La Escala de Comportamiento Impulsivo UPPS-P (Cyders et al. 2007) es una escala de autoinforme de 59 ítems para evaluar la personalidad impulsiva. La escala puede utilizarse con adultos o adolescentes (mayores de 13 años) para identificar las facetas de la personalidad separadas que anteriormente se agrupaban bajo el término impulsividad.
El UPPS-P consta de cinco subescalas:
Esta escala se ha utilizado con pacientes que muestran impulsividad en una variedad de contextos, incluyendo en el contexto del abuso de drogas y alcohol (Whiteside & Lynam, 2003), el juego (Miller, Flory, Lynam, & Leukefeld, 2003), comportamientos de riesgo, problemas con la motivación y atención sostenidas y TDAH (Miller, Derefinko, Lynam, Milich, & Fillmore, 2010).
Esta escala es importante para comprender las razones por las que los individuos adoptan comportamientos impulsivos. Por ejemplo, si dos individuos se involucran en el mismo comportamiento por diferentes razones (p. ej., apostar para distraerse de emociones negativas frente a apostar para mantener emociones positivas), es probable que respondan de manera diferente al tratamiento.
Se presentan las puntuaciones para cada una de las cinco subescalas, además de una puntuación total de impulsividad. Además de las puntuaciones brutas, para situar cada subescala en la misma métrica, se calcula la media de los ítems de cada subescala, de 1 a 4, donde 1 indica que el encuestado no respaldó respuestas impulsivas y 4 indica un alto nivel de impulsividad autoinformada.

Además, los resultados de cada subescala se convierten en un rango percentil basado en la versión española de la escala a partir de una muestra de 150 estudiantes universitarios (Verdejo-García, Lozano, Moya, Alcázar, & Pérez-García, 2009). Percentiles más altos representan un mayor nivel de impulsividad en comparación con esta muestra.

Dado que es probable que la muestra universitaria tenga un nivel más bajo de individuos patológicamente impulsivos en comparación con la población general, la interpretación debe realizarse considerando que es probable que existan efectos de techo en los percentiles. Las descripciones de las subescalas son las siguientes:

