oportunidades de brindar apoyo a otras personas, un factor cada vez más reconocido como importante para el bienestar psicológico y el sentido de propósito. A efectos de formulación, comprender los patrones en las cuatro dimensiones puede orientar las intervenciones específicas. Por ejemplo, un cliente con una puntuación baja en las dimensiones de «dar apoyo» podría beneficiarse de oportunidades de voluntariado o de formas estructuradas de contribuir a su comunidad, mientras que las carencias en la recepción de apoyo instrumental podrían indicar necesidades de recursos prácticos.
Esta escala resulta especialmente útil para evaluar a las personas mayores, a quienes sufren aislamiento social, a quienes se están adaptando a cambios importantes en sus vidas y a los pacientes con trastornos del estado de ánimo o de ansiedad, en los que el apoyo social constituye un factor clave de mantenimiento o protección. Su enfoque conductual, que se centra en preguntar por acciones de apoyo concretas en lugar de percepciones abstractas, ofrece objetivos específicos para la planificación de la intervención.
Se proporciona una puntuación total que oscila entre 0 y 60 y puntuaciones en las subescalas que van de 0 a 15, siendo las puntuaciones más altas indicativas de mayores niveles de apoyo social. Las subescalas se componen de los siguientes ítems:

Se presentan los rangos percentiles, que comparan las puntuaciones de los encuestados con una muestra normativa de personas mayores (de 55 años o más; Obst et al., 2019). Un percentil de 50 representa los niveles medios de apoyo social, mientras que un percentil de 10 indica un nivel de apoyo social que se sitúa en el 10 % inferior en comparación con los adultos mayores. Dada cierta asimetría positiva en las distribuciones normativas, la interpretación de los percentiles debe tener en cuenta que las puntuaciones se agrupan hacia el extremo superior, lo que hace que las puntuaciones más bajas sean especialmente significativas desde el punto de vista clínico. No se indica ningún percentil de la puntuación total, ya que Obst et al. (2019) no comunicaron la media total ni la desviación estándar.

A efectos de la interpretación clínica, resulta especialmente revelador examinar los patrones en las distintas subescalas. Los perfiles equilibrados, con puntuaciones similares en las cuatro dimensiones, sugieren relaciones de apoyo recíproco bien integradas. Las grandes discrepancias entre las dimensiones de «dar» y «recibir» pueden indicar desequilibrios en la relación que merecen ser analizados. Por ejemplo, unas puntuaciones altas en «recibir» pero bajas en «dar» podrían sugerir patrones de dependencia u oportunidades limitadas para contribuir, mientras que el patrón inverso podría indicar una carga en el cuidado o dificultad para aceptar ayuda. Una segunda tabla de resultados muestra una ratio que representa la diferencia entre el apoyo dado y el recibido (dar menos recibir) para el total, el instrumental y el emocional. Una puntuación positiva indica que se da más apoyo del que se recibe, mientras que una puntuación negativa indica que se recibe más apoyo del que se proporciona. Una puntuación cercana a cero sugiere equilibrio.
En la primera administración, se muestra un gráfico de barras con las puntuaciones brutas de las subescalas, con un umbral de 7,5 como indicador del punto medio entre 15 y 0.
En las evaluaciones repetidas, se muestran dos gráficos lineales que representan las puntuaciones totales y las de las subescalas a lo largo del tiempo.

