La Entrevista sobre pica, ARFID y trastorno de rumiación – Cuestionario ARFID (PARDI-AR-Q) es una escala de 29 ítems que utilizan los profesionales clínicos para detectar el trastorno de ingesta alimentaria evitativo-restrictivo (ARFID) e identificar qué factores motivan la alimentación restrictiva de una persona. Existe en dos versiones: una de autorreportaje para jóvenes y adultos a partir de 14 años, y otra de informante para padres y cuidadores que informen sobre cualquier persona a partir de 4 años.
El trastorno de ingesta alimentaria evitativa/restrictiva (ARFID) se introdujo como diagnóstico en el DSM-5 (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013) y se enmarca dentro de la categoría de trastornos de la alimentación. Describe una alimentación restrictiva o evitativa lo suficientemente grave como para provocar una pérdida de peso significativa o un retraso en el crecimiento, deficiencias nutricionales, dependencia de suplementos o alimentación enteral, o una interferencia notable en el funcionamiento psicosocial. Lo que lo distingue de la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa es la ausencia de preocupación por el peso y la figura: una persona con ARFID no evita la comida para cambiar su cuerpo, sino por cómo le sabe o le sienta la comida, porque tiene poco interés en comer o porque teme que le pase algo malo si lo hace.
El ARFID se manifiesta a lo largo de toda la vida y suele coexistir con trastornos de ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos del desarrollo neurológico —en particular, el autismo, el TDAH y la discapacidad intelectual (Asociación Americana de Psiquiatría, 2022). Dado que esos tres factores que impulsan la evitación requieren respuestas clínicas diferentes, determinar cuál de ellos predomina suele ser tan importante como establecer el diagnóstico.
La Entrevista sobre pica, ARFID y trastorno de rumiación – Cuestionario sobre ARFID (PARDI-AR-Q; Bryant-Waugh et al., 2022) se desarrolló precisamente para responder a esa pregunta: sirve para detectar el ARFID según los criterios del DSM-5 y determina qué factor desencadenante es el más destacado en cada persona. Se deriva de la entrevista más extensa sobre pica, ARFID y trastorno de rumiación (PARDI; Bryant-Waugh et al., 2019). Aunque toma su nombre de esa entrevista original, que evalúa los tres trastornos (pica, ARFID y trastorno de rumiación), el propio PARDI-AR-Q se centra únicamente en el ARFID. Cuando se desarrolló el PARDI-AR-Q, existían pocas medidas breves de autoinforme para identificar el ARFID (Bryant-Waugh et al., 2022), y son relativamente pocas las que siguen estando validadas en muestras de adultos y de la población general.
El PARDI-AR-Q está disponible en dos formatos:
El PARDI-AR-Q genera tres subescalas de perfil, que recogen los tres factores reconocidos que impulsan la alimentación evitativa y restrictiva, junto con un índice independiente que mide en qué medida la dificultad alimentaria afecta a la vida cotidiana:
El PARDI-AR-Q es adecuado para la práctica general de salud mental, los servicios de salud pediátrica e infantil, los servicios de trastornos alimentarios, los servicios de dietética y nutrición, la evaluación del autismo y el TDAH, y los entornos de atención primaria. Al ser breve y suponer una carga mínima para el encuestado, resulta muy adecuado para las entrevistas iniciales de rutina: normalmente se rellena antes o al inicio del tratamiento, donde puede orientar las preguntas de seguimiento y ayudar a determinar si se justifica una evaluación más exhaustiva o una derivación. Los resultados también pueden compartirse con el paciente o su familia para facilitar la retroalimentación y la psicoeducación. Se trata de una herramienta de cribado y caracterización, no de una medida de seguimiento de la evolución: no se ha establecido su estabilidad temporal, por lo que los cambios observados entre administraciones deben interpretarse de forma descriptiva y no como un cambio fiable.