La UPPS-P es una versión revisada de la UPPS original creada por Whiteside y Lynam (2001). Utilizando el análisis factorial de varias escalas de impulsividad disponibles, la UPPS original identificó cuatro vías diferentes que conducen al comportamiento impulsivo (Whiteside & Lynam, 2001). La quinta subescala (urgencia positiva) se añadió posteriormente utilizando ítems adicionales (Cyders et al. 2007), ya que esta subescala era de importancia teórica para el constructo de impulsividad. Un estudio que comparó las respuestas en la UPPS-P con datos de entrevistas (Smith et al., 2007) encontró que existía la misma estructura factorial de rasgos de impulsividad a partir de los datos de entrevistas que a partir de los datos de cuestionarios. Además, se observó validez convergente en la evaluación de cada constructo a través de los métodos y validez discriminante entre los diferentes constructos. Validando aún más los constructos dentro de la medida, la versión para padres puede discriminar entre varios subtipos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), incluyendo el tipo predominantemente inatento (TDAH/I), el tipo combinado (TDAH/C) y el tipo combinado con problemas de conducta (TDAH/ODD) (Miller, et al., 2010).
La UPPS-P mide cinco vías distintas hacia el comportamiento impulsivo, reconociendo que la impulsividad no es un rasgo único, sino un constructo multifacético. La Urgencia Negativa es la tendencia a actuar precipitadamente al experimentar emociones negativas como la ira o la angustia. La Urgencia Positiva implica acciones impulsivas durante estados emocionales positivos intensos, como la celebración o la excitación. La Falta de Premeditación refleja la dificultad para considerar las consecuencias antes de actuar. La Falta de Perseverancia implica problemas para mantener el enfoque en tareas difíciles o aburridas. La Búsqueda de Sensaciones abarca el deseo de experiencias novedosas y emocionantes. Comprender qué dimensiones están elevadas ayuda a los clínicos a adaptar las intervenciones; por ejemplo, alguien con puntuaciones altas en urgencia podría beneficiarse de estrategias de regulación emocional, mientras que una alta búsqueda de sensaciones podría requerir canalizar este rasgo hacia salidas saludables en lugar de intentar eliminarlo.
Diferentes condiciones psicológicas muestran perfiles UPPS-P distintos, lo que la hace valiosa para el diagnóstico diferencial y la planificación del tratamiento. El TDAH típicamente muestra elevaciones principalmente en la Falta de Perseverancia y la Falta de Premeditación, reflejando dificultades en la función ejecutiva. El Trastorno Límite de la Personalidad a menudo presenta puntuaciones particularmente altas en Urgencia Negativa, consistente con la desregulación emocional. Los trastornos por uso de sustancias frecuentemente muestran elevaciones en múltiples dimensiones, especialmente en la Búsqueda de Sensaciones y en ambas escalas de urgencia. El trastorno bipolar durante episodios maníacos puede mostrar picos en Urgencia Positiva. Al examinar el patrón de puntuaciones en lugar de solo la impulsividad total, los clínicos pueden comprender mejor los mecanismos que impulsan los comportamientos problemáticos y seleccionar las intervenciones adecuadas.
Aunque a menudo se usan indistintamente, la impulsividad, tal como la mide la UPPS-P, es más matizada que un simple “falta de autocontrol”. La UPPS-P reconoce que el comportamiento impulsivo puede surgir de diferentes fuentes: puede ser impulsado por las emociones (urgencia), de base cognitiva (falta de premeditación), motivacional (falta de perseverancia) o temperamental (búsqueda de sensaciones). Alguien podría tener un excelente autocontrol en situaciones tranquilas, pero luchar con la Urgencia Negativa cuando está molesto. Por el contrario, alguien con una alta Búsqueda de Sensaciones no necesariamente carece de control; puede buscar deliberadamente experiencias emocionantes. Esta distinción es clínicamente importante porque las intervenciones difieren: la impulsividad relacionada con la urgencia podría responder al entrenamiento en regulación emocional, mientras que la falta de premeditación podría beneficiarse de estrategias cognitivas para la toma de decisiones.
Los perfiles de la UPPS-P informan directamente los enfoques de tratamiento al identificar mecanismos específicos de impulsividad a abordar. Una alta Urgencia Negativa sugiere priorizar la tolerancia a la angustia y las habilidades de regulación emocional, potencialmente a través de técnicas de terapia dialéctico-conductual. Una Urgencia Positiva elevada podría justificar la psicoeducación sobre los riesgos del comportamiento impulsivo durante estados de ánimo positivos y el desarrollo de estrategias de “pausa” para situaciones emocionantes. La Falta de Premeditación indica la necesidad de herramientas estructuradas para la toma de decisiones y ejercicios de consideración de consecuencias. La Falta de Perseverancia podría abordarse mediante la activación conductual, dividiendo las tareas en pasos más pequeños y estableciendo estructuras de responsabilidad externa. La readministración regular ayuda a rastrear si las intervenciones dirigidas están reduciendo tipos específicos de impulsividad, permitiendo a los clínicos ajustar el tratamiento si ciertas dimensiones permanecen elevadas.
Medir la impulsividad en adolescentes y adultos jóvenes puede ser beneficioso porque este período de desarrollo implica cambios naturales en el control de los impulsos a medida que la corteza prefrontal continúa madurando hasta principios de los veinte. La UPPS-P ayuda a distinguir entre la impulsividad típicamente desarrollada y los patrones clínicamente preocupantes. Cierta elevación en la Búsqueda de Sensaciones durante la adolescencia es normal e incluso adaptativa para el desarrollo de la independencia. Sin embargo, las puntuaciones altas de urgencia, particularmente la Urgencia Negativa, pueden predecir riesgo de autolesiones, uso de sustancias o trastornos alimentarios. Al interpretar las puntuaciones para jóvenes, considere el contexto del desarrollo: una puntuación “alta” en un joven de 16 años podría ser menos preocupante que la misma puntuación en uno de 25 años. La medida también ayuda a identificar a los jóvenes que podrían beneficiarse de intervenciones preventivas antes de que los patrones impulsivos se arraiguen.
Whiteside, S. P., & Lynam, D. R. (2001). El Modelo de los Cinco Factores y la impulsividad: Uso de un modelo estructural de personalidad para comprender la impulsividad. Personality and Individual Differences, 30, 669–689. https://doi.org/10.1016/S0191-8869(00)00064-7
Cyders, M. A., Smith, G. T., Spillane, N. S., Fischer, S., Annus, A. M., & Peterson, C. (2007). Integración de la impulsividad y el estado de ánimo positivo para predecir el comportamiento de riesgo: Desarrollo y validación de una medida de urgencia positiva. Psychological Assessment, 19, 107–118. https://psycnet.apa.org/doi/10.1037/1040-3590.19.1.107
Miller, D. J., Derefinko, K. J., Lynam, D. R., Milich, R., & Fillmore, M. T. (2010). Impulsividad y trastorno por déficit de atención e hiperactividad: Clasificación de subtipos utilizando la Escala de Comportamiento Impulsivo UPPS. Journal of Psychopathology and Behavioral Assessment, 32(3), 323-332. https://doi.org/10.1007/s10862-009-9155-z
Smith, G. T., Fischer, S., Cyders, M. A., Annus, A. M., Spillane, N. S., & McCarthy, D. M. (2007). Sobre la validez y utilidad de discriminar entre rasgos similares a la impulsividad. Assessment, 14(2), 155-170. https://doi.org/10.1177/1073191106295527
Verdejo-García, A., Lozano, Ó., Moya, M., Alcázar, M. Á., & Pérez-García, M. (2009). Propiedades psicométricas de una versión española de la Escala de Comportamiento Impulsivo UPPS–P: Fiabilidad, validez y asociación con la impulsividad de rasgo y cognitiva. Journal of Personality Assessment, 92(1), 70-77. https://doi.org/10.1080/00223890903382369