La escala demuestra una sólida validez de constructo a través de pruebas tanto de validez convergente como divergente. La validez convergente se ve respaldada por correlaciones positivas significativas con medidas de apoyo social consolidadas, entre las que se incluyen el Cuestionario de Apoyo Social (r = 0,42-0,55 para las dimensiones de recepción) y la Escala de Apoyo Social de Berlín (r = 0,62-0,66 para las dimensiones de recepción). La subescala de recepción de apoyo emocional muestra las asociaciones más sólidas con estas medidas existentes, lo cual es de esperar dado su enfoque principal en la recepción de apoyo emocional. La validez incremental se pone de manifiesto a través de la capacidad de la escala para predecir una varianza única en los resultados de bienestar más allá de las medidas de apoyo unidireccionales existentes, ya que las cuatro subescalas explican una varianza incremental significativa en la depresión (ΔR² = 0,036), el estrés percibido (ΔR² = 0,05) y la satisfacción con la vida (ΔR² = 0,064) tras controlar las medidas de apoyo tradicionales.
Los análisis de fiabilidad demuestran sistemáticamente una consistencia interna de buena a excelente en muestras diversas. En la validación original con personas mayores australianas, los coeficientes alfa de Cronbach oscilaron entre α = 0,75 para la prestación de apoyo instrumental y α = 0,88 para la recepción de apoyo emocional en el momento 1, con valores similares en el seguimiento a los tres meses (α = 0,77-0,90) (Obst et al., 2019). En un estudio independiente, los coeficientes omega de McDonald oscilaron entre ω = 0,82 y ω = 0,91 en las subescalas, con una fiabilidad global de la escala de ω = 0,88 (Khodabakhsh y Tan, 2022). La fiabilidad test-retest a lo largo de tres meses mostró coeficientes de estabilidad que oscilaron entre r = 0,66 y r = 0,77, lo que indica una buena estabilidad temporal al tiempo que permite un cambio genuino en los patrones de apoyo.
Los estudios de análisis factorial respaldan de manera sistemática la estructura de cuatro factores de la escala. El análisis factorial confirmatorio inicial con personas mayores australianas (n = 306) demostró un ajuste excelente para el modelo hipotético de segundo orden con dos factores de orden superior (recibir y brindar apoyo) y cuatro factores de primer orden (χ²/df = 1,37; CFI = 0,99; TLI = 0,98; RMSEA = 0,04; SRMR = 0,04) (Obst et al., 2019). La validación transcultural con personas mayores de Malasia (n = 249) encontró un ajuste óptimo para un modelo de segundo orden con un factor general de apoyo social y cuatro dimensiones de primer orden (CFI = 1,00, TLI = 1,02, RMSEA = 0,00, SRMR = 0,04), lo que sugiere variaciones culturales en la conceptualización jerárquica, al tiempo que se mantiene la estructura fundamental de cuatro dimensiones (Khodabakhsh y Tan, 2022).
Los datos normativos proceden del estudio de Obst et al. (2019), realizado con una muestra de personas mayores australianas (n = 306).
La escala breve bidireccional SSS es única, ya que es la única herramienta validada que evalúa de forma integral tanto la prestación como la recepción de apoyo social en una única escala de 12 ítems. A diferencia de las medidas unidireccionales tradicionales, que se centran principalmente en la recepción de apoyo, esta escala considera el apoyo social como un proceso recíproco en el que tanto la prestación como la recepción de apoyo contribuyen de manera significativa a los resultados de bienestar. La escala mide cuatro dimensiones distintas: recibir apoyo emocional, recibir apoyo instrumental, dar apoyo emocional y dar apoyo instrumental, lo que ofrece una visión completa de los intercambios bidireccionales de apoyo.
La escala presenta excelentes propiedades psicométricas. Los análisis de fiabilidad muestran una consistencia interna de buena a excelente, con coeficientes alfa de Cronbach que oscilan entre α = 0,75 y α = 0,88 en todas las subescalas. La fiabilidad test-retest a lo largo de 3 meses muestra coeficientes de estabilidad de r = 0,66 a r = 0,77. La escala tiene una sólida validez de constructo a través de la validez convergente con medidas establecidas (correlaciones de r = 0,42-0,66 con otras escalas de apoyo social) y demuestra validez incremental al predecir una varianza única en la depresión, el estrés y la satisfacción con la vida más allá de las medidas de apoyo tradicionales.
Las investigaciones demuestran que brindar apoyo a los demás es beneficioso para el bienestar de las personas mayores, ya que existe una relación positiva relativamente sólida entre el apoyo prestado y los resultados en materia de bienestar. Las dimensiones relacionadas con el hecho de dar muestran un valor predictivo único que va más allá del mero hecho de recibir apoyo, lo que pone de relieve los beneficios psicológicos de ser quien brinda apoyo. Esta evaluación bidireccional ayuda a los profesionales clínicos a determinar no solo si los pacientes se sienten adecuadamente apoyados, sino también si tienen oportunidades de brindar apoyo a los demás, un factor cuya importancia para el bienestar psicológico y el sentido de propósito se reconoce cada vez más.
El apoyo emocional se refiere a la presencia de empatía, preocupación, afecto, consuelo, comprensión y ánimo, es decir, el cuidado psicológico y emocional que se intercambia entre las personas. El apoyo instrumental se refiere a la ayuda tangible y práctica, como la asistencia en tareas cotidianas, el transporte, las labores domésticas u otras formas concretas de ayuda. La escala evalúa ambos tipos desde la perspectiva tanto de quien da como de quien recibe, ya que las investigaciones demuestran que tienen relaciones diferentes con los resultados en materia de bienestar.
Aunque en un principio se validó con personas mayores (mayores de 55 años), la escala se ha utilizado con éxito en diversas poblaciones y culturas. Resulta especialmente útil para evaluar:
Los ítems de la escala basados en el comportamiento (que se centran en acciones de apoyo concretas en lugar de en percepciones abstractas) hacen que sea aplicable en distintos contextos culturales y proporcionan objetivos concretos para la planificación de intervenciones.
Obst, P., Shakespeare-Finch, J., Krosch, D. J., & Rogers, E. J. (2019). Reliability and validity of the Brief 2-Way Social Support Scale: An investigation of social support in promoting older adult well-being. SAGE Open Medicine, 7, 1-10. https://doi.org/10.1177/2050312119836020
Haber, M. G., Cohen, J. L., Lucas, T., & Baltes, B. B. (2007). The relationship between self-reported received and perceived social support: a meta-analytic review. American Journal of Community Psychology, 39(1-2), 133-144. https://doi.org/10.1007/s10464-007-9100-9
Khodabakhsh, S., & Tan, C. S. (2022). Psychometric evaluation of the Brief 2-Way Social Support Scale among Malaysian older adults. Trends in Psychology, 30, 97-110. https://doi.org/10.1007/s43076-021-00097-9
Obst, P., Shakespeare-Finch, J., Krosch, D. J., & Rogers, E. J. (2019). Reliability and validity of the Brief 2-Way Social Support Scale: An investigation of social support in promoting older adult well-being. SAGE Open Medicine, 7, 1-10. https://doi.org/10.1177/2050312119836020
Shakespeare-Finch, J., & Obst, P. L. (2011). The development of the 2-Way Social Support Scale: A measure of giving and receiving emotional and instrumental support. Journal of Personality Assessment, 93(5), 483-490. https://doi.org/10.1080/00223891.2011.594124
También conocida como: BRS, Escala Breve de Resiliencia, Medida de resiliencia, Escala de recuperación