Una contribución clínica distintiva del PARDI-AR-Q es su estructura de subescalas. En lugar de limitarse a señalar si puede existir un ARFID, indica si predomina una subescala concreta, lo que puede orientar directamente la formulación del diagnóstico y el enfoque terapéutico. Una presentación predominantemente de carácter sensorial apunta hacia un trabajo gradual de exposición sensorial y alimentaria; una presentación motivada por la falta de interés apunta hacia enfoques centrados en el apetito, la rutina y la rehabilitación nutricional; y una presentación motivada por el miedo a consecuencias aversivas apunta hacia un trabajo centrado en la ansiedad y basado en la exposición.
El PARDI-AR-Q consta de 29 ítems que deben completar los encuestados (ítems del 4 al 32 del instrumento original) y que se agrupan en tres bloques:
Los periodos de recuperación no son fijos y varían según el artículo, abarcando periodos actuales, del mes anterior y de los últimos tres meses.
El PARDI-AR-Q no genera una puntuación total única. En su lugar, ofrece un resultado de cribado categórico, tres puntuaciones de subescalas, una puntuación de gravedad del impacto y el índice de masa corporal con percentiles de crecimiento como contexto clínico. Las puntuaciones más altas en las subescalas y en la gravedad indican una mayor intensidad de los síntomas.
El resultado de la evaluación (positivo/negativo para un posible ARFID) se obtiene mediante un algoritmo aplicado a los ítems de diagnóstico (del 6 al 21). Para que la evaluación resulte positiva en cuanto a un posible ARFID, deben cumplirse ambas condiciones:
Dado que varias combinaciones diferentes de ítems pueden dar lugar a un resultado positivo, dos personas que hayan dado positivo en la prueba pueden haber respondido de forma muy diferente a los ítems.
Un resultado positivo en la prueba de cribado indica una posible ARFID; no constituye un diagnóstico. El PARDI-AR-Q no evalúa los criterios de exclusión de la ARFID ni determina si la dificultad para comer se explica mejor por otra afección, como la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa, o por una afección médica concomitante u otro trastorno mental.
Las puntuaciones de las subescalas y la puntuación de gravedad del impacto se calculan como la media de sus respectivos ítems, lo que da lugar a puntuaciones que oscilan entre 0 y 6:
Las puntuaciones de las tres subescalas y de gravedad se expresan en su escala original de 0 a 6 y se interpretan directamente en función de la escala de respuesta, que va desde la ausencia del rasgo (0) hasta su expresión más extrema (6).
| Puntuación | 0 (min) | 6 (máx.) |
|---|---|---|
| Evitación basada en las sensaciones | sin especial sensibilidad | efecto extremadamente negativo sobre la alimentación |
| Falta de interés por comer o por la comida | nunca | siempre |
| Preocupación por las consecuencias negativas | nunca | siempre |
| Gravedad del impacto | sin dificultad | dificultad extrema |
En la sección de texto interpretativo, se incluye un párrafo explicativo para cada una de las tres subescalas cuando su puntuación alcanza el punto medio de dicha escala (3 de 6) o una puntuación superior; las subescalas con puntuaciones más bajas se indican únicamente con una cifra, y siempre se describe la gravedad del impacto.
Diferenciar el ARFID del trastorno de alimentación pediátrico (PFD). Dado que el cuestionario para padres o cuidadores abarca a niños a partir de los cuatro años, hay que interpretar con especial precaución las puntuaciones elevadas en niños pequeños. El ARFID y el PFD se solapan y pueden coexistir, pero el PFD abarca las dificultades alimentarias derivadas de factores médicos, nutricionales, orales-motores o de deglución, de habilidades alimentarias o psicosociales, mientras que el ARFID se refiere a una alimentación evitativa o restrictiva que excede lo que cabría esperar de estos factores o que justifica una atención clínica específica. El PARDI-AR-Q no evalúa de forma exhaustiva estos factores subyacentes ni determina si explican mejor el cuadro clínico. Por lo tanto, las puntuaciones elevadas deben interpretarse junto con una evaluación médica, del desarrollo, oral-motora y de la deglución, nutricional, de las habilidades alimentarias y psicosocial (Goday et al., 2019).
