La Escala de Experiencias Disociativas-II (DES-II) es una medida de autoinforme de 28 ítems sobre experiencias disociativas. La disociación se considera a menudo un mecanismo de defensa psicológico para las víctimas de eventos traumatizantes, y la escala es de particular utilidad para medir la disociación en personas con TEPT, trastornos disociativos, trastorno límite de la personalidad y aquellos con antecedentes de abuso.
La Escala de Experiencias Disociativas-II (DES-II) es una medida de autoinforme de 28 ítems utilizada para evaluar la disociación en adultos (mayores de 18 años). El DES-II fue desarrollado por Carlson y Putnam (1993) como una revisión del DES original (Bernstein & Putnam, 1986) para medir las experiencias disociativas en entornos clínicos. La disociación se define en el DSM-5 como "una interrupción y/o discontinuidad en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad, la emoción, la percepción, la representación corporal, el control motor y el comportamiento" (American Psychiatric Association, 2013, p. 291). El DES-II es una escala ampliamente utilizada que mide la frecuencia de diversas experiencias disociativas (Kate et al., 2020).
El DES-II evalúa tres dominios principales de experiencias disociativas:
La investigación ha encontrado consistentemente que el DES-II está asociado con experiencias traumáticas, particularmente el trauma infantil (Dalenberg et al., 2012). Los estudios han demostrado correlaciones significativas entre los síntomas disociativos y el historial de trauma, los síntomas de estrés postraumático y la alexitimia (Frewen et al., 2008; Schimmenti, 2016). Se han encontrado puntuaciones más altas en el DES-II en diversos trastornos psiquiátricos, observándose las puntuaciones más elevadas típicamente en los trastornos disociativos, seguidos por el trastorno de estrés postraumático y el trastorno de conversión (Lyssenko et al., 2018).
El DES-II puede utilizarse para identificar a individuos que puedan requerir una evaluación adicional para trastornos disociativos. Por ejemplo, cuando un cliente presenta depresión, ansiedad o TEPT resistentes al tratamiento, las puntuaciones elevadas de disociación pueden indicar la necesidad de abordar los síntomas disociativos que podrían estar interfiriendo con el progreso del tratamiento. La escala también sirve como herramienta de cribado, especialmente porque muchas personas con síntomas disociativos pueden no informar espontáneamente de tales experiencias debido a la vergüenza, problemas para recordar o la falta de conciencia de que tales experiencias son anormales (Loewenstein, 2018).
En un contexto clínico, el DES-II puede utilizarse para guiar la formulación y la planificación del tratamiento. Por ejemplo, un cliente con puntuaciones altas en ítems relacionados con la despersonalización podría beneficiarse de técnicas de enraizamiento e intervenciones de mindfulness para aumentar la conciencia del momento presente. Además de rastrear los cambios en los síntomas disociativos a lo largo del tiempo, el DES-II también puede servir como herramienta de cribado para terapeutas de EMDR, permitiéndoles identificar clientes que puedan requerir una estabilización mejorada y recursos adicionales durante la fase de preparación de la terapia EMDR.
Puntuaciones elevadas en el DES-II pueden ser indicativas de antecedentes de trauma. La investigación demuestra que los síntomas disociativos a menudo se desarrollan como mecanismos psicológicos protectores en respuesta a experiencias abrumadoras (Dalenberg et al., 2012). La relación entre disociación y trauma tiene implicaciones para el tratamiento, ya que las terapias centradas en el trauma pueden requerir modificaciones cuando la disociación está presente. Pueden ser necesarios enfoques basados en fases que aborden los síntomas disociativos antes de procesar los recuerdos traumáticos. Además, las puntuaciones elevadas de disociación en supervivientes de trauma pueden indicar la necesidad de un trabajo de estabilización adicional antes de iniciar intervenciones basadas en la exposición (Brand et al., 2012; Cloitre et al., 2011).
El DES-II se puntúa calculando la media de los 28 ítems, lo que resulta en una puntuación global y puntuaciones de subescalas que oscilan entre 0 y 100. Puntuaciones más altas indican una mayor frecuencia y gravedad de las experiencias disociativas.
También se pueden calcular tres puntuaciones de subescalas:
También se proporcionan descriptores basados en la puntuación:
La puntuación total también se expresa como un rango percentil, basado en datos normativos del metaanálisis de muestras comunitarias de van Ijzendoorn y Schuengel (1996). Este percentil contextualiza la puntuación del cliente en relación con la población general, indicando el porcentaje de individuos que obtuvieron una puntuación inferior a la del cliente. Por ejemplo, una puntuación en el percentil 85 significa que el 85% de las personas en la muestra comunitaria obtuvieron una puntuación inferior a la del cliente, situándolos en el rango superior de experiencias disociativas.
Cuando la puntuación del DES-II supera los 30, se recomienda una evaluación adicional para un trastorno disociativo, que podría incluir entrevistas clínicas estructuradas como la Entrevista Clínica Estructurada para Trastornos Disociativos del DSM-5 (SCID-D) (Steinberg, 1994). Cabe señalar que se ha observado que un umbral de 30 omite el 46% de los diagnósticos positivos de trastornos disociativos identificados posteriormente mediante entrevista diagnóstica, por lo que considerar un punto de corte reducido de 20 (rango moderado o superior) producirá una mayor sensibilidad (Leed et al., 2022).