En el caso de los encuestados de entre 14 y 19 años que han rellenado el formulario de autoevaluación, el índice de masa corporal se expresa en forma de percentil y puntuación z según la edad y el sexo; para los de 20 años o más, el índice de masa corporal se expresa según las categorías de adultos. En el formulario del informante se aplica la misma forma de expresión (percentil y puntuación z) para todo el rango de edades, de 4 a 19 años. Los percentiles de crecimiento se calculan utilizando las tablas de referencia de crecimiento de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
(Kuczmarski et al., 2002; Flegal y Cole, 2013). Estos valores aportan un contexto clínico sobre el estado de peso y los patrones de crecimiento que pueden ser relevantes para las consecuencias relacionadas con el ARFID, como la pérdida de peso significativa, la incapacidad para alcanzar el aumento de peso esperado o el retraso en el crecimiento.
En la primera administración, las tres subescalas se muestran juntas en un gráfico de barras horizontales.
Además, la gravedad del impacto se muestra en su propio gráfico de barras horizontales, dividido en cinco bandas descriptivas etiquetadas en función de las opciones de respuesta.
En caso de repetición de la prueba, se muestra un gráfico lineal con las tres subescalas.
Junto a un gráfico lineal que muestra la gravedad del impacto.
El PARDI-AR-Q se presenta en dos formatos de cuestionario: uno de autoevaluación para personas de 14 años o más, y otro para informantes (padres o cuidadores) para niños a partir de 4 años. Ambos se derivan del PARDI original, una entrevista estructurada administrada por un profesional clínico que evalúa la pica, el ARFID y el trastorno de rumiación a lo largo de toda la vida (Bryant-Waugh et al., 2019). Se creó con el objetivo de ofrecer un cuestionario breve centrado específicamente en el ARFID, que recabara información similar con una menor carga que la entrevista completa. Su validación preliminar se llevó a cabo con 71 adolescentes y adultos de entre 14 y 40 años (42 con ARFID y 29 controles sanos), de los cuales un subgrupo también completó la entrevista PARDI (Bryant-Waugh et al., 2022). Salvo que se indique lo contrario, la evidencia que se presenta a continuación corresponde al formulario de autoinforme para adolescentes y adultos, que recoge la casi totalidad de la evidencia psicométrica disponible. La evidencia relativa al formulario para padres o cuidadores procede principalmente de Ortiz et al. (2025) y se indica como tal cuando procede.
Validez convergente. En la validación preliminar del cuestionario de autoevaluación, las subescalas se correlacionaron, tal y como se esperaba, con medidas consolidadas de constructos relacionados (Bryant-Waugh et al., 2022). La evitación de origen sensorial se correlacionó fuertemente con la subescala de «selectividad alimentaria» del Cuestionario de Detección de ARFID de Nueve Items (NIAS; r = 0,70) y con la Escala de Neofobia Alimentaria (r = 0,75); la falta de interés por comer o por la comida se correlacionó con la subescala de «falta de apetito» del NIAS (r = 0,76); la preocupación por las consecuencias aversivas se correlacionó con la subescala de «miedo» del NIAS (r = 0,65); y la gravedad del impacto se correlacionó con la Evaluación del Deterioro Clínico (r = 0,75).
Validez discriminante. Ninguna de las subescalas del PARDI-AR-Q se correlacionó de forma significativa con la puntuación global del Cuestionario de Evaluación de Trastornos Alimentarios, lo que indica que esta medida capta la alimentación evitativa/restrictiva de forma distinta de las preocupaciones por el peso y la figura, que son fundamentales en otros trastornos alimentarios (Bryant-Waugh et al., 2022).
El PARDI-AR-Q permite diferenciar el ARFID de cuadros clínicos con características superpuestas. En los pacientes adultos hospitalizados que completaron el formulario de autoevaluación, la preocupación por las consecuencias aversivas fue mayor en el ARFID que en la anorexia nerviosa de tipo restrictivo (d de Cohen = 0,92), mientras que la gravedad del impacto fue mayor en la anorexia nerviosa; además, los perfiles de preocupación y gravedad discriminaron a ambos grupos con un área bajo la curva de 0,73 (Manwaring et al., 2025).
Precisión del cribado. En la validación preliminar del PARDI-AR-Q, el algoritmo de cribado diagnóstico clasificó al 90 % del grupo con ARFID como «positivo en el cribado» y al 93 % de los controles sanos como «negativo en el cribado» (Bryant-Waugh et al., 2022). El valor predictivo positivo para un ARFID probable fue del 55 % en el caso de los autoinformes de adultos y, en el formulario para padres o cuidadores, del 76 % en los padres de niños de entre 7 y 17 años (Ortiz et al., 2025). Bryant-Waugh y sus colegas (2022) señalan que en ese estudio no se establecieron la sensibilidad ni la especificidad formales, y recomiendan que un resultado positivo en el cribado se confirme mediante una entrevista clínica.
La consistencia interna de las tres subescalas fue elevada en el grupo con ARFID de la validación preliminar: evitación basada en la percepción sensorial α = 0,89; preocupación por las consecuencias aversivas α = 0,93; y falta de interés por la alimentación o los alimentos α = 0,83 (Bryant-Waugh et al., 2022; N = 42 con ARFID). Muestras independientes posteriores han respaldado, en general, una consistencia interna adecuada, aunque han puesto de manifiesto que varía según la muestra y la subescala. En una amplia muestra comunitaria de adultos que dieron positivo en la detección de un probable ARFID tanto en el NIAS como en el PARDI-AR-Q (Qi et al., 2025; N = 3 299), los coeficientes alfa fueron de 0,87 (preocupación), 0,78 (evitación de origen sensorial y gravedad del impacto) y 0,71 (falta de interés por la alimentación o los alimentos). En una muestra de adultos hospitalizados con trastornos alimentarios (Manwaring et al., 2025; N = 78), los coeficientes alfa de las subescalas oscilaron entre 0,73 y 0,85.
El análisis factorial exploratorio realizado en la validación preliminar del PARDI-AR-Q respaldó una solución de tres factores correspondiente a la evitación basada en aspectos sensoriales, la falta de interés por comer o por la comida y la preocupación por las consecuencias aversivas (Bryant-Waugh et al., 2022). Un análisis complementario en el que se añadieron los ítems de gravedad del impacto arrojó una solución de cuatro factores en la que la gravedad del impacto se cargó como un factor independiente, lo que concuerda con su tratamiento como un índice distinto junto a las tres subescalas. Esta estructura de tres subescalas refleja los fenotipos descritos para el ARFID en el DSM-5 y operacionalizados en la entrevista PARDI. Esta estructura se basa en un único análisis exploratorio realizado en una pequeña muestra de pacientes con ARFID (N = 42).
Dado que el ARFID puede manifestarse con una pérdida de peso significativa o un crecimiento deficiente, el PARDI-AR-Q registra la estatura y el peso para que el índice de masa corporal y el estado de crecimiento puedan presentarse como contexto clínico, interpretados en relación con una referencia de crecimiento externa en lugar de con los propios datos de la medida. Para los encuestados de entre 14 y 19 años en el formulario de autoinforme y de entre 4 y 19 años en la versión para informantes, el índice de masa corporal se expresa como un percentil y una puntuación z para la edad y el sexo, utilizando las tablas de crecimiento de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos de 2000 (Kuczmarski et al., 2002) y sus parámetros LMS publicados (Flegal y Cole, 2013), utilizándose el método ampliado de los CDC de 2022 para estimar los percentiles por encima del percentil 95. Para los encuestados de 20 años o más, el índice de masa corporal se presenta según las categorías estándar para adultos. Se seleccionaron las tablas de los CDC porque proporcionan una única referencia continua desde la infancia hasta la edad adulta y son la opción habitual para este rango de edad en la práctica australiana.