Para el seguimiento del progreso clínico, un índice de cambio fiable cuantifica un cambio clínicamente significativo (11 puntos de puntuación promedio), siguiendo las directrices de Jacobson y Truax (1991). El monitoreo de las puntuaciones a lo largo del tiempo permite a los clínicos evaluar la efectividad del tratamiento y ajustar las intervenciones según sea necesario.
En la primera administración, se muestra un gráfico de barras con las puntuaciones promedio totales y de las subescalas, junto con dos gráficos comparativos que ilustran las puntuaciones del cliente en relación con diferentes grupos de referencia.
Cuando la evaluación se administra varias veces, se generan gráficos de líneas longitudinales para rastrear los cambios en las puntuaciones promedio totales y las puntuaciones promedio de las subescalas a lo largo del tiempo.
El DES-II demuestra una sólida validez de constructo en diversos estudios. Estudios de validez convergente han mostrado correlaciones de moderadas a altas con otras medidas de disociación, como el Inventario Multidimensional de Disociación (MID; r = .90) y el Cuestionario de Disociación Somatoforme (SDQ-20; r = .61) (Schimmenti, 2016; Nijenhuis et al., 1996). La validez discriminante se apoya en su capacidad para distinguir entre individuos con trastornos disociativos y aquellos con otras condiciones psiquiátricas, así como muestras no clínicas (van Ijzendoorn y Schuengel, 1996).
El DES-II muestra una excelente consistencia interna, con valores de alfa de Cronbach que oscilan entre .93 y .95 en múltiples estudios (Carlson y Putnam, 1993; Frischholz et al., 1990; Lyssenko et al., 2018). La fiabilidad test-retest durante períodos de 4 a 8 semanas se ha encontrado consistentemente como buena, con coeficientes de correlación que oscilan entre .79 y .84 (Bernstein y Putnam, 1986; Carlson y Putnam, 1993). La fiabilidad de las dos mitades (split-half) se ha reportado como r = .83 a .93 (Carlson y Putnam, 1993; Schimmenti, 2016).
En cuanto a la dimensionalidad, la estructura factorial del DES-II ha sido ampliamente examinada. La estructura factorial más comúnmente reportada es una solución de tres factores que consiste en amnesia, despersonalización/desrealización y absorción (Carlson et al., 1991; Ross et al., 1991); un modelo de dos factores que involucra absorción y amnesia/despersonalización (Olsen et al., 2013); y una solución de un solo factor para los ítems del DES-T que representan la disociación patológica (Waller et al., 1996). Aunque existen modelos factoriales competidores, la estructura de tres factores es la más utilizada y aceptada (Carlson et al., 1991; Ross et al., 1995; Ruiz et al., 2008; Stockdale et al., 2002; Sanders y Green, 1994).
Se han recopilado datos normativos para el DES-II de numerosos estudios en diversas poblaciones. En muestras no clínicas, las puntuaciones medias suelen oscilar entre 4.4 y 14.3, con desviaciones estándar entre 6.2 y 11.6 (van Ijzendoorn y Schuengel, 1996; Lyssenko et al., 2018). Las muestras clínicas generalmente muestran medias más altas, particularmente para trastornos disociativos (media = 38.9-48.7), TEPT (media = 26.0-31.5) y trastorno límite de la personalidad (media = 25.3-30.6) (Lyssenko et al., 2018; Ross et al., 1992). Estos datos normativos proporcionan puntos de referencia valiosos para interpretar las puntuaciones individuales dentro de contextos clínicos.
Los autores originales (Carlson y Putnam, 1993) recomiendan una puntuación de corte de 30 o superior como indicativa de posible psicopatología disociativa que requiere una evaluación diagnóstica adicional. Además, NovoPsych se ha basado en una revisión de Leeds et al. (2022) y en un análisis de conglomerados de Schimmenti et al. (2016) para añadir directrices de gravedad adicionales que ayuden a la interpretación. Leeds et al. (2022) sugirieron umbrales más bajos de 12 o 20 para aumentar la sensibilidad en la identificación de casos que podrían pasarse por alto utilizando el punto de corte tradicional, señalando que un umbral de puntuación inferior a 30 omitió el 46% de los diagnósticos positivos de trastornos disociativos identificados posteriormente mediante entrevista diagnóstica.
Para desarrollar categorías descriptivas para las puntuaciones del DES-II, NovoPsych incorporó las sugerencias de Leeds et al. (2022), añadiendo tres categorías interpretativas más bajas (por debajo de una puntuación de 30). Además, los resultados de un análisis de conglomerados de Schimmenti et al. (2016) revelaron tres grupos distintos: no disociativo (M = 8.27), disociativo leve/moderado (M = 23.45) y altamente disociativo (M = 45.53), lo que permitió a NovoPsych añadir una categoría de Muy Alto para puntuaciones de 45 o superiores. A la luz de estos hallazgos, las directrices ajustadas de NovoPsych son las siguientes:
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