Los cuestionarios sobre trastornos alimentarios más utilizados se centran en las preocupaciones por el peso y la figura, que son fundamentales en la anorexia y la bulimia, y pueden pasar por alto las conductas alimentarias evasivas o restrictivas que no guardan relación con las preocupaciones por la imagen corporal. El PARDI-AR-Q se ha diseñado específicamente para el ARFID, un trastorno en el que la alimentación se ve restringida debido a la hipersensibilidad sensorial, la falta de apetito o de interés, o el miedo a sufrir consecuencias aversivas, como atragantarse. En el trabajo de validación, las subescalas del cuestionario no guardaban relación con la puntuación global de una medida estándar de trastornos alimentarios, que es precisamente lo que se espera de una herramienta diseñada para detectar un tipo diferente de dificultad alimentaria.
El resultado de la evaluación indica si puede existir un ARFID; las tres subescalas revelan por qué una persona puede estar restringiendo la ingesta, lo cual es lo que determina el tratamiento. Un cuadro clínico determinado principalmente por la sensibilidad sensorial puede abordarse de forma diferente en el tratamiento que uno motivado por la falta de apetito o por el miedo a atragantarse o a vomitar. Dado que las subescalas suelen solaparse, el patrón que se observa en las tres subescalas suele ser más útil que cualquier puntuación individual. Si una subescala presenta claramente el valor más elevado, esto apunta hacia el aspecto más relevante en el que centrar la evaluación y la intervención posteriores.
Las tres subescalas del ARFID son distintas y pueden presentarse en cualquier combinación, por lo que agruparlas en una única puntuación ocultaría la distinción que la medida pretende establecer. Una persona puede obtener una puntuación alta en la evitación de origen sensorial y baja en las otras dos, y esa subescala tiene un significado diferente al de una persona con el patrón inverso. Por ese motivo, las subescalas se presentan y se interpretan por separado, en lugar de combinarlas.
Un resultado positivo en el cribado significa que probablemente sea necesario realizar una evaluación más exhaustiva, no que se haya diagnosticado un ARFID. El siguiente paso recomendado suele ser una entrevista clínica para confirmar el diagnóstico, que incluya la revisión de los criterios de exclusión del ARFID (como otra afección médica o de salud mental que explique mejor la dificultad para comer), que el cuestionario no evalúa. Las puntuaciones de las subescalas y la información registrada sobre el crecimiento pueden ayudar a orientar esa evaluación hacia los aspectos más relevantes.
Sí. El ARFID suele presentarse junto con diagnósticos de autismo y TDAH, y el PARDI-AR-Q se utiliza con frecuencia en estas poblaciones. La evitación de origen sensorial, en particular, es habitual en las personas con autismo, y la falta de interés por la comida puede acompañar al TDAH. Esta escala puede ayudar a distinguir si la restricción alimentaria refleja un cuadro de ARFID que requiere atención específica, lo cual resulta útil cuando las dificultades alimentarias se atribuyen fácilmente y de forma exclusiva al trastorno comórbido.
La selectividad alimentaria o «exigencia» a la hora de comer es habitual, suele ser leve y, por lo general, no causa daños duraderos. El ARFID se distingue por su impacto (alimentación restringida o evitativa que conduce a una pérdida de peso significativa o a un retraso en el crecimiento, a deficiencias nutricionales, a la dependencia de suplementos o de la alimentación por sonda, o a una interferencia marcada en el funcionamiento diario y social) y por el factor desencadenante que predomina (sensibilidad sensorial, escaso interés o apetito, o miedo a una consecuencia aversiva). El PARDI-AR-Q sirve para detectar ese nivel clínicamente significativo, al que no llegaría la simple selectividad alimentaria habitual.
No sirve para medir el cambio en un sentido estadístico. El PARDI-AR-Q no cuenta con datos publicados sobre la fiabilidad test-retest ni con un punto de referencia de «cambio fiable» o de «diferencia mínima significativa», por lo que una diferencia entre dos administraciones no puede interpretarse como un cambio fiable. Se puede volver a administrar para comprobar si el resultado del cribado varía y para observar de forma descriptiva la evolución de las puntuaciones de las subescalas a lo largo del tiempo.
Bryant-Waugh R, Stern CM, Dreier MJ, Micali N, Cooke LJ, Kuhnle MC, Burton Murray H, Wang SB, Breithaupt L, Becker KR, Misra M, Lawson EA, Eddy KT, Thomas JJ. Preliminary validation of the pica, ARFID and rumination disorder interview ARFID questionnaire (PARDI-AR-Q). J Eat Disord. 2022 Nov 22;10(1):179. doi: 10.1186/s40337-022-00706-7. PMID: 36419081; PMCID: PMC9682666.
© Rachel Bryant-Waugh, Kamryn Eddy, Nadia Micali, Lucy Cooke, Jennifer J. Thomas. Licence: CC-BY 4.0.
Featured resources
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). American Psychiatric Publishing. https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
Bryant-Waugh, R., Stern, C. M., Dreier, M. J., Micali, N., Cooke, L. J., Kuhnle, M. C., Burton Murray, H., Wang, S. B., Breithaupt, L., Becker, K. R., Misra, M., Lawson, E. A., Eddy, K. T., & Thomas, J. J. (2022). Preliminary validation of the Pica, ARFID and Rumination Disorder Interview ARFID Questionnaire (PARDI-AR-Q). Journal of Eating Disorders, 10(1), 179. https://doi.org/10.1186/s40337-022-00706-7
Bryant-Waugh, R., Micali, N., Cooke, L., Lawson, E. A., Eddy, K. T., & Thomas, J. J. (2019). Development of the Pica, ARFID, and Rumination Disorder Interview, a multi-informant, semi-structured interview of feeding disorders across the lifespan: A pilot study for ages 10-22. International Journal of Eating Disorders, 52(4), 378-387. https://doi.org/10.1002/eat.22958
Centers for Disease Control and Prevention. (2022). Extended BMI-for-age growth charts. National Center for Health Statistics. https://www.cdc.gov/growthcharts/extended-bmi-data-files.htm
Flegal, K. M., & Cole, T. J. (2013). Construction of LMS parameters for the Centers for Disease Control and Prevention 2000 growth charts. National Health Statistics Reports, (63).
Goday, P. S., Huh, S. Y., Silverman, A., Lukens, C. T., Dodrill, P., Cohen, S. S., Delaney, A. L., Feuling, M. B., Noel, R. J., Gisel, E., Kenzer, A., Kessler, D. B., Kraus de Camargo, O., Browne, J., & Phalen, J. A. (2019). Pediatric feeding disorder: Consensus definition and conceptual framework. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 68(1), 124-129. https://doi.org/10.1097/MPG.0000000000002188
Kuczmarski, R. J., Ogden, C. L., Guo, S. S., Grummer-Strawn, L. M., Flegal, K. M., Mei, Z., Wei, R., Curtin, L. R., Roche, A. F., & Johnson, C. L. (2002). 2000 CDC growth charts for the United States: Methods and development. Vital and Health Statistics, 11(246).
Manwaring, J. L., Cass, K., Prostko, S., Buros Stein, A., Mehler, P. S., Joiner, T., & Rienecke, R. D. (2025). How do adult inpatients with ARFID or AN-R compare on self-report eating disorder assessments? Eating Disorders. Advance online publication. https://doi.org/10.1080/10640266.2025.2608345
Ortiz, S. N., White, J. P., MacDermod, C. M., Dinkler, L., Thornton, L. M., Johnson, J., Guintivano, J. D., Baker, J. H., Bulik, C. M., Micali, N., & Pisetsky, E. M. (2025). Validating online parent- and self-report screening methods for avoidant/restrictive food intake disorder. International Journal of Eating Disorders, 58(5), 878-889. https://doi.org/10.1002/eat.24376
Qi, B., Kalantzis, M. A., Thornton, L. M., White, J. P., MacDermod, C. M., Ortiz, S. N., Pisetsky, E. M., Dinkler, L., Guintivano, J. D., Johnson, J. S., Micali, N., & Bulik, C. M. (2025). Suicidal ideation and avoidant/restrictive food intake disorder: Findings from the ARFID-GEN study. Psychiatry Research, 348, 116471. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2025.116471
También conocido como: BES, Escala de atracones, Escala de gravedad de atracones, Medida de alimentación compulsiva